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viernes, 29 de diciembre de 2017

Los artículos del 2017

Para finalizar el 2017 me gustaría compartir con ustedes algunos de los artículos que durante este año que casi acaba publiqué en mi labor como periodista, y que van más allá de la simple nota.

Espero hacer de este resumen una costumbre, y de tratar de no dejar abandonado por tanto tiempo este espacio, en donde expongo ciertos temas noticiosos desde un punto de vista más particular y analítico. 

Enero
Marzo
Abril
Junio
Julio
Agosto
Octubre

Noviembre 

Diciembre

El deseo de año nuevo lo tuiteé la mañana de hoy. Espero que se cumpla y pondré mi granito de arena en ello. 

lunes, 12 de octubre de 2015

El fotógrafo de la imagen de la valla y el campo de golf

Hace dos semanas estuve en el Festival de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) en Medellín, Colombia. Una experiencia muy interesante, aunque la agenda de la organización que me invitó no me permitió disfrutar del todo del Festival. Sin embargo, si pude conversar con periodistas de otros países, conocer las líneas de discusión de muchos temas, de innovación y enfoques.

Y pude saludar a Leila Guerreiro (la entrevista no se me dio), además de conocer y conversar con dos hermanos de Gabriel García Márquez.

En el corre corre de una actividad a otra y de un almuerzo a una cena, y viceversa, pude hacer dos entrevistas. La primera se publicó ayer. El protagonista es José Palazón, el fotógrafo que en el 2014 capturó una imagen que no solo dio la vuelta al mundo, sino que su inverosimilitud muestra la dimensión de una realidad, la de la inmigración que llega a la Unión Europea.



Fue una conversación corta, pero buena.

Se las comparto (hacer click en la imagen para leer la entrevista).




lunes, 15 de junio de 2015

Jacques Viau, su entrevista en la revista Ahora

Un día como hoy, hace 50 años, el poeta dominico haitiano Jacques Viau caía herido durante los enfrentamientos con las fuerzas norteamericanas invasoras, en el proceso de gesta constitucionalista que buscaba la reposición del gobierno de Juan Bosch. Murió seis días después.

Viau fue siempre para mí una referencia mítica, como casi todo lo que envuelve este episodio reciente de la historia dominicana. En enero de este año leí por primera vez su poemario "Permanencia del llanto", publicado tras su muerte, y no solo me impactó, sino que me motivó a algo más: a desmitificar a Jacques Viau. 

Tres meses de investigación y entrevistas. La serie fue publicada a tres entregas, iniciando el pasado 26 de mayo. Mucho de lo que encontré sobre Jacques no pude incluirlo, ya que el espacio en un periódico impreso es limitado. Pero también había otra razón: en la construcción de un perfil se priorizan datos. 

Así que bajo estas premisas, tuve que dejar algunos datos fuera, y tomar las partes más importantes de documentos y referencias. Pero hubo un documento que obvie por completo: la única entrevista hecha a Jacques Viau. 

Viau respondió preguntas al periodista, escritor y critico literario Luis Alfredo Torres para la edición 103 de la revista Ahora. La entrevista fue publicada en la columna de Torres, Ámbito de la Cultura, el 10 de abril de 1965, catorce días antes de que iniciara la revuelta civil constitucionalista.

Voy a compartir el texto desde la página de la publicación, pues la entrevista a Viau fue matizada por unas consideraciones de Torres sobre una "polilla literaria", que luego tuvo que aclarar en la edición 106 de esa revista, publicada el primero de mayo de 1965, cuando ya los enfrentamientos con las tropas norteamericanas estaban presentes en las calles del centro de Santo Domingo.

Le dan un click a la imagen y podrán leer el texto de mayor tamaño. En la página siguiente a esta se lee dos líneas que terminan el texto relativo a Viau: "Tiene inédito el libro de poesía Permanencia del llanto. Nació en Haití. Desde niño reside en República Dominicana". 


De está entrevista destaco algunos textos que Torres atribuye a Viau (a quien de manera equivocada renombra como Jack).

"Creo que se debe acoger a toda persona que demuestre actividades y talento para la creación artística, pero a la hora de publicar sus trabajos deben ser objeto de selección a fin de ayudarles a ver sus fallas y defectos".

"La literatura -prosigue Jack Viau- no es un juego, es un medio de conocimiento, el testimonio de una época, y es inprescindible conocer las leyes de esa literatura y con la obra de los grandes maestros, no para plagiarlos, como sucede con frecuencia, sino para aprender de ellos el manejo de la expresión artística".

"La mayoría de nuestros escritores, dice Jack Viau, se forman solos, en una labor cotidiana llena de sinsabores, abarrotada de obstáculos; en las escuelas no se aprende literatura: se estudian las biografía de los autores y se aprende de memoria los títulos de sus obra más representativas".

