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lunes, 29 de enero de 2018

Un año de la Marcha Verde

Ayer me tocó cubrir las incidencias de la concentración convocada por el primer aniversario de la Marcha Verde, un movimiento que protesta y llama accionar contra la corrupción y la impunidad en República Dominicana.

La primera manifestación fue el 22 de enero de 2017. Asistí a ella como periodista sin agenda, por mi cuenta. Hice notas, comenté sobre ella en las redes, hice una trasmisión en vivo por Facebook y me arriesgué a hacer el cálculo de asistencia, que me trajo más de un disgustado a reclamarme.

Un año y días después la Marcha Verde no se acercó a lo que fue la marcha del 22 de enero, al menos en asistencia. Anunciaron ahora paros a partir del 11 de febrero en pueblos y barrios a nivel nacional. ¿Tendrá esto algún resultado? No sé, aunque el método ha sido el mismo usado con anterioridad por los llamados "grupos populares".

¿Está agotada la Marcha Verde? ¿Debieron focalizar sus demandas de otra forma? Son preguntas pertinentes, creo, pero sin una respuesta sencilla.

Mientras, les dejó la crónica que escribí ayer sobre la manifestación para el periódico donde trabajo (dar click en la imagen para ir al artículo o pueden acceder aquí: Un año de la Marcha Verde: a un pulso más pausado).



domingo, 17 de mayo de 2015

Alberto Salcedo Ramos: una entrevista hecha de caminos

Una de gracias que tiene ser periodista es conocer personas que admiras desde lo que escriben. Y claro, no es llamarse a engaños. La escritura es una cosa, y la personalidad otra. Pero cuando ambas coinciden en ser acogedoras, en poner en tu mundo ventanas, pues la experiencia termina siendo única.

Eso me pasó hace una semanas con un periodista y escritor colombiano del que había leído varias de sus crónicas, y me despertó toda la curiosidad de aprender más como periodista. Hablo de Alberto Salcedo Ramos.

El encuentro se gestó unas semanas antes de su llegada como invitado a la recién finalizada Feria Internacional del Libro. Me atreví a mandarle un mensaje, desde su Fanpage de Facebook. Me contestó.

Me sorprendió la respuesta, pues muchos periodistas y escritores, o combinación de ambos, con cierta notoriedad tardan para responder ese tipo de mensajes o simplemente lo ignoran. Me alegré porque supe desde ese momento que era alguien empatico.

Tras varios mensajes y señas para coordinar un encuentro, y una posible entrevista, fue la casualidad (ese destino de los que no creemos, como dijo la argentina Beatriz Sarlo, a quien se le otorgó este año el Premio Internacional Pedro Henríquez Ureña de la FILRD) quien se encargó de organizarnos el punto de reunión.

Una calurosa tarde de la última semana de abril pasado quedé en encontrarme con una amiga y colega en la Plaza de la Cultura donde se celebraba la Feria. Mientras hablabamos de infiernos periodísticos y las estrategias para sobrevivirlos sentadas en el restaurante Maniquí, alce la vista y vi entrar al Alberto Salcedo Ramos, quien desde que me vio sonrió.

- "Eres Argénida, la de los mensajes"

Y yo con cara de más de emocionada, también sonriendo, le dije que sí.

Cruzamos saludos. Media hora después andábamos los tres (mi amiga, Alberto y yo) caminando por el recinto ferial buscando un libro sobre merengue típico de Rafael Chaljub.

Mientras caminábamos aproveché para preguntarle algunas curiosidades, dudas y intereses sobre el autor de aquella crónica sobre un cantante de vallenato que me dejó prendada hace un tiempo. Así descubrí que estuvo hace 17 años en el país, que entrevistó a Pedro Mir ("una de las personas más inteligentes que he entrevistado", me dijo) y a Marcio Veloz Maggiolo, que quería aprender a bailar perico ripiao (ahí el hablé de Fefita la Grande). También me habló de su oficio, de sus premios.

Nos despedimos y nos volvimos a encontrar dos días después. Nos fuimos a caminar a la Ciudad Colonial. Me dijo que había comprado un disco de Fefita la Grande y que quería algún día entrevistarla.

En las puertas de la entrada al Parque Independencia, en la Puerta del Conde, le digo como allí, hace casi cincuenta años, el señor de la estatua con el dedo levantado al otro extremo, Francisco Caamaño, pronunció un famoso discurso durante la gesta revolucionaria de 1965. Entramos al parque Independencia.

Mientras salimos del parque, después de verle la cara de sorpresa dentro del Panteón de los Padres de la Patria, me di cuenta de algo: observaba con atención, preguntaba y saludaba.

- ¿Cuanto tiempo duraste investigando para escribir "La parranda eterna", la crónica de Diomedes Díaz?
- Pues unos tres años.
- ¡Tres años!
- Sí, así fue.

Entramos al cementerio de la Independencia. Le explico sobre su antigüedad, las personas que están enterradas allí, mi deseo de escribir sobre este cementerio, las razones de porque creo que debe ser un lugar turístico, de que a veces puedes observar cera derretida de velas rojas en algunas tumbas.

Alberto me pone atención momentánea. Observa a su alrededor.

- Vamos a tomarnos una foto aquí. Que se vean las cruces.

Busca su teléfono. Posamos. Revisamos el resultado.

- Es una foto con un fondo interesante.

Se ríe. Me río.

Se acerca a los dos empleados del ayuntamiento que barren en el cementerio. En los bancos cercanos hay algunas personas sentados. Uno de ellos fuma un tabaco.

- ¿Usted sabe bailar perico ripiao?
- Claro, lo bailo muy bien.

Caminamos casi al fondo del cementerio. Se sienta en una de las tumbas. Hablamos sobre un espacio común, Barranquilla. Alberto nació allí, mi padre nació allí. Nunca he ido a Colombia. Me habla de su madre, le habló de mi abuela, con la que crecí. Evitamos a nuestros padres. Me habla de sus hijos, y yo del mío. De que se casó joven, de que me casé después de los treinta, de que mi esposo es un buen padre, de que ama ser padre. Hablo de mi hermano y él de su hermana, y de las despedidas y los regresos.

Salimos. Caminamos por la Arzobispo Nouel. Cruzamos el hospital Billini, donde nació mi madre. Llegamos frente a la Iglesia del Carmen. Quedó maravillado. Está cerrada, no podemos entrar. El calor es sofocante.

Entramos al Museo de la Resistencia.

- ¿Tendrá libros de Juan Bosch? Me interesaría saber si tiene estudios culturales del Caribe.

- Sólo he leído sus cuentos y un ensayo sobre la Guerra de Restauración.

Miramos el estante de la tienda. Vemos el documental de René Fortunato sobre la tiranía de Rafael Leonidas Trujillo.

-¿Cuánto cuestan?
- Seiscientos pesos cada uno, le contesta el chico que atiende
- ¿Eso cuánto es en dólares?

Hago mal los cálculos, y le doy una cifra que le hace abrir los ojos como platos. Rectifico. Compra los tres DVD's. Le dice al chico que tiene cara de saber bailar perico ripiao. Nos mira con cara de desconcierto y se ríe.

Le preguntamos si hay algún restaurante cercano. Nos indica caminar derecho, "en este mismo lado de la acera", como " a dos esquinas" de allí.

Salimos en busca de restaurante, pero antes entramos a La Trinitaria. Virtudes Uribe leía sentada en la mecedora. Estaba sola. Le pregunto por los libros de Juan Bosch mientras Alberto curiosea las estanterías. No hay libros de Juan Bosch.

Volvemos a la calle. Frente a un fachada color rosa opaco. Dice "Mimosa" pero también tiene un letrero de repostería.

Un señor de camisa azul se apresura a nuestro encuentro.

- ¿Ese es el restaurante?, pregunta Alberto.

- Sí, señor, es un restaurante. Venden comida criolla muy buena.

- Pero dice repostería panadería en ese letrero.

- Sí, sí. Pero es un restaurante también. Entren.

Entramos. Es acogedor y es un restaurante. Nos sentamos en un patio interior. Retomamos la conversación. Alberto pide algo ligero. Me dice que la noche anterior lo llevaron a comer mofongo a la una de la madrugada y que la pesadez no lo dejó dormir, que ha comido demasiado y que hay que hacer algo de dieta.

Hablamos de sus crónicas. Hablamos de mi poesía.

