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domingo, 5 de septiembre de 2021

Perdida de aquí

Dicen que hace mucho los blogs no están de moda. 

Yo sigo escribiendo en blogs, aunque cada vez menos.

Estoy, quizás, medio atrasada. La verdad es que estoy más enfocada en otras redes sociales para hacer lo que me gusta hacer: narrar, escribir, ser periodista. Pero me resisto a eliminar estos espacios. Quizás sea un mal/buena atadura, o simplemente es nada. O, un lugar donde siempre volver para escribir largo, aunque nadie me lea.

Desde la última publicación de este blog pasaron algunas cosas...

Empecé a escribir sobre la pandemia en algo que llamé El diario del Decamerón. El intento duró poco, pero es escribió bueno. 

Aun sigo escribiendo un poemario.

Tuve cáncer. Uno raro, dicen que de baja peligrosidad, pero cáncer al fin. En un mes sabré si ya se ha ido totalmente. 

Me vacuné con dosis chinas. Pienso si ponerme un refuerzo o no.

Me dedico al periodismo en Twitter y en Instagram, más que en cualquier otro sitio. Ando buscando como hacer lo que me gusta, de una manera que quizás pueda darme para comprar un café. 

Aquí les dejo los enlaces de esos espacios.

Twitter: @ArgenidaRomero

             @laurdimbrerd

Instagram: argenidaromeroperiodista



lunes, 6 de abril de 2020

El ensayo del concurso

Ayer se cumplió un año de que ganara el concurso que convocó el Tribunal Constitucional de República Dominicana, en el que participé con un ensayo.

Por meses esperé que lo publicaran en su página o en algunas de sus publicaciones. Es probable que esté publicado y no me haya enterado, pero como quiera, y por si acaso, lo quiero compartir hoy por este casi abandonado blog, al que pienso darle un poco de calorcito en estos próximo meses.

Algunas actualizaciones es que ya no estoy como artículista en Piénsalo (un corto trabajo que me dejó muchas satisfacciones, pero que se quedó en muchos proyectos que no se pudieron realizar).

Aquí el ensayo.


Vulneración de Derechos de La Niñez Ante La Falta de Guía de Ética Periodística en Los Medios de Comunicaci... by Argénida Romero on Scribd

sábado, 6 de abril de 2019

Un premio y una reflexión

La intención del Tribunal Constitucional, según sus bases, era crear un espacio de reflexión sobre los limites de este derecho a partir de lo establecido en la Constitución, una reflexión que partiera de los periodistas. 


Los que me siguen y leen saben que tengo especial preocupación sobre el aspecto ético del ejercicio periodístico, uno que nace desde la contradicción de ser un ejercicio social y necesario para la democracia, pero que está enlazado con el ámbito empresarial (los medios de comunicación son empresas), y que sigue con las distintas presiones que vienen del Estado o de otros espacios. Esta realidad no es algo que descubrí hace poco, he ejercido consciente de esta contradicción primaria.
No obstante creo en la honestidad intelectual y en la responsabilidad ética, no solo en el periodismo sino en cualquier otra carrera de cualquier otra área, y sé que a pesar de las contradicciones y dificultades es posible un ejercicio del periodismo digno, honesto y que aporte a la sociedad.
Por eso decidí participar y por ello enfoque mi ensayo en la niñez y la adolescencia, quienes son la parte más vulnerable de una cobertura y que suelen ser afectados cuando gana el amarillismo, el deseo de viralidad y los clickbaits.
Y como el periodista sólo se hace experto en buscar información y verificarla y presentarla de la mejor manera posible (no somos todologos como algunos creen, y algunos periodistas se creen), aprovecho para agradecer a los profesionales que ofrecieron me orientaron sobre distintos aspectos para este ensayo, que quisiera nombrar pero no se si puedo, porque el material es ahora propiedad intelectual del Tribunal Constitucional y son ellos quienes lo publicarán y difundirán a través de sus publicaciones (desde que lo hagan lo comparto con ustedes).
Por cierto, el concurso era bajo seudónimo y yo elegí los apellidos de dos escritoras que había leído a la par con las semanas en que redacte el ensayo: (Susan) Sontag Didion (Joan). De los diarios de Susan Sontag tomé una cita como prefacio para mi ensayo...
"El morbo es una defensa contra el sentido de la tragedia".

lunes, 18 de marzo de 2019

Mi columna en "Piénsalo, en serio"



Algo abandonado que tengo este blog.

Pero es que este año comenzó con asuntos que atender, trabajos freelancer que hacer para aumentar los ingresos y algunas expectativas que parecen se van abriendo camino.

Una de estas expectativas ya encaminadas es la de tener una columna fija en un medio, en este caso la oportunidad se me da en un medio alternativo "Piénsalo, en serio".

Capicúa.

Así se llama mi columna, y es en esencia un resumen de noticias semanales con un toco sarcástico si se quiere. Los que juegan dominó, un juego de mesa muy popular en República Dominicana y en el Caribe, entenderán el nombre y algunas referencias que hago en el texto.

Es un nuevo aire para mí, uno que necesito mucho en mi carrera como periodista.

Espero me lean y me sugieran temas o me correcciones, ambas serán bienvenidas.




miércoles, 28 de junio de 2017

Esos muros por vencer

Foto: Miguel Rojas
Una de las cosas más difíciles para un periodista es sortear los prejuicios internos, los intereses propios. Lo creo porque es una lucha contra uno mismo, pues cuando las presiones de censura son externas, no solo son identificables sino que depende de una decisión ante ellas menos sensibles, menos dependientes a nuestras querencias.