Semanas después, como ya mencioné, en la edición del primero de mayo de 1965, Torres aclara sobre las "polillas literarias" y Jacques Viau, señalando que "este poeta ha sido objeto, recientemente, de numerosos ata­ques de parte de los intelectuales más jóvenes porque en la edición número 103 de ésta revista, columna Ámbito de la Cultura, un error tipográfico hizo pensar que el grupo que le corresponde cronológicamente pertenece a la “Polilla literaria”, que la forman decía éste redactor, esos falsos literatos que empañan la belleza de las páginas literarias con sus apócrifas producciones, y publican libros sin ningún valor para explotar a la ciudadanía"

Aclarado el asunto, expone otras consideraciones de Viau, al que parece volvió a entrevistar para despejar el entuerto. De esta destaco estas expresiones de Viau.

Acerca de la poesía moderna dice que tiende a buscar un modo de expresión asequible a todos porque “se ha supe­rado la falsa concepción de que la oscuridad en poesía era signo de cultura.”

Respecto de nuestros escritores afirma: “A través de ellos es difícil conocer al pueblo porque se ha hecho poco para reconstruir y valorizar las aspiraciones y creaciones artísticas de aquél. La única forma de realizar un verdadero aporte a la literatura mundial es revelando nuestras dormidas esencias nacionales.” 

Aquí pueden consultar la página 21 de la revista Ahora número 106, donde aparece la segunda entrevista a Jacques Viau, y hasta donde investigué, la última que ofreció antes de morir. 


domingo, 17 de mayo de 2015

Alberto Salcedo Ramos: una entrevista hecha de caminos

Una de gracias que tiene ser periodista es conocer personas que admiras desde lo que escriben. Y claro, no es llamarse a engaños. La escritura es una cosa, y la personalidad otra. Pero cuando ambas coinciden en ser acogedoras, en poner en tu mundo ventanas, pues la experiencia termina siendo única.

Eso me pasó hace una semanas con un periodista y escritor colombiano del que había leído varias de sus crónicas, y me despertó toda la curiosidad de aprender más como periodista. Hablo de Alberto Salcedo Ramos.

El encuentro se gestó unas semanas antes de su llegada como invitado a la recién finalizada Feria Internacional del Libro. Me atreví a mandarle un mensaje, desde su Fanpage de Facebook. Me contestó.

Me sorprendió la respuesta, pues muchos periodistas y escritores, o combinación de ambos, con cierta notoriedad tardan para responder ese tipo de mensajes o simplemente lo ignoran. Me alegré porque supe desde ese momento que era alguien empatico.

Tras varios mensajes y señas para coordinar un encuentro, y una posible entrevista, fue la casualidad (ese destino de los que no creemos, como dijo la argentina Beatriz Sarlo, a quien se le otorgó este año el Premio Internacional Pedro Henríquez Ureña de la FILRD) quien se encargó de organizarnos el punto de reunión.

Una calurosa tarde de la última semana de abril pasado quedé en encontrarme con una amiga y colega en la Plaza de la Cultura donde se celebraba la Feria. Mientras hablabamos de infiernos periodísticos y las estrategias para sobrevivirlos sentadas en el restaurante Maniquí, alce la vista y vi entrar al Alberto Salcedo Ramos, quien desde que me vio sonrió.

- "Eres Argénida, la de los mensajes"

Y yo con cara de más de emocionada, también sonriendo, le dije que sí.

Cruzamos saludos. Media hora después andábamos los tres (mi amiga, Alberto y yo) caminando por el recinto ferial buscando un libro sobre merengue típico de Rafael Chaljub.

Mientras caminábamos aproveché para preguntarle algunas curiosidades, dudas y intereses sobre el autor de aquella crónica sobre un cantante de vallenato que me dejó prendada hace un tiempo. Así descubrí que estuvo hace 17 años en el país, que entrevistó a Pedro Mir ("una de las personas más inteligentes que he entrevistado", me dijo) y a Marcio Veloz Maggiolo, que quería aprender a bailar perico ripiao (ahí el hablé de Fefita la Grande). También me habló de su oficio, de sus premios.

Nos despedimos y nos volvimos a encontrar dos días después. Nos fuimos a caminar a la Ciudad Colonial. Me dijo que había comprado un disco de Fefita la Grande y que quería algún día entrevistarla.

En las puertas de la entrada al Parque Independencia, en la Puerta del Conde, le digo como allí, hace casi cincuenta años, el señor de la estatua con el dedo levantado al otro extremo, Francisco Caamaño, pronunció un famoso discurso durante la gesta revolucionaria de 1965. Entramos al parque Independencia.

Mientras salimos del parque, después de verle la cara de sorpresa dentro del Panteón de los Padres de la Patria, me di cuenta de algo: observaba con atención, preguntaba y saludaba.

- ¿Cuanto tiempo duraste investigando para escribir "La parranda eterna", la crónica de Diomedes Díaz?
- Pues unos tres años.
- ¡Tres años!
- Sí, así fue.

Entramos al cementerio de la Independencia. Le explico sobre su antigüedad, las personas que están enterradas allí, mi deseo de escribir sobre este cementerio, las razones de porque creo que debe ser un lugar turístico, de que a veces puedes observar cera derretida de velas rojas en algunas tumbas.

Alberto me pone atención momentánea. Observa a su alrededor.

- Vamos a tomarnos una foto aquí. Que se vean las cruces.

Busca su teléfono. Posamos. Revisamos el resultado.

- Es una foto con un fondo interesante.

Se ríe. Me río.