Terminado el almuerzo nos dirigimos a la calle El Conde, subiendo por la José Reyes. Nos detuvimos en la Libreria Pichardo. Solo había cuentos de Juan Bosch. Seguimos hacia la Arzobispo Meriño. Levanté la vista. Es una costumbre ver los edificios de El Conde, como derretidos por el tiempo. Lucen cada vez más abandonados. Le comento algunas cosas sobre el gobierno constitucionalista de Caamaño que funcionó en El Copello, Él está mas interesado en los cuadros que venden.

Luego de ver unos cuantos puestos, se decide por una pintura en tonos grises de tres personajes tocando instrumentos musicales de color. El vendedor interrumpe su juego de dominó para atendernos.

Después de cuadrar el precio vemos con la agilidad que el vendedor envuelve la pintura, que saca del cuadro de madera, repitiendo "eso es óleo, eso es óleo". Le fabrica una especie de manto protector a estirones de cinta adhesiva. Seguimos el camino, esta vez detrás de otro pendiente, la película Perico Ripio de Ángel Muñiz. A esta altura ya nos acompaña un afanoso vendedor de DVD's y CD's de la zona.

Dos chicas que sonríen entre ellas mientras caminan, con ropa ajustada, llaman la atención de Alberto. Bromea con el vendedor sobre la belleza de las dominicanas. "Ella tiene que saber", le dice dirigiéndose a mí.

- Esas chicas se prostituyen.

- Es algo normal por estos lados, le digo.

Preguntamos por la película a todo vendedor de El Conde. No la tienen. Nos detuvimos en la única tienda de DVD's que queda en el lugar. Tampoco.

Paramos en el Parque Colón, junto a la catedral. Nos tomamos otra foto con ayuda del afanoso vendedor, que ya ha convencido a otro de que vaya a buscarnos la película en su motor. Nos sentamos en los bancos del parque. Me hace preguntas sobre el lugar. Le hablo del Palacio de la Esquizofrenia, nombre popular de la Cafetería El Conde, de la estatua de Colón señalando el horizonte con un dedo, como Caamaño frente a la puerta de El Conde. Escuchamos una música de fondo, merengue típico. Era un trío.

Llegó el hombre de la película.

Reímos con las ocurrencias del señor que nos vendía una mamajuana. Entre él, el vendedor amable e insistente y otro que nos ofrecía el servicio de taxi, comimos helado.

Minutos después Alberto y yo ibamos en un taxi con la mamajuana, la película Perico Ripiao, el cuadro de los músicos grises con instrumentos de colores, y hablando sobre la fiestas de palo de Villa Mella.

- Me gustaría tomarme una foto en esa esquina del mar.

- Parece algo riesgoso. Mira que las olas son engañosas. A mí una vez, en la orilla del Malecón de la avenida España, una ola nos mojó a mis hermanos, mi tía, mi primo y a mí.

Alberto se quedó mirando el mar.

En el hotel fue la entrevista. Luego me marché al periódico.

Al día siguiente en la mañana recibo un mensaje en mi correo electrónico.

La película no sirvió. No es asunto de mala fe, me dice, pero es algo que suele pasar. Le quedan pocas horas en el país, me comenta que ha quedado encantado. Al día siguiente me avisa de su llegada con "el corazón contento".

Veo en su página de Facebook su foto cerca de las olas.

La semana siguiente se publicó la entrevista.

ACTUALIDAD|08 MAY 2015, 12:00 AM|POR ARGÉNIDA ROMERO
GUARDADO EN:PERIODISTAS, ROBERTO SALCEDO RAMOS

Alberto Salcedo Ramos: "Es un deber moral darles la oportunidad de hablar a los excluidos"

El periodista colombiano, uno de los más reconocidos cronistas de América Latina, habla sobre su pasión por periodismo narrativo y su puente de encuentro con República Dominicana. 
SANTO DOMINGO. El bullicio y el color del Caribe es un ambiente conocido para el periodista y cronista colombiano Alberto Salcedo Ramos. Y también sus historias, las que empezó a escuchar desde niño en su natal Barranquilla, Colombia. Por eso parece moverse como pez en el agua, a pesar del sofocante calor, mientras camina por las calles de Santo Domingo, donde regresó 17 años después de su última visita al país como invitado a la recién finalizada Feria Internacional del Libro. Seguir leyendo

lunes, 30 de marzo de 2015

Crónica sobre el Comité Político del PLD

Las oportunidades de hacer crónicas son pocas, así que cuando me la dan, brinco de un pie. Esta la escribí para la edición del viernes pasado en DL. Es una crónica de ambiente de la reunión del Comité Político del PLD.




El “Big Bang” reeleccionista toma la Casa Presidencial PLD, y matiza Comité Político

Consignas a favor Danilo Medina y Leonel Fernández recibieron miembros cúpula peledeísta



SANTO DOMINGO. Las conjeturas sobre si el Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) trataría o no la reelección convirtió anoche la Casa Presidencial peledeísta en el "Big Bang" de dos bandos, que con letreros y consignas luchaban por hacer valer los vientos de Leonel Fernández y "los cuatro años más" de Danilo Medina.

Los vecinos de la apacible calle Doctor Piñeyro, en la Zona Universitaria, donde está ubicada la sede dirigencial, posiblemente no imaginaron tal proselitismo, cuando unas dos horas antes de las 8 de la noche, sólo un hombre trataba de llamar la atención.

"Estoy aquí, porque con Leonel Fernández se inició el cambio en todo, en la educación, en el progreso del país", dijo Cristian de los Santos, quien alrededor de las 6:40 de la tarde sostenía un pedazo de cartón en el que había escrito "No a la reelección. Seguimos pa lante con el León".

Diez minutos antes había llegado el primer miembro del CP al lugar, José Ramón (Monchy) Fadul, quien reiteró que no se trataría ningún tema electoral, pero aclaró: "Si un compañero quiere hablar de la reelección, es su derecho, y no se le puede impedir".

A las 7:00 p.m. se presenta un grupo con enormes letreros pintados de blanco y con mensajes en letra roja. "Lo bueno no se cambia. Danilo sigue. Stalin Lebrón firme". "¿Saben quien es Stalin Lebrón?". Pero parecen no conocer al ex precandidato a diputado por el PRSC, condenado en el 2002 a 10 años de prisión por matar a un activista de su partido. Fue indultado al año siguiente.

Se inicia la llegada de los dirigentes: Jaime David Fernández, Cristina Lizardo, Francisco Javier García, Reinaldo Pared Pérez (secretario general), Bautista Rojas Gómez, José Joaquín Bidó Medina, Franklin Almeyda y Simón Lizardo.

La emoción de los gritos anuncia la llegada de Leonel Fernández. Eran las 7:25 de la noche.

Un segundo grupo ha tomado la acera del frente. Letreros con fotos de Medina.

Francis Pérez, quien hace 7 meses estuvo en el lugar amarrado a una cruz, se arrodilla junto a la puerta de entrada, enciende dos velones. "Es para que el presidente Danilo sepa discernir. Ya no son vientos, sino huracanes lo de Leonel".

Ramón Ventura Camejo arriba al lugar. Desmiente un acuerdo para no hablar de la reelección. Dice que presentará el tema. Sigue Rafael Alburquerque, Alejandrina Germán, Félix (Felucho) Jiménez, Rubén Bichara, y la vicepresidenta Margarita Cedeño.

"Los dinosaurios no hablan, patean", expresa Euclides Gutiérrez Félix. Pasan Radhamés Camacho, Juan de los Santos, Radhamés Jiménez y Temístócles Montás.

Una gran algarabía anuncia la llegada del mandatario, a las 7:55 de la noche. "¡Llegó el jefe!", vociferan. Enseguida se encienden las voces. "¡Cuatro años más, Danilo es que va!".

En medio del alboroto, que obstaculiza la vía, pasan desapercibidos Miriam Cabral, Gonzalo Castillo, César Pina Toribio, Alma Fernández, Lidio Cadet, Julio César Valentín, Abel Martínez y Eduardo Semán.

A una esquina, en la calle Padre Pina, un señor de lentes y de baja estatura, organiza otro grupo. Los divide. Los primeros marchan hacia la Casa Presidencial con letreros a favor de Leonel. El otro parte atrás con pancartas a favor de Danilo. Ambos enfrentan sus consignas por unos minutos. Luego se retiran.

Los ánimos son apaciguados por agentes de seguridad del PLD, uno de ellos conduce lejos de la zona al señor de los lentes. Dentro de la Casa Presidencial comienza la reunión.

Aquí en la edición impresa.



jueves, 23 de octubre de 2014

Cañones contra el Procurador

Desde el pasado dos de octubre los conflictos internos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se han mudado a la sala de sesiones del Senado de la República, convertida en un ring donde pelean dos púgiles: el senador Felix Bautista y el Procurador General de la República, Francisco Domínguez Brito.