Otra cosa difícil es sortear los prejuicios de los que son parte de la historia que investigas y quieres contar. Me explico, la de tratar con manos de seda a alguien cuyas posiciones rayan casi en el discurso de odio, en la conspiración, la xenofobia y la paranoia, pero que son un vehículo para poder llegar a los protagonistas de un caso que sales a investigar.

En estos días me tocó la experiencia. Y de verdad que es incomoda. Si le rispostaba a esas personas me cerrarían las puertas al caso. Tampoco puedes convertirte en protagonista de un espacio que corresponde a los afectados, a las víctimas.

¿Es necesario aguantarse el deseo de poner a raya a alguien que parece querer venderte un discurso y cree que tu investigación, nota o crónica será usada para su propaganda, propósitos, o ideologías? En muchos casos sí, porque si estás consciente de las intenciones de esa o esas personas, sabrás, desde la honestidad intelectual que te plantees, hacer un trabajo que esquive esa presión.

Supongo que muchos creen que ser periodista es todo emoción, y todo viene fácil, y se te abren todas las puertas, pero no, menos cuando lo que quieres contar es incómodo y un elemento de interés de otros.

Pero se puede sortear, y lograr hacer periodismo, de ese que aporta, que da herramientas a la gente, que expone lo que necesita ser expuesto. Lo necesario: abrir los ojos y ser crítico de uno mismo y de lo que te rodea.


miércoles, 5 de abril de 2017

A pesar de todo, el periodismo

Hoy es Día del Periodista en República Dominicana.

Tengo tiempo reflexionando sobre cómo se está ejerciendo el periodismo, los retos que conlleva, las situaciones actuales que lo ponen ante la necesidad de encausarse, de los requerimientos éticos, de las preguntas necesarias que creo los periodistas debemos de vez en cuando hacernos, preguntas que creo deben ir dirigidas a plantearnos si el periodismo que hacemos está dirigido a ser vehículo de servicio social o de servicio propio.

Sé, porque me lo han dicho...o mejor dicho, me lo han reclamado, que no es un planteamiento bienvenido para muchos periodistas dominicanos la reflexión, el llamado de atención cuando faltamos a directrices elementales como el de la verificación, el planteamiento ético, la equidad informativa, las afirmaciones basada en datos, la honestidad intelectual, el respeto a los limites de la privacidad de las personas...algunos me han dicho la manida frase de "los bomberos no se pisan la manguera".

Leí hace pocos días en Twitter que la profesión más criticada después de los políticos es la de ser periodista. Quizás por eso algunos rehuyan y se enojen cuando nos señalan nuestros errores, pero para mí es una actitud infantil y egoísta, y de paso, una reacción que dice lo desubicado que muchos andan con esta profesión.

Hay extremos y un punto. 

Sin periodismo no hay democracia posible, ese es un primer extremo. Y hay que proteger su ejercicio para que la libertad de expresión y el derecho a la información sea una realidad, además de que exista un ente que cuestione el ejercicio del poder dentro de la democracia, y no solo el poder público. Y está el otro extremo, cuando los periodistas (que no es sinónimo de medios de comunicación, que es un empresa y sobre la cuál pesan otras cuestiones de discusión social y ética) se suman a la manipulación, a la falta de veracidad, al aplauso ante el uso y abuso del poder.

Y está el punto. 

La lucha diaria y continúa de los periodistas de mantener un ejercicio que apoye la libertad, los derechos, la justicia; que nos permita corregir, corregirnos, de aprender, de saber que hay ahora otros espacios distintos a décadas atrás, de no subestimar a la audiencia, de apelar ante la ética nuestras actuaciones, de diferenciar la militancia (a lo que todos tenemos derecho, si queremos) del periodismo, de ponernos ante un espejo cuando se nos ocurre pensar que hacer periodismo es convertirnos en protagonistas.

Y caminar entre los dos entremos, tratando de mantener el punto, no es tan fácil, pero tampoco imposible. 

Les dejó una reflexión al respecto del periodista y profesor colombiano Javier Darío Restrepo. 

Porque a pesar de todo, lo que buscamos hacer si nos situamos en ello, es periodismo. 




miércoles, 17 de junio de 2015

Migrante: la casualidad de nacer en un lugar, la decisión de irse, el dilema de ser

Un migrante haitiano reclama falta de atención a pocas horas de vencerse
 el plazo de inscripción en el Plan de Regularización. Foto Argénida Romero

He estado pensando en estos días el tema de la migración.

Es probable que la sienta diferente a muchos. No tengo sentimientos nacionalistas de ningún tipo. No hay terreno en mí para eso. No lo puedo tener. Mi origen me lo niega, y lo agradezco.

Mi madre es dominicana. Mi padre colombiano. Nací en Venezuela. Mi madre emigró, como muchos dominicanos, en la década de 1970. Mi padre hizo lo mismo, no se en que año, como muchos colombianos. Ambos buscaban, ambos huían, ambos querían, supongo, algo mejor para ellos. Soy fruto de esas esperanzas y de esos miedos.

Un día llegué aquí, siendo una niña. A un país que no sentía mío. Y luché con todas mis fuerzas para mantener el recuerdo vivo de mi casa, mi amigos, mi escuela. Era una niña de 9 años que no entendía el desarraigo, que no entendía cómo de un día para otro todo su mundo dejaba de existir por decisión de los adultos. Los niños, les aseguro, no entienden frases como "es para tu bien", "allá estarás mejor".

Los que me conocieron antes del 2006 saben que Venezuela y mis recuerdos eran un tema habitual en mis conversaciones. Hasta que pude regresar y despedir esos fantasmas. Me ubiqué aquí, en mi presente, y entendí que era de donde estoy y que eso era suficiente, y liberador.