Se acerca a los dos empleados del ayuntamiento que barren en el cementerio. En los bancos cercanos hay algunas personas sentados. Uno de ellos fuma un tabaco.

- ¿Usted sabe bailar perico ripiao?
- Claro, lo bailo muy bien.

Caminamos casi al fondo del cementerio. Se sienta en una de las tumbas. Hablamos sobre un espacio común, Barranquilla. Alberto nació allí, mi padre nació allí. Nunca he ido a Colombia. Me habla de su madre, le habló de mi abuela, con la que crecí. Evitamos a nuestros padres. Me habla de sus hijos, y yo del mío. De que se casó joven, de que me casé después de los treinta, de que mi esposo es un buen padre, de que ama ser padre. Hablo de mi hermano y él de su hermana, y de las despedidas y los regresos.

Salimos. Caminamos por la Arzobispo Nouel. Cruzamos el hospital Billini, donde nació mi madre. Llegamos frente a la Iglesia del Carmen. Quedó maravillado. Está cerrada, no podemos entrar. El calor es sofocante.

Entramos al Museo de la Resistencia.

- ¿Tendrá libros de Juan Bosch? Me interesaría saber si tiene estudios culturales del Caribe.

- Sólo he leído sus cuentos y un ensayo sobre la Guerra de Restauración.

Miramos el estante de la tienda. Vemos el documental de René Fortunato sobre la tiranía de Rafael Leonidas Trujillo.

-¿Cuánto cuestan?
- Seiscientos pesos cada uno, le contesta el chico que atiende
- ¿Eso cuánto es en dólares?

Hago mal los cálculos, y le doy una cifra que le hace abrir los ojos como platos. Rectifico. Compra los tres DVD's. Le dice al chico que tiene cara de saber bailar perico ripiao. Nos mira con cara de desconcierto y se ríe.

Le preguntamos si hay algún restaurante cercano. Nos indica caminar derecho, "en este mismo lado de la acera", como " a dos esquinas" de allí.

Salimos en busca de restaurante, pero antes entramos a La Trinitaria. Virtudes Uribe leía sentada en la mecedora. Estaba sola. Le pregunto por los libros de Juan Bosch mientras Alberto curiosea las estanterías. No hay libros de Juan Bosch.

Volvemos a la calle. Frente a un fachada color rosa opaco. Dice "Mimosa" pero también tiene un letrero de repostería.

Un señor de camisa azul se apresura a nuestro encuentro.

- ¿Ese es el restaurante?, pregunta Alberto.

- Sí, señor, es un restaurante. Venden comida criolla muy buena.

- Pero dice repostería panadería en ese letrero.

- Sí, sí. Pero es un restaurante también. Entren.

Entramos. Es acogedor y es un restaurante. Nos sentamos en un patio interior. Retomamos la conversación. Alberto pide algo ligero. Me dice que la noche anterior lo llevaron a comer mofongo a la una de la madrugada y que la pesadez no lo dejó dormir, que ha comido demasiado y que hay que hacer algo de dieta.

Hablamos de sus crónicas. Hablamos de mi poesía.

Terminado el almuerzo nos dirigimos a la calle El Conde, subiendo por la José Reyes. Nos detuvimos en la Libreria Pichardo. Solo había cuentos de Juan Bosch. Seguimos hacia la Arzobispo Meriño. Levanté la vista. Es una costumbre ver los edificios de El Conde, como derretidos por el tiempo. Lucen cada vez más abandonados. Le comento algunas cosas sobre el gobierno constitucionalista de Caamaño que funcionó en El Copello, Él está mas interesado en los cuadros que venden.

Luego de ver unos cuantos puestos, se decide por una pintura en tonos grises de tres personajes tocando instrumentos musicales de color. El vendedor interrumpe su juego de dominó para atendernos.

Después de cuadrar el precio vemos con la agilidad que el vendedor envuelve la pintura, que saca del cuadro de madera, repitiendo "eso es óleo, eso es óleo". Le fabrica una especie de manto protector a estirones de cinta adhesiva. Seguimos el camino, esta vez detrás de otro pendiente, la película Perico Ripio de Ángel Muñiz. A esta altura ya nos acompaña un afanoso vendedor de DVD's y CD's de la zona.

Dos chicas que sonríen entre ellas mientras caminan, con ropa ajustada, llaman la atención de Alberto. Bromea con el vendedor sobre la belleza de las dominicanas. "Ella tiene que saber", le dice dirigiéndose a mí.

- Esas chicas se prostituyen.

- Es algo normal por estos lados, le digo.

Preguntamos por la película a todo vendedor de El Conde. No la tienen. Nos detuvimos en la única tienda de DVD's que queda en el lugar. Tampoco.

Paramos en el Parque Colón, junto a la catedral. Nos tomamos otra foto con ayuda del afanoso vendedor, que ya ha convencido a otro de que vaya a buscarnos la película en su motor. Nos sentamos en los bancos del parque. Me hace preguntas sobre el lugar. Le hablo del Palacio de la Esquizofrenia, nombre popular de la Cafetería El Conde, de la estatua de Colón señalando el horizonte con un dedo, como Caamaño frente a la puerta de El Conde. Escuchamos una música de fondo, merengue típico. Era un trío.