Y aunque el Procurador no ha puesto un pie en la sala de sesiones de la Cámara Alta, no hay duda de que sus golpes han sido buenos ganchos desde la acusación de corrupción y lavado que busca formalizar contra su compañero de partido, quien asegura que es un perseguido de Domínguez Br ito porque éste parece querer cobrarle la falta de apoyo a sus aspiraciones dentro del PLD.

En el round de ayer el primer golpe lo acertó el senador ex reformista Prim Pujals, que llegó al Senado en 2006 con una candidatura en alianza con el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y luego se pasó a una alianza con el PLD para mantener su curul. Pujals, quien preside una comisión que desde hace un año y 13 días investiga las acusaciones contra Bautista, presentó ante los demás senadores una serie de señalamientos de violación a la Constitución y a las leyes que rigen el Ministerio Público contra Domínguez Brito.

Aquí, algunos detalles de lo que pasó ayer en el Senado. 

Paredón senatorial

A las 4:15 de la tarde los senadores conocían los temas para incluir en la agenda del día, entre los que se incluía un proyecto para declarar la bachata como patrimonio cultural musical de la nación dominicana. 

Senador Prim Pujals (foto Danisa Sena, Diario Libre).
El ambiente dentro y fuera de la sala era muy dinámico. Periodistas que iban y venía. Senadores que iban de curul a otro curul. Luego de aprobar la agenda, todo pareció detenerse. "Shhhhhhhhhhh", repitieron varios en la sala de prensa. Se daba inició a espacio de debates.

El senador Prim Pujals, representante de Samaná, se pone de pies. Baja una gran pantalla. Inician una presentación de diapositivas de color azul intenso. Las palabras blancas señalan lo que Pujals lee desde un fajo de hojas en sus manos.

"Domínguez Brito lo que debería es renunciar al cargo por violar leyes, como la Ley del Ministerio Público y la Constitución, y la ley de Función Pública". A seguidas, lee desde sus hojas lo que todos leen en las diapositivas. Artículo 172 de la Constitución y Artículo 25, 79, 86 y 92 de la Ley Orgánica del Ministerio Público. También el Reglamento Disciplinario del Ministerio Público en su artículo 3 y 11. Ley de Función Pública. 41-08. Artículo 80...

Todos estos artículos señalaban la incompatibilidad que supone el cargo de Domínguez Brito y el proselitismo político.

“Le asiste todo el derecho de aspirar, pero como conocedor de la ley tiene que renunciar de la posición que tiene porque sino incurre en violación a la Constitución”, expresa Pujals.

A continuación empieza a correr un vídeo. Un salón lleno. Globos color morado y amarillo. En el fondo, casi irreconocible, está el Procurador. Habla de política. En un momento levanta la mano y los demás levantan la mano. "Ahí está juramentando un equipo de campaña", aclara el senador de Samaná.

Finaliza el vídeo y se muestra un organigrama. En el centro, como un Sol, hay una imagen de un cartel de fondo morado con el rostro del Procurador General. Al pie se lee, Domínguez Brito 2016 Presidente. Alrededor de esta imagen, como satélites y planetas, están las fotos de 28 rostros. Todos son empleados de la Procuraduría General de la República.

"Todos procuradores adjuntos y fiscales, impedidos de participar en política por la Constitución y leyes que rigen el Ministerio Público", remarca Pujals. “Tiene que renunciar de ese cargo porque violó las leyes y la Constitución”, reitera.

Detrás de Pujals, a la distancias de dos curules, Felix Bautista parece escuchar atento. La pantalla de su laptop está visible. Tiene de fondo una foto de Juan Pablo Duarte, uno de los tres padres de la Patria.

A la derecha de Pujals se pone de pie Wilton Guerrero, senador por Peravía. Toma la palabra. Cuestiona la razón de traer ese documento en estos momentos al Senado. Hace referencia a una caso de destitución de hace más de cuarenta años, el del alcalde del Distrito Nacional, Manuel Antonio Jiménez Rodríguez (Manolín), quien fue acusado por la Cámara de Diputados de alegada conspiración contra el gobierno y, ese  mismo día, el Senado lo destituyó de manera fulminante. 

“Yo pienso que nadie en este hemiciclo ni en el seno de la sociedad dominicana pensará que este documento se trajo por las razones que dice ese documento”, dice con voz calmada. Asegura que se harán conjeturas. "Lo que se va a entender es lo que pretende es ponerle una mordazar al Procurador".

"Si se llama a alguien que vaya a los tribunales lo que tiene es que ir, y más cuando dice que está libre de pecado...". Pujals salta de su asiento, levanta el dedo índice de la mano derecha.

“¡Exijo respeto!”, grita.

Las voces de Pujals y Guerrero se ahogan en medio del cuchicheo que se alza. La presidenta del Senado, Cristina Lizardo, senadora por Santo Domingo por el PLD, levanta la palma de su mana derecha y pide a ambos que le pongan atención.

"Aquí nosotros le hemos dado cumplimiento a lo que dice el reglamento. Mi única pregunta es (aunque a seguidas hace más de una pregunta). ¿Ustedes creen que eso es lo que conviene? ¿No creen que la denuncia está hecha y que las instancias correspondientes tomen la decisión? De lo contrario, el remedio será peor que la enfermedad. Solicitó que pensemos más allá. Creo que el compañero senador hizo la denuncia, tenemos derecho a las opiniones pero apelo al razonamiento. La denuncia está hecha y pienso que es suficiente. Si queremos seguir discutiendo, sigamos, y cosecharemos consecuencias. Apelo que sean los organismos correspondientes asuman el caso".

Hace una pequeña pausa. Continua.

“Estar en dime y diretes que es lo que nos va a dañar como institución. Creo que, compañeros, debemos pensarlo”.

Guerrero toma la palabra, con la misma actitud parsimoniosa de su primera intervención. "Lamento que el colega se enoje con eso. Estamos en la democracia, el régimen de (Joaquín) Balaguer pasó.

Pujals defiende a Balaguer. “A mi me honra echar los dientes con Balaguer y seguir sus directrices”.

Ambos se sientan.

Se pone de pie la senadora de Dajabón, también del PLD, Sonia Mateo.

Dice que su colega Guerrero se contradice. "Debo decir que lo que hay que entender en este momento es que nosotros como país no podemos caer en ese juego. Si en verdad somos senadores y sabemos que hay leyes que lo rigen, no podemos continuar con situaciones en contra de la Constitución y de las leyes. Digo esto porque nunca había visto un Procurador formando equipos de campaña". 

Y se arriesga a hacer conjeturas.

Apunta que podría entender ahora que "cuando Yeni Berenice (procuradora fiscal del Distrito Nacional) dijo que estaba rodeada de corruptos y el no le respondió". 

“El respeto se pierde”, dice Mateo.

Hace un llamado al presidente de la República, el peledeísta Danilo Medina, y al presidente del partido morado y expresidente de la República, Leonel Fernández, y al Comité Político de ese partido. “No andamos bien, no andamos bien”. 

Sobre Domínguez Brito concluye. "Que renuncie y salga a participar en buena lid, como debe hacer un hombre serio y responsable”.

Se escuchan cuchicheos y algunos shhhhhhhhhhhhhhhs. Se pone de pie el senador Aristide Victoria Yeb, de la provincia María Trinidad Sánchez.

Reitera la petición de renuncia y agrega más gotas a la copa de las denuncias. Alza las dos manos con fajos de papeles que asegura demuestran que varios empleados de la Procuraduría tienen también otros empleos en el Estado. 

Después de Yeb nadie más se pone de pie para hablar del Procurador. Inicia el conocimiento de la agenda.

Dionis Sánchez secretea con Bautista. Foto Argénida Romero.

Bautista, sonriente, da vuelta a la silla para conversar con el senador de Barahona, Noe Starling Vásquez. El legislador de Pedernales, Dionis Sánchez, peledeísta como los 32 de los 33 senadores, se acerca al curul de Bautista, quien también es secretario de organización del PLD. Le dice algo al oído. La sesión, mientras, continua su curso.

***

A las 6:15 de la tarde finaliza el pleno. Todos apuran su salida. Los periodistas se acercan apurados al senador Reinaldo Pared Pérez, secretario general del PLD y quien presidió la Cámara Alta antes que Lizardo. 

"Que cada quien sea juez de lo que considere pertinente. EL presidente del partido sabrá cuando consideré pertinente convocar el Comité Político". 