Edito las internacionales del periódico donde laboro. Estoy al tanto de lo que pasa en Europa, de los continuos flujos migratorios en América Latina, de las discusiones al respecto, de muchas de las situaciones políticas y sociales que generan esas migraciones. También de los humanos que podemos ser ante esta realidad de siempre, y con humanos abordo no solo la solidaridad, sino lo contrario a ella, el desprecio por nuestros iguales.

Entiendo el derecho de cada nación en emitir sus reglas sobre este tema. He vivido regida por ellas desde antes de nacer. Pero también he visto y palpado los trasfondos de estos procesos, la corrupción (cuando con 18 años hice el proceso de residencia, en 1999, recibí ofrecimientos de "hacerlo más rápido y por otras vías" en las oficinas de Migración), la deshumanización, el racismo, la gente que hace fortunas traficando personas (tenemos un diputado que hizo carrera en ello, y fue a la cárcel), los gobiernos que se hacen de "la vista gorda", los empresarios que se benefician de la ilegalidad y que a la hora en que se ha querido buscar soluciones y orden en el desorden que ellos mismos alimentaron, no solo se niegan a colaborar, sino que lo dificultan.

He visto la mezquindad de muchos y muchas, que con Dios en la boca, no son capaces de dar una carta de trabajo, de pagar el mínimo a sus empleados extranjeros. Y recuerdo también a mi madre, empleada en Venezuela. Era muy niña, pero percibía esa mezquindad. También recuerdo a un padre que trabajaba mucho y que cuando logró arreglar su casa, algunos apelaron a sus prejuicios porque era colombiano y "los colombianos son narcotraficantes".

Emigrar es un dolor, es una huida, es también esperanza. La realidad de emigrar es diversa, compleja. Hay reglas, hay corrupción, hay deshumanización. Y es probable que este expiación sea una manera de tratar de explicarme mucho de lo que he visto, veo hoy y seguiré viendo, no solo en República Dominicana, sino en cada lugar donde he tenido la oportunidad de ir.

Solo espero que en esta lucha por estar, por irse, por volver, por encontrar, por dejar, no siempre saque lo peor de nosotros, que aunque haya que aplicar reglas, estas cuenten con algo de empatia, con la comprensión, con la solidaridad, con la exigencia a nuestros gobiernos de que la corrupción y el uso y abuso de esa gente que huye o que llega, o que se va, no sea la moneda de cambio. Que de alguna manera podamos luchar para que no tengamos que huir, sin esperanzas, del lugar donde la casualidad nos indicó nacer.

domingo, 5 de abril de 2015

Día del periodista: No todo está perdido

A principios de marzo pasado un "periodista", lo pongo entre comillas porque hasta donde averigüé de periodista tiene lo que tiene de físico nuclear, reclamó  a forma de denuncia que la Policía Nacional le pagará a un grupo de periodistas y a otros no. Así, sin más ni menos.

Ese caballero, quien hizo su "denuncia" (las comillas por la misma razón de la anterior) es, de acuerdo con lo que algunos amigos me contaron, un reclamador de favores consumado, y que suele usar su ejercicio de periodista para obtener beneficios de todo tipo.

El asunto provocó quejas en algunas personas en las redes sociales. Por supuesto, la queja se hizo desde la generalidad y fueron los periodistas "endiosados de la televisión" (las comillas son mías) quienes con más ahinco hacían sus juicios absolutos de que "todos los periodistas están corrompidos". Irónico si partimos de que ellos son también periodistas.

El comentario en Facebook de una de esas "estrellas", especialista "opinologa" de un matutino en televisión, que no hace otra cosa que hablar a partir de los periódicos y páginas webs informativas con esos análisis cortoplacitas que no pasan del dos más dos son cuatro, fue el que rebozo mi paciencia.

Después de ponerle algunos puntos sobre las íes en su muro, que por supuesto no se tomo la molestía de contestar, amplíe los argumentos que le señalé en mi muro de Facebook. Hoy, día del periodista, lo comparto, y lo hago porque dentro de todo lo malo que existe en este ejercicio en República Dominicana, de la censura y la autocensura, de los intereses, y de los muchos que se han valido de esta carrera para hacerse millonarios (que por cierto no son periodistas ya), hay y existen periodistas que si lo son, que pelean ante todo esto y que no dejan que todo termine convertido en puras sobras.

Porque no todo está perdido.

Extracto cartel II Jornada Medios de Comunicación Periodismo y Empresa. Tomado de aquí 


Voy a decir algunas cosas sobre el tema de los periodistas, el periodismo y los "seudoperiodistas".

Así como la gente le encanta generalizar, voy ahora a hacer unas puntualizaciones porque me da la gana, porque me enoja que hablen de que "el periodismo está totalmente corrompido" y hablan de manera absoluta sobre los periodistas cuando sale a relucir un busca vida enganchado a periodista, y periodistas también sin ningún criterio ético haciendo gala de su influencias, de sus "búsquedas" y de su "chapeo".

Les informo, señoras y señores, que hay periodistas que cuando usted duerme a las cinco de la mañana están trabajando, redactando memorias de un segundo o tercer trabajo, corrigiendo textos y exámenes porque dan clases, camino a otro trabajo o labor. No leyendo los periódicos en programas de televisión y radio para opinar ("la opinología"), con anuncios de las instituciones del Estado que dejan de criticar para que no le quiten la publicidad.