Llegó el hombre de la película.

Reímos con las ocurrencias del señor que nos vendía una mamajuana. Entre él, el vendedor amable e insistente y otro que nos ofrecía el servicio de taxi, comimos helado.

Minutos después Alberto y yo ibamos en un taxi con la mamajuana, la película Perico Ripiao, el cuadro de los músicos grises con instrumentos de colores, y hablando sobre la fiestas de palo de Villa Mella.

- Me gustaría tomarme una foto en esa esquina del mar.

- Parece algo riesgoso. Mira que las olas son engañosas. A mí una vez, en la orilla del Malecón de la avenida España, una ola nos mojó a mis hermanos, mi tía, mi primo y a mí.

Alberto se quedó mirando el mar.

En el hotel fue la entrevista. Luego me marché al periódico.

Al día siguiente en la mañana recibo un mensaje en mi correo electrónico.

La película no sirvió. No es asunto de mala fe, me dice, pero es algo que suele pasar. Le quedan pocas horas en el país, me comenta que ha quedado encantado. Al día siguiente me avisa de su llegada con "el corazón contento".

Veo en su página de Facebook su foto cerca de las olas.

La semana siguiente se publicó la entrevista.

ACTUALIDAD|08 MAY 2015, 12:00 AM|POR ARGÉNIDA ROMERO
GUARDADO EN:PERIODISTAS, ROBERTO SALCEDO RAMOS

Alberto Salcedo Ramos: "Es un deber moral darles la oportunidad de hablar a los excluidos"

El periodista colombiano, uno de los más reconocidos cronistas de América Latina, habla sobre su pasión por periodismo narrativo y su puente de encuentro con República Dominicana. 
SANTO DOMINGO. El bullicio y el color del Caribe es un ambiente conocido para el periodista y cronista colombiano Alberto Salcedo Ramos. Y también sus historias, las que empezó a escuchar desde niño en su natal Barranquilla, Colombia. Por eso parece moverse como pez en el agua, a pesar del sofocante calor, mientras camina por las calles de Santo Domingo, donde regresó 17 años después de su última visita al país como invitado a la recién finalizada Feria Internacional del Libro. Seguir leyendo

domingo, 8 de marzo de 2015

Lydia Cacho. La entrevista guardada

No recuerdo el día exacto, pero fue en marzo del 2012, hace tres años. Tenía pocas referencias de ella cuando me enteré que vendría al país. Busqué información sobre Lydia Cacho y me negué a no conocerla. Busqué la entrevista. La conseguí. Pero nunca fue publicada.

¿Por qué? No interesó. Había salido una entrevista de ella en otro periódico. Guardé el audio. La agenda diaria me tenía bastante ocupada. Un día decidí transcribirla, pero aquella grabadora no tenía puerto USB para grabarla en la computadora. Los afanes del diarismo me hicieron olvidar por un tiempo el texto a medias de la entrevista.

La grabadora se dañó.

Guarde el texto, como una especie de vergüenza del trabajo descuidado. El año pasado pedí por Amazon su libro “Esclavas del Poder”. Fue una revelación. Volví al texto con culpa. Pensé en publicarlo en el digital del diario donde trabajo, pero las fotos no aparecieron en el archivo.

Hoy en la mañana empecé a recordar algunos detalles del día en que la entrevisté.

Estuve varios minutos sentada en el lobby. Se me acercó un señor, ahora no recuerdo el nombre, que me saludó y me llevó al ascensor a la habitación donde se hospedaba. Recuerdo su efusivo saludo. Ahí estaba también Cristina del Valle, una activista y cantante española. Tomamos jugo de naranja. No recuerdo ningún detalle de lo que hablamos antes de encender el grabador, pero si recuerdo con detalles el escenario tras la ventana. Cielo gris, el mar, las palmas y los autos.

Decidí publicarla hoy, a esta hora de la noche. No puedo negar que siento tristeza, como una especie de falta de empeño. Me gustaría tener una vía ahora para comunicarme con Lydia, decirle que lo siento por descuidar sus palabras, por no pelear aquella entrevista, para decirle que a pesar de que sabía que no la publicarían, me mantuve horas transcribiendo lo que me dijo y que de vez en cuando releía sus palabras. Decirle que la admiro de corazón, que agradezco su trabajo como periodista por las mujeres que sobreviven en las grietas de este mundo.

Este domingo es día de la mujer. “Argénida, ¿crees que es necesario que se celebre un Día de la Mujer?”, me preguntó hace unos minutos un compañero en la redacción. “Sí, estoy segura que sí. Aun a las niñas les cortan el clítoris. En muchos países las matan por acusación de adulterio. Necesitamos un día para visibilizar eso”, se me ocurrió responder. Claro que en esto que dije hay mucho más, hay mucha falta de derecho a vivir de muchas, millones, de mujeres.

Pensé en Lydia, en su trabajo, en el riesgo que ha significado para ella exponer el derecho a una vida mejor de las mujeres.

Ahora les dejo sus palabras, maceradas durante tres años, pero que siguen siendo tan vigentes hoy en día. Es una entrevista larga, pero les aseguro que cada palabra vale su peso en oro. 