Los periodistas insisten en que emita un juicio o consideración sobre las denuncias hechas contra el Procurador. "Tengo que reconocer que llegué un poco tarde", sonríe. "Todo se circunscribió a una denuncia. No hubo interpelación ni petición a juicio político".

Los periodistas pasan a otro tema. 

***

Mientras esto sucedía, la Procuraduría General de la República informaba sobre su solicitud de apertura de juicio en contra de Félix Bautista, y adelantó que de abrirse este proceso, pedirá al juez de instrucción la prisión preventiva del senador por San Juan.

martes, 22 de julio de 2014

Postales perredeístas

Un ejercicio de cálculo.

De acuerdo a las dos hojas timbradas del último boletín de la comisión organizadora de la trigésima convención del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), en esa organización hay 538,478 miembros inscritos en su padrón de electores.

Su presidente, al que una vez le apodaron "Mickey el que resuelve", ganó la reelección a ese cargo, de acuerdo con esta comisión, con 198,175 votos. Pero este apoyo a Miguel Vargas Maldonado parte de la base de 223,428 y estos, de un total de 225,402 votos computados.

Calculemos. Del total de inscritos en el padrón votó el 41.8 por ciento. Menos de la  mitad. Y de los inscritos y que votaron se validaron 41.4 por ciento.  Los votos obtenidos por Vargas Maldonado representan el 36.8 por ciento del total de inscritos en el padrón. 

Fin del ejercicio de cálculo.

***
Foto Edward Roustand. Periódico El Caribe.

Domingo 19 de julio. Nueve y media de la mañana. Día de la convención del PRD. Emisión en vivo desde la Casa Nacional del partido blanco. Guido Gómez Mazara, el contrincante de Vargas, trata de entrar a votar. No lo logra. Se marcha. Minutos después se escuchan detonaciones de disparos. Todos al suelo. Total confusión.

Cuando se disipa la desbandada solo quedan los reporteros asustados, los policías y un nervioso reportero que continúa la transmisión en vivo. Desde el estudio le piden respuestas que no tiene. Repiten imágenes de lo sucedido. El vocero del PRD habla vía telefónica, desmiente lo que las imágenes habían mostrado. Discute con el presentador en estudio, conocido por su oficio de fotorreportero.

Minutos antes se había reportado dificultades en otros centros. Urnas robadas sin iniciar la votación. Hombres y mujeres rompiendo puertas porque no los dejan entrar a votar. Papeletas flotando en una piscina.

"La entrada era por atrás", dice el presidente de la comisión organizadora. A pocos pasos de él, el vocero del partido dice que "la entrada era por la parte delantera". "Pero Mariñez acaba de decir que era por la puerta de atrás", dice el reportero. "No lo escuché cuando lo dijo", expresa el vocero mostrando su rostro en la transmisión en vivo.

Los periodistas reclaman a ambos sobre una tarjeta de vídeo sustraída bajo amenazas a un camarografo y celulares arrebatados a reporteros. "Se les ve el refajo", les acusa el presidente de la comisión.

Se dice que el tiroteo inició porque alguien lanzó una botella. 

***
Foto. Argénida Romero

El salón principal de la Casa Nacional del PRD tiene una decoración blanca y azul. El techo tiene unos bordes, endosados, donde una luz azul hace contraste. Son los colores del partido. Las sillas, blancas y de plástico, forman una especie de S decapitada. En la derecha, una hilera de fotos con los rostros de los fueron presidentes del partido sobre un espacio de color azul. A la izquierda, otra hilera de fotos, menos numerosa, con los rostros de los perredeístas que ocuparon la presidencia de la República. Hay cinco cuadros, pero deberían ser seis. Falta la foto de Hipólito Mejía, expulsado del partido por la actual dirección.

Son las cuatro de la tarde del domingo 19 de julio. Se espera una rueda de prensa. Algunos de los periodistas presentes han estado trabajando desde las 7 de la mañana. Comentan con los homólogos que se integran a la jornada algunos detalles de lo ocurrido en la mañana. Un camarógrafo fue amenazado con armas para que entregara su tarjeta de vídeo. La entregó. 

Es el boletín cero. No hay datos. Anuncian el primer boletín para las nueve de la noche. 

En pocos minutos el salón queda vacío. En los pasillos hay varios grupos de hombres, sentados y de pie. Algunos miran con recelo la fila de periodistas, fotografos y camarógrafos que abandonan el lugar. El vocero del partido, Víctor Gómez Casanova, sale de último. Afuera un reportero de televisión lo espera.

"De verdad que ha hecho un buen trabajo usted. Hay que felicitarlo", dice el reportero luego de estrechar la mano del vocero y mientras cruza su mirada con una reportera que se mantiene en silencio. "Nadie dijo que iba a ser fácil", responde Gómez Casanova y sigue caminando. El reportero lo sigue. La reportera se marcha en silencio.

***
Guido Gómez Mazara. Foto Argénida Romero.

Siete de la noche. Varios grupos se mantienen de pie conversando frente a una casa de dos niveles, pintada de verde manzana. La calle es estrecha. Los vehículos que llegan no encuentran sitio donde parquear.

En la entrada de la casa ha sido colocado un comedor con un mantel blanco. Detrás de él están las seis sillas. Encima de la mesa están colocados los micrófonos. Los trípodes vacíos están frente a la mesa. Los camarógrafos esperan. Llega más gente. El ambiente es caluroso. 

Desde la galería de la casa, una señora de cabello blanco y manos temblorosas llena vasos con hielo y refresco. Le pasan los vasos a los periodistas, fotógrafos y camarógrafos. 

"¡Guido, presidente!", gritan al verlo salir desde la casa. Toma asiento. Anuncia que el proceso está dedicado a un "compañero y amigo" que murió el sábado en un accidente de transito, luego de trasladar materiales del proceso convencional, asegura. "Su madre me llamó y me dijo que votó". El joven muerto se llamaba Carlos Matos.

Luego dice que leerá su declaración. No hay hojas sobre la mesa. Pide el texto que no tiene. No hay una copia para él. Le piden a los periodistas que tiene copias de la hoja con el texto que "presten una". Una reportera levanta la hoja y dice que la presta "pero que se la devuelva". Guido lee la declaración. Acusa de fraude a Vargas, dice que sus abogados están listos para apelar el proceso ante el Tribunal Superior Electoral. Luego responde preguntas.

"A partir de ahora me siento presidente del PRD".

Da por terminada la rueda de prensa. La hoja queda sobre la mesa. La reportera la reclama. Se la devuelven.

***
Miguel Vargas Maldonado. Foto Argénida Romero.

Nueve de la noche. El salón blanco y azul está nuevamente lleno de reporteros y periodistas. Primer boletín. Ofrecen los datos. Vargas Maldonado 87.3 por ciento. Gómez Mazara 7.27 por ciento. El vocero pide disculpas por los incidentes con la prensa. "No fue nuestro deseo ni nuestra intención que hayan ocurrido". 

Hay otra rueda de prensa, en el comando de campaña de Vargas Maldonado. Está a menos de un metro de la Casa Nacional del PRD. Paredes blancas, decorado impecable, puertas de vidrio, mobiliario negro. El salón, al fondo del local, está abarrotado. Los periodistas entra a codazos.

Unos quince minutos después de la hora pautada llega Vargas Maldonado. Agradece su reelección. Dice que fueron asaltados 19 centros. Dice que una comisión investigará "el atropello a la prensa". 

***
Plazoleta José Francisco Peña Gómez. Foto Argénida Romero.
Lunes 20 de julio. Tres y media de la tarde. Un grupo de hombres y mujeres se protegen del sol y esperan en los alrededores de un puente peatonal. Frente a ellos la plazoleta José Francisco Peña Gómez, enrejada, está vacía. 

- "Las llaves de la plazoleta la tiene la gente del BIS (partido Bloque Institucional Socialdemócrata, dirigido por uno de los hijos de Peña Gómez, y aliado al partido de gobierno, PLD)".
- "¿Cómo que la tiene el BIS? ¿Eso no es una plaza abierta? ¿Ustedes no avisaron que Guido iba a hacer un acto aquí?", pregunta una reportera al encargado de organizar la actividad.
- "¡Ven aca!", agita los brazos el encargado. 

Llega un señor alto que presenta como coordinador zonal.

- "No, no. Eso no tiene entrada. Desde que hicieron la estación del Metro ahí, condenaron la entrada con una loma de tierra", dice el recién llegado a la conversación. -"Debieron hacerlo en el cementerio, en la tumba de Peña Gómez".
- "No. Es que esto es un asunto del líder vivo. ¿Cómo vamos a ir a la tumba?", le reclama el organizador.