Les informo, señoras y señores, que un colega amigo se mantuvo por más de un año sin cobrar en Telecentro, y que para seguir ejerciendo decidió usar su carro, un modelo con 10 años de atraso, para conchar en la mañana y ir a trabajar como periodista en la tarde, con tres hijas que mantener y una esposa enferma. Y ese periodista hoy en día tiene dos trabajos y cría a sus hijas sin su esposa, quien murió. No como algunos periodistas "muy serios" que cobran asesorías de ONG's y lo ocultan, y de paso y peor, convierten en agenda los temas de esas ONG's.

Les informo, señora y señores, que muchos periodistas han sido cancelados por no prestarse a marullas de directores y editores de sus medios, que han decidido no firmar notas chapuseras, o notas a quien un director le ha incluido un párrafo porque "hay que interpretar", periodistas que defiende lo único que tienen, su dignidad y credibilidad.

Sí, señoras y señores, hay periodistas con dignidad, hay periodistas que rechazan esas prácticas, que rechazan dinero, que son lo suficientemente probados para revelar los conflictos inevitables por motivos laborales. ¡Sí, los hay, carajo!

Y podría decir mucho más, de muchos periodistas. Y sí, es una decisión serlo. Y me pregunto si aquellos que se montan en un altar a generalizar y a creerse "lo mejor de lo mejor" pretenden que el periodismo quede en manos de los peores, porque al parecer es lo que quieren para justificar sus desvaneos de "moralina" que ve la paja en el otro pero no el tronco que le atraviesa la cabeza de un lado a otro, porque esos son los que con más fe generalizan y meten a todo el mundo en el mismo saco.

Y lo más bonito es que para esos los únicos corruptos son los periodistas, no mencionan a sus jefes, ni a los directores, no a los editores. Los únicos son los reporteros de a pies. Y cuidado, mucho cuidado, no busco justificar a nadie, cada quien tiene el peso de sus hechos, pero no me vengan con discursos a medias tintas, a hablar de que una profesión está jodida "absolutamente" porque solo les da la gana en juzgar desde los que son corruptos.

He dicho.

martes, 26 de noviembre de 2013

Día noventa y nueve. Historia de un plagio

Luego de tres días de llamadas y confirmación de datos tenía la historia lista. No era un reportaje, ni un asunto de profundidad, pero si una información que quería elaborar bien, de manera correcta. Dos días después logré un espacio adecuado en la edición impresa del medio donde trabajo para que saliera publicada. Ese mismo día, o sea, ayer, la historia salió primero publicada en el digital. Para la edición impresa recorte la historia por falta de espacio.

Hoy, 9 y  media de la mañana. Leo que la historia ha sido publicada también en otro medio. En primera instancia me alegré, pues es una situación que merece ser publicada por todas las vías posibles para que pueda ser solucionada, apoyada en su solución. Mi sorpresa: el lead (entrada) de esa noticia es idéntico al mío. Sigo leyendo la nota publicada en el Nuevo Diario. Es el mismo texto restando una cita textual y una coma más o una coma menos.

Al final del texto copiado había una firma. Anabel Rosario.

Me había plageado.

Recurrí a las redes sociales. Los que compararon los dos artículos repararon en lo mismo.

Llame a la redacción del periódico Nuevo Diario. Me dicen de entrada que no tienen conocimiento como fue hecha la publicación, pues fue en la noche. La historia original, firmada por mí, fue publicada en el digital de Diario Libre a las 5:19 de la tarde del 25 de noviembre. Ellos me confirman que su publicación fue hecha a las 9:17 de la noche. Se limitan a darme el número del celular del su directora.

La nota siguió en línea.

Hablé con la señora Cossette Bonelly cerca del mediodía. Me pidió disculpas y entendió mi reclamó. Me aseguró que la chica que firmó la nota plagiada es una pasante. No es una justificación válida, pues desde la ética, desde el respeto al trabajo y hasta en la exigencia laboral de un medio para con sus periodistas eso no debería ser ni siquiera una excusa.

La nota fue eliminada luego de la llamada con la señora Bonelly.

Los medios, desde que inició la era digital, han hecho "refritos". Es, lamentablemente, una normalidad en República Dominicana. Toman una nota, le dan la vuelta, la reelaboran y la publican. A veces traducen artículos de medios internacionales y lo republican. Nunca lo firman. Sin embargo, está el copy paste descarado, como pasó con mi artículo. Un copia casi literal y que, para rematar, la firma la persona que la plagia.

Cosas veredes.

Aun la nota plagiada aparece en la página de Facebook del Nuevo Diario. El link ya no funciona. 

domingo, 14 de julio de 2013

Sobrevivir a las cicatrices

Las historias están en todos lados. A veces solo falta observar. Pero pasa que una historia puede estar guardada frente a tus ojos por muchos años y solo puedas observarla por una situación fortuita.

Eso me pasó con Lily.

Sigo su blog, de maquillaje, desde hace unos años. No suelo maquillarme, pero con ella aprendí a hacerlo de la mejor manera las pocas veces que me maquillo. Por eso, cuando abrí una cuenta en Facebook decidí seguirla.

Un día vi una actualización en su muro de Facebook. Una entrevista. Pensé que se trataba sobre su carrera como maquillista, pero el título del vídeo no tenía nada que ver con eso. Cuando presioné el play descubrí una historia que escribí para el periódico donde laboro y que fue publicada en su edición digital. Pueden leer la historia completa aquí.

Sobrevivir a las cicatrices

SANTO DOMINGO. La foto muestra el lado izquierdo de su rostro, sus ojos café almendrados. Los colores sobre sus párpados destacan un brillo que podríamos definir como alegría, seguridad o plenitud. Pero ninguna de las mil palabras que podamos evocar con esta imagen podría hacernos descubrir la historia de coraje que vivió Ilianexy Morales. La historia de sus cicatrices.


miércoles, 10 de julio de 2013

Inspiración para ser periodista

Los desencantos de esta carrera (¿oficio?) van y vienen. Días en que pienso que debí estudiar la contabilidad que todos me aconsejaron. Días en que miras los medios y encuentras esa clase de periodismo que no es periodismo...pero que es periodismo. 