Lydia Cacho. Foto: Fundación Lydia Cacho/Facebook.

¿Cuál crees que sea la razón de que a pesar de los avances, la modernización y la preeminencia de la era globalizada la violencia contra la mujer es una realidad tan dolorosa?
La violencia contra las mujeres está directamente relacionada con ciertos valores culturales, es decir, cada vez que la gente dice que tenemos que cambiar los valores tiene razón.  Ahora, ¿qué valores va a suplir por los valores del machismo, el sexismo, el racismo? Es decir, si constituyen valores culturales, sociales, religiosos.


Por un lado, encontramos que los países más avanzados, digamos no colonizados en los siglos recientes, tienen exactamente el mismo renacimiento de estas formas de violencia contra la mujeres. Encuentras la trata de mujeres, la violación sexual de niños, niñas y adolescentes en países tan avanzados como Suecia y Noruega. Incluso sus leyes están muchísimos mejores que las nuestras. Pero también lo encontramos en Latinoamérica, en África, en Asia. No hay un solo continente que se libre de la violencia contra las mujeres y el nacimiento de esta violencia tiene que ver mucho con la discriminación que se convirtió en un hecho absolutamente naturalizado por parte de los padres de la democracia.

Entonces, si no analizamos los patrones de la construcción sociocultural desde los griegos, de los grandes filósofos, no podemos entender lo que nos pasa hoy en el siglo XXI. Somos producto de nuestro pasado y solo tenemos la habilidad de transforma el futuro, pero solo lo podemos hacer revisando a través del presente como nos construimos como seres humanos. Todas las personas estamos llenas de contradicciones, y como las personas las sociedades están llenas de contradicciones y entonces encontramos todas las formas de violencia discriminatorias que tienen mucho que ver, justamente, con el avance de la globalización y con los valores y el capitalismo.

(En este momento suena un móvil. La llamada es para el fotógrafo)

Tenemos que entender el papel que  juega la globalización y el propio capitalismo es un subproducto de estas nociones culturales. Es decir, el capitalismo cuando se dice, como se decía en los setentas, el capitalismo salvaje es lo que es. Es un capitalismo, que no creo que sea salvaje, es absolutamente moderno en el peor de los sentidos. Hereda todas las taras sociales que tienen que ver con discriminación, el racismo, la competencia descarnada, la explotación laboral. Todas las victorias que se lograron en la mayoría de nuestros países, hablando de Dominicana y México, a partir de las grandes batallas de los derechos laborales se han ido perdiendo a través de implementación del capitalismo en esta supuesta democracia avanzada. Lo que tenemos en realidad son democracias electorales, pero no tenemos democracias sociales y lo tenemos que aprender que distinguir.

Las mujeres hemos perdido con la democracia. Hemos logrado el voto pero aquí estamos dando la batalla. Las mujeres nos quejábamos en los años setentas de que teníamos una doble jornada y ahora tenemos una triple jornada. Somos profesionistas, jugamos un papel importante en el ámbito de nuestras vidas privadas, casi siempre liderando las familias, y por otro lado, somos quienes estamos tratando de cambiar el mundo, no solo porque nos afecta a nosotras sino porque afecta a los demás. En el mundo entero el 90 por ciento de las organizaciones que están promoviendo la paz y la igualdad están constituida por mujeres y en ellas trabajan mujeres. Hay una triple jornada que tiene que ver con la reconstrucción del mundo y en ese sentido hay un andanada tremenda de agresiones contra las mujeres, porque por supuesto el patriarcado sigue. El patriarcado es también hijo del capitalismo y de esta democracia electoral que tenemos.

 "Muchas mujeres educan en la desigualdad porque son producto de la desigualdad. Y muchos hombres educan en la desigualdad con su ausencia, porque en la desigualdad le han dicho a los hombres desde niños que son dueños de lo público y que no son dueños de lo privado, lo que hacen es seguir los valores del machismo porque así los educaron". 

¿Desde qué punto, entonces, podríamos gestionar los cambios ante la violencia de género?
Los cambios se han llevado a cabo. Es decir, Dominicana tiene una ley importante en violencia intrafamiliar, modificada en el 97. Eso es importante y es, evidentemente, un logro de las mujeres y algunos hombres políticos que pudieron entenderlo y fueron instruidos y acompañarlos por movimiento de mujeres para entenderlos y ese logro no puede descalificarse.

Sin embargo, lo que necesita Dominicana, igual que México y que lo logramos y que necesitaba España y otros países, es una ley general integral. Es decir, cuando tu produces una ley que no es integral, que no esta reglamentada en todas las provincias, para que de esa ley no solamente surjan los principios jurídicos de protección a las victimas sino también una transformación integral del sistema de justicia penal, para que haya un sistema de justicia penal acusatorio, en el cual las victimas no tengan que hacer sus propias investigaciones, que tienen que sacrificar su vida doblemente para tener que recibir cualquier tipo de justicia si es que viene eventualmente, para combatir la impunidad y la corrupción en los sistema de justicia penal necesitas integral esta ley con un buen sistema de protección a las victimas. 

También necesitas refugio para mujeres, centro de atención a victimas especializados en violencia de género.  Y esto significa que tiene que existir especialistas que necesitan ganar un buen salario para que puedan dedicarse tiempo completo a las victimas.