La reportera observa la zona verde de la plazoleta limpia. 

- "¿Entonces cómo entran a limpiar en la plazoleta si está condenada la entrada?", pregunta la reportera. 

El coordinador zonal de Guido voltea el rostro. Dice que no sabe, que ahí no entra nadie. Se marcha. También se aleja el organizador. 

Minutos después avisan que la puerta de la plazoleta, ubicada en el extremo opuesto de la estación del Metro, está abierta.

***

Gómez Mazara en Plazoleta JFPG. Foto Argénida Romero.
"Plazoleta José Francisco Peña Gómez", se lee claro sobre el borde de pintura descascarada de la plataforma. Arriba, el busto del líder del perredeísmo. Antes la plazoleta era más grande, pero fue reducida para construir la estación del Metro Eduardo Brito. En ese lugar, Peña Gómez lideró mitines masivos. 

La gente entra. Decenas de personas. Se agrupan en la inclinada subida, sin escalones, hacia la plataforma. En las afueras un camión con un potentes bocinas sirve de amplificador de lo que un hombre que pasea entre la muchedumbre casi vocifera a dos micrófonos que sostiene con su mano derecha. 
"Compañeros, necesitamos que se organicen para que la prensa suba", solicita. Pero parece que su llamado no es respondido. Una periodista, que tiene pautada una transmisión en vivo desde el lugar, le pide los micrófonos y toma la rienda de la solicitud. 

A los pocos minutos se observa a Guido Gómez Mazara en la plataforma, rodeado de seguidores. "Ni me doblo, ni nos doblan", dice. Reitera que impugnará los resultados de la convención "a más tardar el miércoles". Recuerda a Peña Gómez durante su breve discurso. Se va.

***
Gómez Casanova habla con camarógrafos. Foto Argénida Romero

En el salón blanco y azul, donde no está la foto de Hipólito Mejía, está por iniciar la rueda de prensa donde ofrecerán los datos del boletín dos, del último boletín de la convención. Debió empezar hace una hora atrás, a las cinco de la tarde.

Los camarógrafos apagan las cámaras y cruzan los brazos.

El vocero, Gómez Casanova, dice que "tendremos una conversación entre amigos". "Yo también soy periodista, se lo que es este trabajo". Se escucha un murmullo de desaprobación. Un camarógrafo toma la palabra. Reclama que en ese salón estaba sentado uno de los agresores a la prensa, pide que se señale a los responsables de las agresiones, del robo de la tarjeta de vídeo. Se cruzan reclamos. Gómez Casanova pide, casi de suplica, primero, y luego como un mandato, que no lo graben. Lo siguen grabando. Lo transmiten en vivo. 

El vocero del PRD se deshace en disculpas. Asegura que el retraso del boletín se debió a que la comisión organizadora discutía sobre la disculpa y las medias a tomar sobre ese episodio. Siguen los reclamos. Julio Mariñez, el presidente de la comisión, toma la palabra. Una periodista, al extremo derecho del salón, le pide que exprese su disculpa personal por el comentario del refajo que hizo a los periodistas el domingo. Lo hace. Dice que no conoce el nombre de la compañía que contrato el personal.

Finalmente las cámaras se encienden. Miguel Vargas es declarado ganador. Los miembros de la comisión se levantan y salen del salón ignorando la solicitud de preguntas que hacían los periodistas. 

Un ejercicio de cálculo.

jueves, 31 de octubre de 2013

Día noventa y ocho. El niño Llenas



Mira la hoja, levanta la cabeza y empieza a hablar. Lee con pausas, pero a pesar de su cuidado una que otra vez sus palabras se atropellan. Ileana Aybar respira. Sigue leyendo.

Los periodistas guardan un silencio respetuoso. La escuchan y anotan.

A la izquierda de Ileana Aybar está sentado su ex esposo, José Rafael Llenas. Tiene las manos entrecruzadas sobre la mesa. Mira al frente. Baja la cabeza por momentos. No tiene ninguna hoja que leer.

Al extremo derecho de la larga mesa, donde también están tres abogados, hay un cartel con el dibujo de un rostro en blanco y negro. El rostro de José Rafael Llenas Aybar, el hijo de Ileana y José, asesinado hace diecisiete años y seis meses por su primo, Mario José Redondo Llenas, y un cómplice, Juan Manuel Moliné Rodríguez.

Es una rueda de prensa.

Ileana pide al Tribunal de Ejecución de la Pena de San Pedro de Macorís que no le de la libertad condicional que pide Redondo Llenas, condenado a treinta años de prisión por el asesinato de su hijo, encontrado amordazado en una cañada con 34 puñaladas.

José sigue silencioso a su lado. En las última fila de sillas están sentados varios familiares de los Llenas Aybar. Una chica de pelo largo y ensortijado mira al frente, a sus padres.

Ileana lee el último párrafo del comunicado y sus palabras no tropiezan, se ahogan por unos minutos. Respira, sigue. Finaliza.

Responde preguntas. José sigue en silencio.

"Porque puede cometer el mismo hecho, ya lo hizo con nuestro hijo. No quisiéramos que nadie viva lo que hemos vivido".

A Redondo Llenas lo declararon como psicopata durante el juicio, el primer juicio televisado en vivo en República Dominicana. En ese momento Ileana y José seguían casados.

El término médico es Trastorno Antisocial de la Personalidad. Los abogados dicen que es una condición irreversible, que no hay regeneración posible. Aunque hace dos años que Redondo Llenas cumplió la mitad de su pena, esta es la primera vez que pide la libertad condicional por buena conducta. Ileana pide que cumpla su condena completa.

Una periodista dirige un pregunta a José. "Un grave error de las autoridades", responde sobre la posibilidad de que den la libertad a su sobrino, hijo de su hermana, asesino de su hijo. Es lo único que dice.

Los fotógrafos toman las últimas imágenes. Ambos padres se ponen de pie y salen de la sala.

José Rafael, de 12 años, desapareció el 3 de mayo de 1996. Era viernes. Al día siguiente, en el programa Sábado de Corporán vi a sus padres y varios familiares pidiendo ayuda para localizarlo. Quien sostenía la foto era su primo, su asesino.

Desde el 2011 en Facebook hay un perfil con el nombre del niño asesinado. Se actualiza poco, pero las pocas veces que se actualiza lo hace como si José Rafael hablara desde un más allá. Hay un vídeo con sus fotos, donde reclama por un futuro que no tuvo en este presente, en el que tuviera 28 años.

Redondo Llenas saldrá de la cárcel en el 2026.

Actualización 01 de noviembre: El señor Salvador A. Espinal me escribe a mi correo electrónico para aclararme que el primer juicio televisado en República Dominicana no fue el de Redondo-Moliné, sino el que juzgo a los asesinos de las Hermanas Mirabal, en 1962.

Actualización 05 de noviembre: Jueza se reserva fallo solicitud de libertad condicional de Mario Redondo.

Actualización 27 de noviembre: Rechazan petición de libertad condicional a Mario Redondo Llenas

martes, 8 de noviembre de 2011

Día setenta y cuatro. Veinticinco horas de ocupación


Domingo 6 de noviembre, 9 de la noche. Comentaba una entrevista a la presentadora Zoila Luna en Twitter. Último día de vacaciones. Día de la Constitución. Pocos han mencionado algo al respecto. El presidente de la República ni siquiera fue a los actos conmemorativos en la ciudad de San Cristóbal. Recorre barrios. Lo usual cuando se está en campaña.

Viendo uno que otro twit me entero de una ocupación. ¿Ocupación de qué? ¿Por qué? Es el liceo República de Argentina, ubicado en la calle Mercedes casi esquina Duarte, en la ciudad colonial. Recuerdo el liceo, queda justo al frente de la Casa de las Academias. La Academia Dominicana de la Lengua donde trabaje unos meses…me desvío de la ocupación. ¿Quiénes ocupan y por qué?
En breve mis dudas empiezan a aclararse.

Por una cuenta de Twitter de un reportero del periódico El Caribe supe que eran unos jóvenes de un movimiento llamado La Revuelta. Uno de muchos. El grupo se denomina “Lxs Libertarixs” (supe al día siguiente que las equis se debían a un asunto de respeto de género…un recurso de ahorro para no decir las y los, y libertarios y libertarias). Empiezo a buscar en otras webs de periódicos. Nada. El único medio que cubre la ocupación es El Caribe.