Sin embargo, otro días le encuentro ton y son. Cuando esos resquicios de pulso que a veces se sienten, soy feliz. Cuando se pueden compartir historias, cuando recuerdo la certeza de que los medios tradicionales no son la única vía...y cuando leo textos como este, de Leila Guerriero. Un texto mil veces leído y que siempre vuelve. Esta vez lo recordé después de leer algo de Guerriero en la revista Orsai.

Se los comparto (fue publicado en la revista El Malpensante).

Arbitraria 

Leila Guerriero

No tienen por qué saberlo: soy periodista y, a veces, otros periodistas me llaman para conversar. Y, a veces, me preguntan si podría dar algún consejo para colegas que recién empiezan. Y yo, cada vez, me siento tentada de citar la primera frase de un relato de la escritora estadounidense Lorrie Moore, llamado “Cómo convertirse en escritora”, incluido en su libro Autoayuda: “Primero, trata de ser algo, cualquier cosa pero otra cosa. Estrella de cine/astronauta. Estrella de cine/misionera. Estrella de cine/maestra jardinera. Presidente del mundo. Es mejor si fracasas cuando eres joven –digamos, a los catorce–”. Pero no lo hago porque no es eso lo que verdaderamente pienso y porque, en el fondo, dar consejos es oficio de soberbios. Entonces, cuando me preguntan, digo no, ninguno, nada.
Pero hoy es abril y ha sido un buen día. Hice una entrevista con una mujer a quien voy a volver a ver en dos semanas y varios llamados telefónicos que dieron buenos resultados. Compré frutas, conseguí un estupendo curry en polvo. Hay nardos en los floreros de la cocina. Corrí al atardecer. Me siento leve, un poco feroz, arbitraria. De modo que si hoy me preguntaran, les diría: corran. Les diría: sientan los huesos mientras corren como sentirán después las catástrofes ajenas: sin acusar el golpe. Aguanten, les diría. Pasen por las historias sin hacerles daño (sin hacerse daño). Sean suaves como un ala, igual de peligrosos. Y respeten: recuerden que trabajan con vidas humanas. Respeten.
Escuchen a Pearl Jam, a Bach, a Calexico. Canten a gritos canciones que no cantarían en público: Shakira, Julieta Venegas, Raphael. Vayan a las iglesias en las que se casan otros, sumérjanse en avemarías que no les interesan: expóngase a chorros de emoción ajena.
Sean invisibles: escuchen lo que la gente tiene para decir. Y no interrumpan. Frente a una taza de té o un vaso de agua, sientan la incomodidad atragantada del silencio. Y respeten.
Sean curiosos: miren donde nadie mira, hurguen donde nadie ve. No permitan que la miseria del mundo les llene el corazón de ñoñería y de piedad.
Sepan cómo limpiar su propia mugre, hacer un hoyo en la tierra, trabajar con las manos, construir alguna cosa. Sean simples pero no se pretendan inocentes. Conserven un lugar al que puedan llamar “casa”.
Tengan paciencia porque todo está ahí: solo necesitan la complicidad del tiempo. Aprendan a no estar cansados, a no perder la fe, a soportar el agobio de los largos días en los que no sucede nada.
Maten alguna cosa viva: sean responsables de la muerte. Viajen. Vean películas de Werner Herzog. Quieran ser Werner Herzog. Sepan que no lo serán nunca.
Pierdan algo que les importe. Ejercítense en el arte de perder. Sepan quién es Elizabeth Bishop.
Equivóquense. Sean tozudos. Créanse geniales. Después aprendan.
Tengan una enfermedad. Repónganse. Sobrevivan.
Quédense hasta el final en los velorios. Tomen una foto del muerto. Tengan memoria, conserven los objetos.
Resístanse al deseo de olvidar.
Cuando pregunten, cuando entrevisten, cuando escriban: prodíguense. Después, desaparezcan.
Acepten trabajos que estén seguros de no poder hacer, y háganlos bien. Escriban sobre lo que les interesa, escriban sobre lo que ignoran, escriban sobre lo que jamás escribirían. No se quejen.
Contemplen la música de las estrellas y de los carteles de neón.
Conozcan esta línea de Marosa di Giorgio, uruguaya: “Los jazmines eran grandes y brillantes como hechos con huevos y con lágrimas”.
Vivan en una ciudad enorme.
No se lastimen.
Tengan algo para decir.
Tengan algo para decir.
Tengan algo para decir.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Día ochenta y seis. Regreso, discursos y desesperanzas

Decidí hoy retomar este blog. Lo político y social me hace cosquillas todos los días y creo, luego de cuatro meses de maternidad, que puedo equilibrar mis actualizaciones con mis otros dos blogs, el de literatura y el de maternidad.

Lo retomo en el día del discurso del presidente Danilo Medina. Mucha esperanza aun de cambios aunque sigo siendo menos positiva que la mayoría. Pienso, y creo, que el actual presidente tiene muchos compromisos con su partido como para hacer grandes cambios, o mejor dicho, cambios más profundos. Sin embargo, su posición ante el contrato de la Barrick Gold en su discurso de hoy le ha sumado puntos, sin duda.

Contradictorio si fue ver a los congresistas que aprobaron el contrato con esta empresa minera, aplaudir la posición de Danilo Medina de revisión de este pacto comercial con el Estado. Son unos caras duras. En este artículo de la revista quincenal La Lupa pone nombres y apellidos a los legisladores que tiraron la piedra y ahora pretenden esconder la mano.