Es decir, hay una corriente mundial que la sociedad ha creído que las mujeres además de ser parte integral de la transformación del mundo, tenemos que sacrificar nuestras vidas. El fenómeno de la madre Teresa. Es decir, solamente podemos ser reconocidas o transformadoras sociales cuando estamos sacrificando nuestra vida, nuestra integridad y nuestra salud en aras de los demás. Estas concepciones absolutamente judeocristianas, de la mujer sacrificada. Lo que el feminismo propone es todo lo contrario. No vamos a sacrificarnos por el mundo, ni hombres ni mujeres. Lo que tenemos que hacer es políticas y ser pro paz; y ser pro paz significa cuidarse a si misma, tener un buen salario, defender los derechos laborales, a la salud y la vida sin violencia que integre incluso la felicidad.

Entonces cuando creas una buena ley integral contra la violencia de género, lo que estás haciendo es tomar todos los aspectos que involucra el fomento de la violencia en el ámbito social, entonces toma la educación primaria y educas a los niños con los valores de la igualdad, reconociendo las diferencias, pero primero tienes que educar a los profesores porque traen taras brutales sobre la violencia, son maltratadores casi naturales en las mayorías de las escuelas públicas del mundo. Hay mucho sexismo desde los adultos. Tienes que hacer otra vez un abordaje integral y multidisciplinario y en la transformación de profesorado vas a tener una transformación del alumnado de otra manera no lo podrás lograr nunca.

Y ya no podemos seguir hablando de la prevención. La prevención para los gobiernos en general es un tema que ha caído en la patología absoluta. La prevención la gente cree que es ir a hablarles a las personas sobre los problemas que las personas conocen de si mismas y de su entorno y sin darle herramientas. Hay que hablar de la provención y la provención implica no solamente la explicación del problema sino un diálogo entre iguales, entre las personas incluso con los niños sobre los problemas sociales y las habilidades y capacidades que tenemos para transformar esos problemas. 

Lydia Cacho es perseguida por su trabajo como
periodista, tras revelar redes de trata de mujeres.
Foto: Fundación Lydia Cacho/Facebook.
Si tu trabajas con niños en las escuelas en provención les va a enseñar a hacer un análisis de la sociedad, van a saber que hay trata de niñas y niños, que hay turismo sexual. Van a saber quienes son los que están intentado atraer esos niños y niñas y que hay hoteles dedicados a la explotación sexual, a la prostitución. Pero no los vas a incentivar al medio, sino que le vas a explicar la realidad que te rodea y que tienes derecho a otro tipo de vida. Entonces vas a construir ciudadanía. Es provención construir ciudadanía, educar, dialogar como iguales y, por supuesto, enseñar a los niños a la solución de los conflictos sin el uso de la violencia. Porque en la medida en que somos capaces de negociar nuestros conflictos podemos en verdad transformar las cosas.

Todas las formas de violencia surge de la desigualdad y bueno, por supuesto el racismo es otra expresión de desigualdad, y el sexismo es la madre de todas las desigualdades. Pero las leyes sobre violencia contra la mujer o de género parecen, por la experiencia, ser solo papel al momento de examinar los hechos. No se producen las leyes en el vacio. Nadie, ningún político, ni un diputado, ni un presidente pueden sustraerse de la realidad sin hacer una transformación individual.

Entonces, cuando queremos transformar el sistema de justicia penal en cualquier país esto tiene que pasar por una transformación de los individuos. Por la provención. Cuando las autoridades en este mundo patriarcal y verticalizado dicen que la sociedad debe transformarse deben demostrarlo. Tú no puedes tener a un líder político diciendo que las leyes se transformar cuando no tenemos un abordaje integral. Sin congruencia no se puede abatir ninguna crisis social y menos la de violencia de genero. Por eso el sistema de justicia penal debe ser revisado y no estoy hablando solo de las leyes, de los jueces, de los policías investigadores…el tema de cómo se están abordando de manera parcial y aislada todas las transformaciones en términos jurídicos.

Cuando hablamos de violencia contra las mujeres no podemos abordarla única y exclusivamente desde lo social atendiendo a las victimas, que es lo que hacemos en casi todo el mundo, o judicial en el tema de la supuesta persecución a los agresores. Cuando tú tienes solamente el dos por ciento de acusados encarcelados o sentenciados tienes ya una incidencia brutal de impunidad. Y esa impunidad es producto de valores culturales. Puedes tener en el papel las leyes, la tenemos en México y tenemos índices de feminicidios brutales y es porque tenemos jueces que siguen diciendo que las mujeres son culpables de la violencia que se ejerció sobre ellas. Entonces no hay manera de forzar un proceso de reeducación social. Tenemos que tener paciencia y con tiempo estamos perdiendo la integridad de miles de mujeres, es una tragedia sin duda…pero la realidad.