Otros contactos de Twitter empiezan a dar información cuenta a gotas. La ocupación inició a las 7 de la noche. Sacaron al guachimán*. Era pacífica. A los pocos minutos me pasan el link de un blog en el que publicaron un manifiesto. Leo. El centro de su demanda es la exigencia de que se cumpla la ley que asigna el 4 por ciento del PIB a la Educación. Veo la foto en la página web de El Caribe. Dos rostros conocidos, uno de ellos leyendo una hoja que asumo es el manifiesto.

El Twitter revienta de opiniones a favor y en contra. Escribo que me parece una metida de pata. Alguien me pregunta el porqué. Respondo que una ilegalidad no se combate con otra ilegalidad. Dudo de mi argumento. Un periodista me dice en el Facebook que parece una acción política y no de reclamo social. Sí, es política y social, pero asumo que me habla de política partidaria. Sigo los comentarios en el twitter bajo el hangtag #Ocupación4%. Me pregunta un fotógrafo amigo, oriundo de Chile, que de que trata la ocupación, qué si son estudiantes. Le explico que no son estudiantes de liceo. Me dice que no entiende entonces el valor de la ocupación. Pienso lo mismo.

Doce y veinticinco de la madrugada. Me muestran fotos de las pésimas condiciones del centro escolar. Dicen que están ahí también para reclamar su reparación. En su manifiesto no señalaron eso como razón para ocuparlo. Ánimos caldeados entre la defensa de la ocupación y personas que consideran que no deberían reclamar un derecho afectando la docencia. Mucha información sin aclarar. La Policía rodea el liceo. Muchos expresan el temor de que traten de entrar a la fuerza a la edificación para desalojar el grupo. Me siento cansada. Decido apagar la laptop.

Lunes 7 de noviembre. En la mañana seguí las incidencias de la ocupación en las redes sociales y en los periódicos, que a poco, empezaron a cubrir la situación. Algunos se sumaron casi al mediodía. Los ocupantes habían dicho que iban a dar clases de Derecho y Ciudadanía, publicaron un programa en el blog donde habían dado a conocer su manifiesto. Estudiantes se sumaron a las exigencias.

Cuatro y media de la tarde. Hace media hora que me reintegré a las labores de la redacción después de casi tres semanas de vacaciones. Estoy cerca del liceo República de Argentina. Cuando llego encuentro un escenario de tensión. En la acera del plantel, que tiene las puertas cerradas con candados, un grupo que se identifica como profesores del liceo alzan letreros en los que se leen: “Devuélvanos la escuela”. Unos quince estudiantes le acompañan. Vociferan acusaciones en contra de los ocupantes. “¡¿Cuánto les pagaron para ocuparnos?!”.

En la acera del frente, los muchachos con banderas amarillas respondían con arengas a favor del 4 por ciento para la educación. Los periodistas van de un lado y del otro. Los estudiantes se apartan del grupo. Les tomó una foto. El transito se dificulta. Algunos conductores sacan las manos y muestran cuatro dedos. “Estamos de acuerdo con la lucha pero que nos devuelvan la escuela”, me dice una profesora. Un joven, que se identifica como parte del grupo, me dice que esas personas son mandadas por el partido oficial, que pertenecen al ayuntamiento. Empiezan los enfrentamientos verbales. Amenazas.

Pero nada sobrepasa la barrera de los gritos y media hora después los profesores se dispersan. Aprovecharon su protesta para arrancar de las paredes exteriores del liceo los carteles que los ocupantes habían colocado con la lista de exigencias. Los rompieron. El grupo de apoyo a los ocupantes empieza a recoger el estropicio de papeles y pedazos de cartulinas. Converso con una estudiante del liceo.

“Ellos nos están haciendo un favor a nosotros y nosotros tenemos que conservarlo y valorarlo. Tomarlo de las manos. Ellos no pueden hacerle lo que estaban haciendo, porque eso es una violencia. Muchas gente están diciendo que yo no soy de esta escuela. No saben lo que están diciendo, ellos no están valorando lo que ellos están haciendo, que nos están dando un apoyo y nosotros tenemos que apoyarlos a ellos y no a la escuela”. Habla con rapidez y agudeza. Se llama Paola.

Otra estudiante se acerca. “Se llena la escuela de agua y eso no puede ser. Se llena, llena. Y cuando se llena de agua hay que despachar. Tú me entiendes”. No logró preguntarle su nombre pues un grito desde dentro del liceo ocupado me llama la atención. “¡Auxilio! ¡Están entrando!”. De inmediato pienso en los policías. Los periodistas corremos a la parte trasera del plantel. Pero no son los policías, ellos siguen apostados en sus lugares, sin prestar atención al grupo que corríamos apurados. Sofocada entró al plantel junto a otros periodistas y los jóvenes que apoyaban a los ocupantes desde la acera frente al liceo.

Estoy en el patio. Paredes descascarada y ralladas. Ventanas rotas. Grafitis por todos lados. Agua posada. Parece una escuela abandonada. No puedo creer que ahí se de clases. No puedo creerlo. Estudié en una escuela pública. Esto es un chiquero. Una señora se identifica como directora de la regional educativa a la que pertenece el liceo. “Nosotros entramos porque tenemos llave”. Alza la mano derecha y enseña una pequeña llave color cobre. “Vinimos a hablar con ellos, pero no nos quieren escuchar”. Dice que hace una semana encontraron quien apadrinará el plantel, que iban a empezar a pintar. Miró a mí alrededor. Se necesita más que eso.

“¡Dejen de hablar mentiras!”, vocean los ocupantes desde el techo de la edificación. Un hombre que se identifica como comunitario discute con unos de los jóvenes. Los gritos de afuera se replican adentro.

“¿Por qué dejaron que este plantel llegará a estas condiciones?”, le pregunto a la directora regional. “Es que hace un tiempo queríamos remodelar, pero el Patrimonio Cultural nos dijo que la escuela era patrimonio de la zona colonial, que ellos debían decidir sobre eso. Estamos negociando con ellos”. “¿Pero desde cuando están negociando?” “Desde hace un tiempo”, me responde y da la vuelta. No pude preguntarle quienes eran los padrinos.

Luego de tomar fotos y fílmicas del tétrico lugar, camino hacia la puerta trasera del plantel. Está cerrada. La directora regional parece que hizo uso de la llave color cobre sin recordar que todos los periodistas seguíamos dentro. Mis colegas y yo llamamos a las redacciones e informamos de la situación. Nos sentamos en unas deterioradas butacas. Un señor que dice ser el presidente de la Federación de Asociaciones de Padres de Escuelas Públicas y Privadas, y que parecía tratar de ser intermediario de los muchachos, se me acerca. “Te voy a dar una primicia, ellos dicen que abandonan si logran un acuerdo firmado con la ministra de Educación”. Llamó a la redacción del periódico y paso el dato.

Diez minutos después se abre la puerta y los camarógrafos tratan de atrapar a la persona que, rauda y veloz, huye en un Toyota Carim gris. “Era uno de los del grupo de Educación”. Lo recuerdo. El de la camisa azul y corbata amarilla.

La calma regresa. No quedan rastros de las autoridades educativas. Los ocupantes siguen en el techo del liceo. La tensa calma regresa. Me marcho. A través de mi móvil ofrezco algunos detalles de lo sucedido. Son las seis de la tarde.

Seis y media de la tarde. Entro a la redacción. Mi editor interrumpe una conversación que mantiene en su móvil. “¿Es cierto que están entrando al liceo de manera violenta?”. “No, dejé todo tranquilo. No fue la policía. Eran representantes de la regional”, le informo. Tres minutos después se me acerca y me dice que la persona al teléfono había recibido esa información incierta. Le comento lo sucedido. “Hay que regresar más tarde a ver como sigue todo”, me apunta. En la redacción las opiniones a favor y en contra son parte de las conversaciones.

Enciendo el computador. Redacto. Vuelvo al Twitter. Las opiniones siguen. El rumor de una desocupación violenta tiene vigencia en las redes. Veo algunas actualizaciones relacionadas con los que ocupan el lugar y los que le apoyan. Me dicen que supuestamente han bloqueado sus smartphones, y por eso no están informando de lo que pasa. Algunos periodistas que quedaron en el lugar informan lo que sucede. Todo sigue tranquilo. En minutos todo parece tomar un giro. La ex presidenta de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), Maria Teresa Cabrera, y el sacerdote Pablo Mella van al Ministerio de Educación a llevar un documento de parte de los ocupantes. Salgo para el liceo.

Ocho y quince de la noche. Llegué tarde. Los ocupantes se habían marchado. Maria Teresa Cabrera me explica las condiciones de la desocupación. Educación se comprometió a reparar el liceo. ¿Y sobre la exigencia del 4 por ciento? No había ningún representante de los ocupantes a quien preguntarle. El vocero de la Policía saluda. Los agentes, que antes rodearon el lugar sin intervenir, entraban y salían del plantel. Una amiga periodista me saluda y conversamos.