Por último, y retomando el tema de mi último post, decir que Esperancita falleció. Hace menos de un mes otra menor, esta vez de 11 años, se debatía entre la vida y la muerte luego de dar a luz un bebe producto de una violación. Ahí seguimos muy mal.

Espero no perderme de estos lares.

Feliz Día de la Independencia.

miércoles, 29 de junio de 2011

Día sesenta y siete. Periodistas, el contrapoder y sus dificultades

Hoy traigo un vídeo que es un corto sobre lo que implica ser periodista en República Dominicana. La llamada la ética y la discusión de nuestros límites. Lo humano que somos, lo mal que andamos, los que hacen de esta carrera todo lo contrario a lo que debe ser.


Voz de los que no tienen from Voz de los que no tienen on Vimeo.

Del otro lado, les dejo las palabras el profesor Rafael Núñez Grassals, que por 30 años impartió clases en la Escuela de Periodismo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Palabra duras, pero ciertas.

“Para ser un buen periodista se debe ser buena persona y eso lo hace ser un buen ciudadano. Ser ético se aprende, por lo que no se justifica que el bajo salario o nivel económico sea el motivo para que un periodista actúe incorrectamente. La ética nos enseña lo bello de la vida, que es lo correcto y que es lo bueno. No se puede hacer de un perverso un buen periodista. El periodista debe saber que la información no es para conseguir prebendas personales sino colectivas. Eso significa que lo que decimos debe producir una reacción de las autoridades para el bien común de manera correcta”

Pueden ver la entrevista que le hicieron hoy al profesor Núñez Grassals y en la que hizo esta acertada puntualización. Fue en el programa el Despertador, del canal 7.

“Bajo salario no justifica las malas actuaciones de algunos periodistas”


martes, 5 de abril de 2011

Día (día) del periodista

Me gusta escribir, leer e investigar. Esas fueron mis razones para escoger el periodismo como carrera. Tengo cuatro años de ejercicio, y unos cuantos meses que le puedo sumar de mi pasantía. He visto y oído muchas cosas. He tenido buenos maestros fuera de las aulas de la universidad. He aprendido y fallado. Me he cansado, tirado la toalla y la he vuelto a recoger.


Pero hoy, que es el aniversario de la aparición del primer periódico en lo que un día sería la República Dominicana, me debo una reflexión y la quiero compartir.


En este día quisiera tomar una bocina capaz de ser escuchada por cada persona de este país, para decirles que la mayoría, sí, la mayoría de los periodistas son, somos, gente que camina, sufre, vive, deja, cae y continúa. Que la mayoría, sí, la mayoría, ama lo que hace.


Sí, hoy tengo ganas de defender, de odiar la generalidad que escucho de la boca de tanta gente. Detesto que a esa mayoría nos metan en el mismo saco de los “periodistas cobra cheques”. Me duele que los colegas que trabajan, sí, TRABAJAN en instituciones públicas, cumpliendo un horario, haciendo el trabajo de cinco por el salario de dos, tengan que aparecer en las nóminas con aquellos que cobran como botellas y, cuando hacen esas “investigaciones” no sepan diferenciarlos y acaben siendo señalados por un delito que no comenten.


Admiro y lamento que muchos de mis colegas tengan que tener dos trabajos. Veo a mi compañero de horario de cierre del periódico que se levanta a las siete de la mañana, empieza su labor en una institución pública a las 8 de la mañana y sale a las tres de la tarde para empezar a trabajar en el periódico una hora después. A veces el cierre pasa de la medianoche y ese es el fin de su día de labor. Sé de muchos otros colegas con este mismo horario.


He visto colegas rechazar dadivas, “botellas”, favores, cumplidos con segundo interés. He visto a colegas perder su empleo por no prestarse a sinvergüencerías. He visto a muchos colegas renunciar de sus medios por mantener una posición, por el hastío de lo mal hecho. He visto funcionarios poner cara de burla frente al periodista que le denunció, y cuya denuncia no es convertida en una acción, una denuncia que es pagada con impunidad.


He visto a muchos negarse a obtener privilegios que entienden no merecen. A esconder su carnet de periodistas sus días libres y no usarlos para ir a una área VIP o de prensa porque no están ahí para cubrir esa actividad. He visto a muchos colegas mover cielo y tierra para ayudar al que no conocen. A los que, sin ejercer en ningún medio tradicional, se mueven al lugar más apartado con sus propios medios para mostrar una situación que debe ser mostrada.


He visto a colegas seguir arriesgándose, fuera y dentro de los medios. Buscar alternativas para no sucumbir, para mantener la cabeza en alto. He visto mucha más dignidad que indignidad, mucha más entereza que debilidad. He visto a muchos saberse no dueños de la verdad, sino deudos de la responsabilidad de su vocación. He visto colegas que no hablan de ética, sino que viven con ética.


He visto esto y me enorgullece verlos y sentirme apelada ante el ejemplo de estos colegas, que sí, son la mayoría. La mayoría que vale y valdrá siempre.


Feliz Día del Periodista, con mayúscula, a ellos. Las minúsculas son para los que no caben aquí.



domingo, 16 de enero de 2011

Orsai

15 de enero 2011

11: 10 de la noche.

Estoy muerta del sueño, pero no puedo ir a la cama sin decir lo que voy a decir. Hoy recibí la revista Orsai. Ahora paso a explicar el por qué tengo que decir que recibí la revista Orsai aunque me este cayendo del sueño.