También creo que los medios juegan un papel importante en la reproducción de estos valores, en la reproducción del lenguaje y que los periodista necesitan más capacitación en todo el mundo, con respecto de que se habla y cómo lo decimos, porque mucha gente dice violencia de género, muchos políticos. Pero qué significa. La mayoría de los redactores en los periódicos creen que cuando dices violencia contra las mujeres creen que es violación contra las mujeres. Entonces yo creo que ese es uno de los factores fundamentales, la transformación social. Es la esencia de todo. Va a ser lento, sí. Y a lo mejor no  nos va a tocar ver los resultados, también. Pero tenemos que hacerlo.

No lo hace desde la rabia, no lo hace desde el enojo, sino desde la noción de que se tiene que transformar el mundo desde una perspectiva más integral que incluya a todos los hombres, por supuesto.

"Yo quiero ver al primer político dominicano que se pare frente a los medios y empiece a hablar de la explotación sexual comercial de las adolescentes dominicanas, que es un problema monumental". 

¿Cómo has visto la participación política en el tema en República Dominicana?
Estamos en México en una situación parecida a Dominicana. Nosotros también estamos en un proceso electoral bastante microbiando con la corrupción, en la impunidad y los tránsfugas de todos los partidos y la falta de responsabilidad autentica de los políticos en general.

Creo que todos los procesos electorales en estos momentos en nuestros países están en una crisis esencial en que ya se vale decir absolutamente de todo con el fin de llegar donde quieren llegar al poder. Eso está claro. Me parece que no hay mucha discusión ni análisis al respecto. Lo que si creo es que se necesita ejercer mucha más presión al respecto sobre estos políticos, no importa de que partido sean, si son de izquierda o de derechas. Lo importante es que tienen que comprender que los derechos de las mujeres y las niñas no son negociables.

Yo quiero ver al primer político dominicano que se pare frente a los medios y empiece a hablar de la explotación sexual comercial de las adolescentes dominicanas, que es un problema monumental. Es decir, a partir que en Estados Unidos pasan la ley en el año 2000 sobre la explotación sexual comercial y el turismo sexual de los americanos y canadienses, son fichados por el gobierno norteamericano y los agentes migratorios. Ahora esos turistas vienen a nuestro países encontrando aquellos países donde pueden. Tenemos una miríada de clientes de turismo sexual que están viniendo para acá, buscando espacios nuevos, donde colonizar los cuerpos de mujeres y niñas y Dominicana es un lugar de ellos.

Necesitamos que los políticos hablen de eso. Que van a hacer para batir la trata comercial además de las demás formas de violencia contra la mujer…y volvemos a la integridad. Tú no puedes hablar de violencia contra las mujeres sino no hablas de la economía, ni del bienestar sobre las mujeres. Si tu tienes un porcentaje elevadísimo de mujeres que son cabezas de hogares, que no tienen espacio de seguridad que darle a las niñas, que no tienen guarderías, además, tienen que trabajar más de ocho horas, esos niños no tienen protección del Estado, no es que están abandonos por sus madres, sino que están abandonados por el Estado y luego esas niñas tienen altas probabilidades de caer en estas redes…entonces, ¿qué pasa con la industrias hotelera dominicana? ¿Quiénes son los explotadores? ¿Qué pasa con las reglas de turismo? ¿Van o no van a firmar los hoteles dominicanos un código de ética contra la explotación sexual infantil?

Me parecen que esos son los temas que volvemos a poner sobre la mesa. Me parece que tenemos que comenzar a escuchar a los políticos hablar sobre estos temas. Quieren llegar al poder, vivir del poder, esa es nuestra realidad política de la democracia electoral que tenemos, porque no es una democracia real. En ese contexto tenemos que exigirles mínimos y los mínimos serían en este momento la trata y la explotación sexual de mujeres.

¿Ha invisibilizado el tema del feminicidio la realidad del abuso de niñas?
Para nada. Para mi es importantísimo  que se hable de feminicidios, que la gente entienda que es una tragedia nacional que las mujeres estén perdiendo la vida por buscar su libertad o, simplemente, por ser mujeres. Creo que hay que empezar a posicionar desde los medios y socialmente estos otros problemas que también están integrados a la violencia contra las mujeres.

La explotación sexual de las niñas y las adolescentes en el contexto del turismo y la prostitución, que es la gran industria del comercio sexual, también esta correlacionado con el abuso sexual infantil. La mayoría de niños y niñas que encontramos en el mundo entero que son victimas de las redes de sexo comercial fueron abusados en la infancia. Hay ciertos patrones en que los niños normalizan el abuso que vivieron en el hogar que lo pueden seguir resistiendo en el ámbito externos, y entonces en la medida que no abordemos el abuso sexual infantil en los hogares no podremos afrontar la trata de personas, porque se normaliza la explotación sexual desde los hogares aunque no sea comercial.

¿Qué papel tendrían que jugar los hombres, de manera social, participativa y educativa con este tema?
Los hombres juegan el papel en blanco en este país. Son los hombres excepcionales que están tomando una postura real con respecto a la violencia contra las mujeres. ¿Qué quiero decir con postura real? Ser congruentes, es decir, asumir las batallas en conjunto. No solamente ser sensibles de que tengo hijas y hermanas, que es el discurso más tradicional que dan los hombres. Aunque no tuviera hermanos sería igual de sensible ante la violencia contra los hombres. Entonces me parece que hay una falta de compromiso y congruencia y que es vital.