Quince minutos después escribo en la redacción. Trato de que algún representante de Lxs Libertarixs me haga llegar el documento que enviaron a la ministra de Educación. No pude conseguirlo. “Desocupan liceo tras acuerdo con Educación” es el titulo de mi nota. La cierro. Mi amigo fotógrafo chileno me hace preguntas por el Facebook. Cuestiona el hecho de que terminaran acordando el arreglo del liceo para desocuparlo sin más. “No puedo creer que el objetivo haya sido el remozamiento del centro. Qué básico”, me escribe.

Apago el computador.




*Guachimán: agente privado de seguridad muy mal pagado y peor preparado.

miércoles, 1 de junio de 2011

Día sesenta y cinco. “Balaguer, recuerdo y derrotero”


Ocho y media de la noche. Los pasillos del área de eventos y convenciones del hotel Dominican Fiesta están llenos de personas que conversan, dan vueltas. De primera vista no parecía nada relacionado con el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), como de hecho lo era. El color rojo, identidad de este partido, estaba muy ausente.

“La Funda” me saluda. Es el apodo de un eterno personaje que siempre ronda cada actividad del PRSC, cercano a los funcionarios, o a los que fueron funcionarios. Me dijo una vez que Joaquín Balaguer, líder y fundador del PRSC, era más que un padre para él. Su casa, sus ingresos, su familia dependieron y dependen del partido rojo, del partido del gallo coloraó.

La monotonía de los pasillos se rompe. Camarógrafos y fotógrafos se apresuran a obtener la imagen del protagonista extranjero de la noche. El ex presidente colombiano Alvaro Uribe. Desconozco que relación tendrá con el social cristianismo, aunque sé que alcanzó la presidencia de su país bajo el aval del partido conservador colombiano. Le acompaña el presidente del PRSC, Carlos Morales Troncoso, también canciller de la República, y Marino Vinicio (Vincho) Castillo, presidente de la Fuerza Nacional Progresista (FNP).

El trío de políticos está para encabezar un acto de conmemoración de los 45 años del ascenso al poder por primera vez de Joaquín Balaguer. Fue presidente seis veces. Dicen, sus defensores, que siempre ganó de manera democrática. Yo recuerdo el apagón en la Junta Central Electoral, las urnas perdidas, los muertos de sus primeros doce años de gobierno, factura de sus “fuerzas incontrolables”. Y sí, sus obras de construcción.

Los periodistas damos vueltas. No sabemos ni nos han dicho cuándo ni cómo ingresaremos al salón. “Está repleto”, me dice un colega. El agente de seguridad nos cierra la puerta. Hablamos con una chica y preguntamos si vamos a cubrir la actividad en los pasillos. Nos dice que vamos a entrar. La gente en la fila, esperando pasar por el detector de metales para formar parte del público del salón, nos mira con recelo. Entramos a tropel.

Adentro el salón está iluminado como si de una premiación musical se tratara. “Decoración versión discoteca”, digo a mis colegas. En el lateral izquierdo tres telones blancos sirven de pantalla para proyectar imágenes con frases de Balaguer, intercaladas con una de sus famosas fotografías: con la banda presidencial, su mano derecha alzada y sus labios en un rito detenido en alguna palabra de algún famoso discurso. Al frente, otro espacio para proyección y un pódium. Al fondo, los periodistas miramos las espaldas de los invitados.

Empieza la velada. Se proyectan imágenes de Balaguer y una voz en off habla de su obra de gobierno. Presas, reforma agraria, viviendas, fechas de ascenso al poder. Resumido de 22 años, contados desde 1966, interrumpidos por ocho años de otro partido, y sumados los siguientes hasta el 1996. No, no hay mención de sus represivos primeros doce años en el gobierno, no hay muertos, ni persecución, ni calieses, ni presos políticos, ni exiliados.

Morales Troncoso repite la misma fórmula. Nada fuera del esquema de obras, del ahorro estatal. Pero no recuerda la crisis económica de 1990. Las largas filas en las estaciones de gasolinas, los apagones eléctricos de 16 horas. Todo lo bueno, nunca lo malo. Llama a los reformistas defender el legado de su líder.

Llega el turno de Vincho. “Balaguer: recuerdo y derrotero”, así dice que se llama su discurso. Habla como si declamará un largo poema. No logró atajar una idea, no parece nunca enfocarse en nada. Dice es importante que los jóvenes conozcan la obra de este “coloso del trabajo”. “Frenesí contenido”, “ignota esperanza”. No sé a qué se refiere. Me aburro. De pronto algo de su larga alabanza llama mi atención. Habla de “tormentoso período de los doce años”, pero no apunta ningún detalle. Sin embargo, sus adjetivos toman cuerpo y alma cuando habla de los gobiernos del Partido Revolucionario Dominicano, a los que no menciona pero refiere. “Genocidio de abril de 1984”, “siniestros”…

Pero algo de su apología me deja casi en shock. Dice, sin rubor, que luego de finalizar el período de guerra fría y al retomar el poder en 1986, Balaguer tuvo la oportunidad de gobernar “con su tolerancia innata y valor a la vida”. Los doce años anteriores de su gobierno esa tolerancia innata estuvo oculta, al parecer, y su valor a la vida posiblemente no tenía un rango muy elevado para sus opositores. Sigo sentada.

Dice que la resta de dos años al último gobierno de Balaguer fue “una usurpación”. No, no menciona la crisis por el fraude electoral de ese año. Narciso González, aquel profesor universitario de verbo fuerte y opositor de Balaguer, desapareció en esa crisis. No hay tumba.

Llegan las alabanzas al pacto por la democracia, aquel de 1996. Recuerdo la foto de Leonel Fernández levantando las manos de los eternos antagonistas políticos: Balaguer y Juan Bosch. La política tiene caminos misteriosos. Vincho advierte sobre la obligación de reorganizarse para evitar que vuelvan “los siniestros”. Apunta que la reelección de Fernández valida la formula reeleccionista que siempre defendió y utilizó Balaguer. En fin, una particular historia política.

Sube Uribe, el orador principal que dice que “hará comentarios a título de observador externo”. Esperaba otra cosa. Va y viene en el mismo tono de alabanzas. “Uno de los faros de la democracia”. “Amigo de Betancourt (el presidente venezolano que casi murió en un atentado auspiciado por Rafael Leonidas Trujillo, ese dictador al que Balaguer sirvió durante todo su régimen)”. Varios colegas y yo, espantados con el comentario, nos reímos. “Quizás confundió a Balaguer con Bosch, que sí fue amigo de Betancourt”, dice uno de mis colegas. “Parece que no googleó bien la biografía”, señala otro colega.

Menciona lo de “Prócer de la democracia”, ese título de honor que le otorgó a Balaguer un congreso de mayoría perredeísta y cuyo nombre real es “Padre de la democracia económica”, según me aclaró mi jefe editor hace unos días.

Para el señor Uribe, dos veces presidente de Colombia, la transición de Balaguer de la dictadura a la democracia “tendrá que ser examinado por los historiadores”. Por fin alguien menciona el lazo de Balaguer con la dictadura trujillista, de alguna manera. A su juicio, el de Uribe, Balaguer y Bosch no fueron antagonistas políticos. No. Lo que desarrollaron por años y años fue una “emulación democrática fraterna”. Quizás el pacto de 1996, y que le allanó el paso al poder a Leonel Fernández, le da aval a Uribe para decir esto. Quizás.

Me tengo que ir. La hora de cierre del periódico me apura. Abandono a Uribe mientras sigue su alabanza a Balaguer. Afuera, “La Funda” me vuelve a saludar.

martes, 26 de abril de 2011

Ella también declinó

Su anuncio se hizo público antes de la hora señalada para su discurso. Twitter, su hasta ahora único podium público, explotaba de comentarios. César Pina Toribio, quien preside el Comité Electoral del partido de gobierno confirmó los rumores. Margarita Cedeño, primera dama, renunciaba a su precandidatura por la nominación presidencial del PLD.

Estaba frente al computador, leyendo cables internacionales, cuando me enteré del primer rumor. El editor me dio la noticia. Casi una hora después escuché a una colega confirmarlo en un avance del noticiario del canal 37.

Las conjeturas en la redacción salieron a flote, y los comentarios que sobre la precandidatura de Cedeño se rumoran desde inicios de mes. Algunos dijeron que los números no le daban. Otros, que su precandidatura a la nominación por le partido de gobierno ponía a su esposo, y presidente de la República, en aprietos. Unos pocos hablaban de hasta fricciones en la pareja presidencial.