Lo primero, ¿quién es *Orsai? Es la pregunta que me han hecho muchas personas cuando en mi perfil de Facebook expresaba mi expectativa ante la llegada de la revista. Orsai es un blog y detrás del blog está Hernán Casciari. ¿Quién es Hernán Casciari? Es periodista, aunque no se graduó de ninguna universidad. Es escritor (ha publicado más libros que muchos “literatos”) Es argentino, específicamente de una ciudad llamada Mercedes. Es…y ha sido desde hace más de cinco años el mejor descubrimiento que he hecho en la Internet.

No conozco a Hernán. Pero conocí sobre él con un blog, un día cualquiera del 2005…creo. Se llamaba, el blog, “Más respeto que soy tu madre”. No supe que lo escribía él hasta que leí uno de sus últimos post. Entonces descubrí a este señor. Hernán.

Si les digo que escribe bien me quedaría corta. Es más allá de lo que escribe, es lo que es en lo que escribe, lo que narra, lo que describe, lo que dice, lo que crea. Y, aquí mi mayor apegó hacía este argentino desconocido (en parte), es que ha sido mi mejor maestro de periodismo, esa carrera que estudie en una universidad.

Hernán Casciari, Orsai, me ha enseñado que cuando amas lo que haces, el viaje que es esta vida se vuelve más pleno. Que escribir no es una carrera de instituto, es un oficio que se ama. Que a pesar de que tengo tres años escribiendo para periódicos en que me limitan al “declaracionismo” (fulano dijo, reveló, señaló…), puedo llegar a mi casa, sentarme en mi computadora y escribir en un blog “Mi día laboral empezó con una zapatilla menos…” y así empezar una crónica, ese género que ha desaparecido de los periódicos y de las pocas revistas que quedan en el país.

Ese es Casciari para mí. Por eso esperé con ansiedad su revista. Una revista sin anuncios, ni clasificados, ni intermediarios. Una revista hecha por él y un grupo de gente que ama lo que hace y que hizo posible que miles de personas comprarán esta revista online si ni siquiera saber de que se trataba, ni quien escribiría, ni que contaría.

Hoy me entregaron la revista y la recibí junto con otro grupo de personas que, al igual que yo, percibieron esa fe extraña por estas cosas que se hacen con pasión. Camino a casa la abrí, la olí, leí su el editorial y reí. Recordé lo primero que leí de Hernán y volví a reír.

En el patio de la casa de mi abuela saque la revista de mi bolso y empecé a hablar de ella. Mi abuela rió. Ella es mi cómplice y me conoce. Le hable sobre Cascieri, sobre lo que trataba y me escucho sin hacerme preguntas y volvió a sonreír. Sé que la apreciará cuando se la preste.

Un rato después abrí la revista y leí la primera crónica. Un rato después la releí.

Me leeré esta revista de la misma forma en que como chocolates: con deseos de que nunca se termine.
Gracias Hernán.

*Orsai es la modificación de la palabra "Off side" que significa Fuera de juego o Posicion Adelantada; es cuando un jugador recibe la pelota estando unos centimetros mas adelante de la linea en la que se encuentra el ultimo defensor; si se encuentra en la misma linea que el cuando parte la pelota (cuando le tiran el pase) entonces el jugador esta habilitado y no se cobra el Off Side.

lunes, 5 de abril de 2010

Día treinta y cuatro. Ser periodista

Crédito Foto: Stockxpert


Hoy se conmemora el Día del periodista. La curiosidad me llevo a investigar por qué se celebra un 5 de abril, pues no recordaba ni la muerte ni el nacimiento de ningún periodista destacado en ese día. Ahora sé, gracias a la web de la Universidad Católica de Santo Domingo, que se conmemora por ser hoy el aniversario de fundación del periódico El Telégrafo Constitucional (1821), el primero que circuló en país.

Pero en este día muchas cosas vienen al tapete. Algunos colegas hablan sobre lo negativo del ejercicio de esta carrera, que incluye los bajos salarios. Otros se quejan por considerar que sólo se es periodista cuando “se está en un medio de comunicación” y otros sobre las presiones y la mala publicidad a la carrera que muchos auto etiquetados periodistas nos dan. Pienso en eso, si. Con sus razones.

Sin embargo, hoy me he detenido en otro aspecto: la razón de elegir esta carrera. Sobre esto puedo comentar, a modo personal, que elegí ser periodista por dos razones: el deseo luchar por la justicia social y porque se me da eso de escribir bien. La primera razón ha tenido sus altas y bajas en estos tres años que llevo ejerciendo el periodismo. Un periodista está limitado en muchos sentidos, pero sí creo y sostengo como motor ese deseo a pesar de las pequeñas frustraciones, de los intereses mediáticos y de las mil y otras cosas que se enfrentan cada día en esta carrera.

La segunda razón sigue también vigente. El periodismo para mí ha sido una gran escuela para ejercitar la escritura. Sin lugar a dudas.

Apuntes aparte, si tengo que confesar algo: el periodismo me ha hecho más humana. Me ha dado la oportunidad de callar para escuchar. De llorar y reír. De saber reconocer el valor de cada persona sin importar su condición social, su preferencia sexual ni su religión. De borrar muchos tabúes y prejuicios necios. A dar.

Buenos profesores tuve y tengo en esta carrera. Muchos de la universidad y otros en el transcurso de estos 3 años. A ellos, gracias.

Les dejo dos párrafos de un discurso titulado “El mejor oficio del mundo”, del escritor Gabriel García Márquez (que primero fue periodista y uno muy bueno):

“El tiempo y el mismo oficio han demostrado que el sistema nervioso del periodismo circula en realidad en sentido contrario. Doy fe: a los diecinueve años -siendo el peor estudiante de derecho- empecé mi carrera como redactor de notas editoriales y fui subiendo poco a poco y con mucho trabajo por las escaleras de las diferentes secciones, hasta el máximo nivel de reportero raso”.

“La creación posterior de las escuelas de periodismo fue una reacción escolástica contra el hecho cumplido de que el oficio carecía de respaldo académico (…) El resultado, en general, no es alentador. Los muchachos que salen ilusionados de las academias, con la vida por delante, parecen desvinculados de la realidad y de sus problemas vitales, y prima un afán de protagonismo sobre la vocación y las aptitudes congénitas. Y en especial sobre las dos condiciones más importantes: la creatividad y la práctica”.

Aquí el discurso de García Máquez: El mejor oficio del mundo

lunes, 8 de marzo de 2010

viernes, 20 de noviembre de 2009

Una investigación


En el año 2004 hice una investigación sobre una expresión de pandilla juvenil que tenía, en ese entonces, de cabeza a medio país: Las naciones. Recuerdo que la hice motiva por el hecho de que las informaciones sobre esta manifestación juvenil violenta eran, mas que nada, ejercicios de suposiciones y especulaciones.

El profesor Antinoe Fiallo fue mi asesor en esa investigación de campo, que presente en una de las materias de Investigación en Comunicación que cursaba ese año en la Universidad Autonóma de Santo Domingo (UASD), donde me gradue de periodismo hace tres años.

Esta semana el trabajo fue publicado en la revista Global, de la Fundación Global, Democracia y Desarrollo (Funglode). Con anterioridad, este trabajo había sido publicado por la página Cielo Naranja, dedicada a la difusión de información e investigaciones sobre varios aspectos de la sociedad dominicana.

En Cielo Naranja lo subieron con dos errores: 1) Cambiaron mi apellido y; 2) Me señalaron como licenciada egresada de la Universidad Católica de Santo Domingo (UCSD) y no de la UASD, como de hecho fue. Solicite hace un tiempo la corrección y a pesar que su administrador me dijo que sería hecha aun persiste el error.

Pero bueno, fuera de esos pequeños errores me alegre mucho de la difusión de este intento de aproximación de una realidad como la de las pandillas juveniles. Les dejo el documento original para que puedan leerle , de paso, intercambiar impresiones.


http://www.mediafire.com/?eymaocgtlwu

martes, 30 de junio de 2009

Finalista

Ayer recibí una muy buena noticia. Quedé finalista entre 236 poemas enviados al I Premio de poesía Puente de Letras 2009, convocado por el editorial español Puente de Letras. Envié tres poemas y el honrado entre ellos fue el poema "13". Ya se imaginarán lo feliz que estoy. Lo publicarán junto al poema ganador, uno en mención de honor y otro grupo de 14 poemas finalistas en una antología que saldrá en las próximas semanas.

Este es el poema agraciado, publicado en mi otro blog, el Diario de la Rosa el pasado primero del enero de este año.


13


Tenía trece

hablaba de las hadas sin magia o de soles perdidos

mientras recogía flores marchitas en las esquinas.

Era casi mujer

incipiente mujer que reía y bailaba

presagio de días sin muñecas

mujer, casi mujer

pero aún era la niña

dos colas de caballo

dibujando esperas en el pupitre.

No creía en príncipes ni en sapos

no había leído a Shakespeare,

creía (porque algo había que creer)

en los cuentos mal contados de sus libros de historia

en el olor a verano tallado en las calles

en los rezos eternos de la abuela

y en sus pasos,

sus pasos presurosos

camino hacia la nada,

la nada que tocó su puerta

una noche de tristes profecías

marcando el punto final de sus soles perdidos y sus hadas sin magia.

Tenía trece

nunca pensó en el mañana.


Está es la página del editorial Puentes de Letras, con la nota sobre el fallo del concurso: Puente de Letras Editores

Como me dijo mi colega y amigo Víctor Manuel Ramos cuando comunique la noticia: "Quién dijo que el 13 trae mala suerte".

miércoles, 25 de febrero de 2009

Mi graduación

Hace tres años, un día como hoy, me gradue de Periodismo. Un día importante por varias razones, sobre todo familiares. La sonrisa y satisfacción de mi madre no tuvo precio. Además de finalizar un camino de formación en una carrera que me apasiona, que me ha regalado grato momentos y también díficiles decepciones.

Esto lo escribí días después del acto de investidura. Hoy pienso en lo que significó y significa. Lo comparto con ustedes.


De todas las palabras que conozco, y que de vez en cuando deambulan por mis silencios, creo que no existe ninguna que pueda describir lo que sentí ese día. Pero a pesar de la ausencia nominal de las emociones que palpitaron en mi interior, si puedo decir, sin temor a equivocarme y aunque parezca trillado, que ese día será uno de esos “días inolvidables”.

Y digo esto no porque, investida con toga y birrete, haya escuchado mi nombre, ni porque me entregaran un diploma que me acredite como licenciada, ni porque jurará, junto a 587 compañeros más, servir al bien de este país, y ni siquiera porque sea hoy egresada de la universidad primada de América.

Este día fue, y es, inolvidable porque al escuchar mi nombre estaba sentada junto a mi madre, porque el diploma que me acredita como licenciada es un espejo donde puedo ver las flores que dejaron mis pasos, porque tengo la oportunidad de hacer hechos las palabras del juramento que pronuncie y porque, más que la primada de América, la UASD me enseñó la importancia de dar lo mejor de mí.

No sé lo que me depara el futuro, pero si sé que este día será, además de inolvidable, el recordatorio de que en mis manos están las herramientas para construirlo.