A las 9:00 de la noche empezó la transmisión de su mensaje, grabado horas antes. Grabadora en mano me acerque a la pantalla de la televisión. Observo. Bien peinada, bien maquillada, colores neutros en su ropa. Detrás de ella, y como fondo, retratos de familia en el que se destaca uno en que sonríe junto a su esposo. Empieza a hablar y sus manos se mueven. Su tono de voz parecía transmitir esa poca experiencia para los discursos.

Habla de su trabajo en el Despacho de la Primera Dama, organismo creado durante el gobierno de Hipólito Mejía, si menos no lo recuerdo. Dice que su candidatura fue “fruto del reconocimiento espontáneo de un trabajo”. Lo del trabajo es innegable. Pero recuerdo los anuncios a página completa de los periódicos y las vallas gigantescas promoviendo su candidatura y me pregunto si fueron pagados con los mismos fondos con los que se canalizan ayudas a las familias pobres desde el Despacho.

Da constancia de su militancia política, puesta en duda por algunos. Y la resume en su primer voto, en 1990, por el PLD; su involucramiento desde 1994 en las campañas electorales “con modestia y sin protagonismos”. Creo que fue una participación muy modesta porque no la recuerdo en ninguna actividad política de relevancia de ese partido. Pero dice que “sus compañeros y compañeras lo saben muy bien”.

Siempre mueve las manos, muy parecido a los ademanes que he visto en su esposo. En un momento dibuja comillas en el aire mientras dice que “ha aparecido al lado y a veces por encima de grandes y respetables figuras del país, incluyendo los pseudos generales de la política”.

Sus gestos parecían revelar algo que sus palabras no decían, o no podían decir. En un momento, solo por un instante, sus palabras parecían bailar a otro ritmo que su tono de voz y sus manos. Simple percepción.

Luego vino la palabra mágica. La que usó su esposo cuando renunció a la reelección. La misma que Miguel Vargas Maldonado, ex precandidato a la nominación presidencial del Partido Revolucionario Dominicano, usó como sinónimo de “no haber ganado las primarias de su partido” ante Hipólito Mejía. El verbo de moda política: declinar.

Y declinó por la unidad del partido, dijo. Y dijo que seguirá trabajando en su Despacho, y dijo que lo hacía (y ahí pronunció la palabra renuncio) “sin tristeza y sin rencor”.

Se acabo su discurso. El único de su precandidatura. Lo demás quedó en sus mensajes de no más de 140 caracteres, las páginas de los periódicos y las vallas (tal cual aquella agitación publicitaria por la reelección de su esposo que lo anunciaba como “El destino”). Al final ella también se apunto al mismo cronograma: publicidad, rumores, especulaciones y declinación. Igual que su esposo.

Apago la grabadora. Hablo con uno de los precandidatos. Hablo con el vocero de otro precandidato. Leo un correo con las consideraciones sobre el discurso de Margarita del vicepresidente de la República y también precandidato del PLD. Transcribo y cierro la página.

Vuelvo a mis cables de EFE y AP. Cierro la página de internacionales. Medianoche y ya es 26 de abril. Salgo de periódico.

Es otro día.

jueves, 14 de abril de 2011

Todos

“Permiso, permiso, permiso”. Repetí esa palabra como mantra mágica para llegar al fondo del salón, donde se encontraba el ex presidente de la República y candidato presidencial del PRD, Hipólito Mejía. Hacía calor, mucho calor. Había gente, mucha gente. Era el primer acto político de Mejía luego de que su contricante, Miguel Vargas Maldonado, “declinará” su afán de reiterar que el ex presidente no ganó en buena lid su candidatura. Otro capítulo de los gajes del oficio político.

Después de superar la prueba de obstáculos, que incluyo uno que otro pisón de pies, lo logré. Llegué lo más cerca posible, junto a una bocina (de estar en ese lugar me arrepentiría minutos después). Pegada de la pared, salude a los colegas a mi derecha. Vi caras conocidas, caras que vi hace unos años y que tenían mucho sin mostrarse en público.

Vi el rostro de dos ex síndicos que no salieron con un buen historial de sus gestiones, incluyendo a uno que apellidaron “Basura” por la similitud fonética con su verdadero apellido y que venía como “anillo al dedo” con la cantidad de desperdicios que ocupaban las calles durante su sindicatura. El otro lucía un afro no muy acorde con la moda actual. “Se ve que está en olla”, escuche a alguien decir.

También observé a un ex diputado, acusado de haber sostenido relaciones sexuales con una menor de edad, situación que lo obligó a dejar sus afanes de reelección por repetir curul en la Cámara de Diputados. Su esposa ahora ocupa su lugar en el Congreso. Hacía su izquierda me encontré con el rostro del que fuera el Supervisor de Obras del Estado del gobierno de Mejía.

Los ex síndicos y el ex diputado fueron parte de la campaña de Vargas Maldonado. Ahí estaban para pasarse a la otra acera. Cuando llegué hablaba el ex síndico del cambio de apellido. Al finalizar, un señor delgado que fungía de presentador (y cuyo nivel de voz me hizo arrepentirme del lugar que había ocupado) anunció al ex diputado. Arengó a sus colaboradores a trabajar ahora de este lado de la acera y esperar recompensa. Los recuerdos de los viejos tiempos en el poder fueron de frecuente referencia.

Hipólito miraba al público sereno. Sudaba. Todos en la mesa sudaban. Yo sudaba. Y estoy segura que todo el mundo sudaba.

Le tocó el turno al ex síndico del afro pasado de moda. Parecía un poseído cuando empezó a hablar y lo que dijo pareció salir de su lado más oscuro. “¡Estoy dispuesto a salir con una ametralladora para ametrallar a esos criminales!”, dijo refiriéndose a partido de gobierno. Un gran “O” se dibujó en el rostro de mis colegas y del mío. Nos miramos. Anotamos.

“¡Cuatro años más!”. Era una voz portentosa y que a ratos subía sobre todas las demás. “¡Papolón, cállate!”, escuche entre las voces que le pedían que dejara sus emocionadas expresiones. Sí, conozco a Papolón, ex regidor que vive en el mismo barrio de mi abuela. ¿Quién no conoce a Papolón por los predios del sector de Pidoca, en Los Mina?

Habla el ex director del Renove, el plan aquel de los autobuses para el transporte de pasajeros que resultó ser un fraude. Estuvo preso por el caso, luego en prisión domiciliaria y luego indultado. Hablaba de volver al poder y presentó a Mejía.

Mejía habla de unidad, de un protocolo para armar esa unidad “para que no se interprete cada cual a su manera”. Habla de abrir puertas y ventanas para los partidos aliados. “Los pequeños partidos que abandonamos”, dice. Habla que aunque su campaña iniciará luego de Semana Santa, este acto es un calentamiento. Habla de volver al poder. Habla prometiendo que se acabarán los apagones, la situación difícil. Habla.

En su hablar no olvida las ametralladoras y le responde al ex síndico del afro pasado de moda. “A lo mejor necesitamos un tira piedra. La democracia dominicana prefiere tener un tira piedra que utilizar las herramientas que matan”. De balas a piedras, es un cambio significativo.

En el fondo se intercalan los aplausos, la voz gritona de Papolón, las consignas de “¡Papá, papá!”. El calor. Y Mejía dice que no le interesa la situación interna de sus contrincantes en el gobierno. No, no habla de “Mamá” (el sobrenombre de la Primera Dama como precandidata a la candidatura presidencial por el partido que preside su esposo). Dice que le ganará a cualquiera.

Finaliza. Calma el ánimo de los congregados porque quiere responder preguntas a los periodistas, a aquellos que llamó “talibanes” en su pasado gobierno. Escucha con calma, responde con calma. Dice que se reunió con Vargas Maldonado, que el domingo reunirán al máximo organismo de partido. A mi lado un señor empuja por llegar donde “Papá” con un folder en las manos. “Dígame usted, poeta”, le dice a uno de mis colegas. Mi colega también tiene un apodo en esta campaña. El señor del folder sigue empujando.

Finaliza con las preguntas. Se despide y da la vuelta. No veo al señor del folder. Papeles de confeti llenan el salón. La gente se apresura a salir. Otra vez, como al final de un concierto, salgo arrastrada por los empujones, pero contrario al acto de Vargas Maldonado, aquí la gente parece que cantó y bailó. Las sonrisas son la estampa. Tienen esperanza de volver, de estar en el gobierno. Todos esperan eso.

¿Entraran todos, todos?