La otra cosa, es que los hombres que son sensibles ante la violencia contra la mujer y son incapaces de ejercerla de manera cotidiana, son hombres que cuando se enteran que una mujer cercana su primera reacción es de violencia. Esos hombres tienen que empezar a preguntarse como pueden usar sus herramientas personales de indignación para transformar la sociedad. Por supuesto que pueden indignarse, pero no pueden seguir indignándose desde la violencia. La violencia no erradica la violencia.

Aquí, el programa que está haciendo la Procuraduría de reeducación a los hombres, aunque es pequeño ha tenido casos de éxitos. La mayoría de hombres que han estado en este programa no han reincidido. Aquí tienen un elemento importante para darle seguimiento.

Pon tu dinero donde pone tus promesas políticas. Si esta fiscalía y las personas especializadas que trabajan con los hombres agresores no tienen recursos no solamente económicos, sino materiales y humanos, ese esfuerzo importantísimo va a quebrar. Pero es un esfuerzo importantísimo. Son dos buenos ejemplos a seguir. El mensaje cambia, ese ejemplo hay que tomarlo como parte vital y incluirlo en una ley integral. La nueva masculinidad debería estar integrada…porque no se puede solo trabajar rescatando a las victimas sin trabajar con el victimario. Hay diferentes tipos de victimarios. También tienen que incluir en esta ley integral el tema de la trata de niñas y adolescentes y los clientes de prostitución. Necesitamos estadísticas, quiénes son los clientes, qué sucede en Dominicana con la trata de mueres, el perfil clientelar.

Foto Mari Resendiz. Fuente: Wikipedia
De la investigación que hice para Dominicana para Esclavas del Poder, que también hice en Venezuela y otros países del Caribe, es que tienen un altísimo porcentaje que son clientes dominicanos pero que pagan muy poco. Ellos no son los que le ponen la gasolina a la industria del comercio sexual, pero si son quienes las sostienen parcialmente. Ahora, el turismo sexual comercial, que es el que viene a dejar muchísimas plata en dólares y en euros para la explotación sexual, ese turista ese perfil tenemos que conocerlo. Lo que investigue es que vienen de Estados Unidos, de Canadá, de España y Rusia, vienen cada vez más de Rusia. ¿Por qué vienen a Dominicana estos clientes? Conocer estos hombres y mandar un mensaje claro, las mujeres dominicanas no están en venta, ni las niñas. Este mensaje hay que enviarlo a los políticos y a los medios también.

¿Y la mentalidad de las mujeres, la manera de criar con diferenciación a hijos e hijas, qué tanto influye en estos procesos de violencia de género?
Hay programas que se están haciendo en ese sentido en Dominicana, pero los recursos son pocos. Reeducación de las mujeres pero con fondos de la Cooperación Española y otras ONG’s, es lo que hablábamos, de la colonización de los servicios sociales, es otra vez esta visión. Por un lado los políticos critican esta colonización pero no hacen nada para erradicar esa colonización económica. A la medida en que los gobiernos empiecen a invertir en sus instituciones que están haciendo la tarea que le correspondería al Estado o por lo menos están colaborando con el Estado, en esa medida las cosas van a cambiar.

Creo que es un tema central. Somos todos, hombres y mujeres, victimas de estos clichés. Estos tabús los reproducimos a veces sin darnos cuenta. Por qué las mujeres habrían de ser todas feministas, por qué todas tendrían que comprender como criar en la igualdad si nunca han vivido en ella. ¿Cómo puedes pedirle a alguien que eduque desde la paz si creció a golpes? Lo que necesitas a comenzar a permear una nueva educación. Tu no le puedes decir a una mujer tienes que educar a tus hijos de una manera distinta, que tienen los hijos y las hijas responsabilidades iguales, derechos iguales. Tú no puedes hacer eso si no tienes la colaboración de tu comunidad y del Estado para entender que eso es una realidad social. Si todo en tu entorno te dice que las mujeres sobreviven en este contexto y los hombres en esto otro tu vas a reproducir el modelo imperante porque es la manera de sustituir en el mundo y eso es cierto. Además, es cómodo para mí y para ti. Yo fui educada así.

Mi madre, contrario a lo que papá quería, se impuso su visión feminista. Las niñas van a hacer educadas con los mismos derechos y responsabilidades que los varones…aquí nos tienes, acabamos siendo normales. Tú no puedes pedirle a una mujer que cambie toda su vida y la de sus hijos cuando la sociedad la castiga por cambiarlos.

Las feministas en muchos países somos fustigadas socialmente, económicamente, en ciertos entornos, estamos en la resistencia constante que es desgastante y a veces te pones triste, te enojas. Cómo les pides a las mujeres que vayan a contracorriente cuando la sociedad es de padres ausentes. Muchas mujeres educan en la desigualdad porque son producto de la desigualdad. Y muchos hombres educan en la desigualdad con su ausencia, porque en la desigualdad le han dicho a los hombres desde niños que son dueños de lo público y que no son dueños de lo privado, lo que hacen es seguir los valores del machismo porque así los educaron. 

Todos somos producto de la cultura. Estos hombres creen que tienen dinero en la cartera tienen derecho a ser padres ausentes. Una niña que no ve a su padre y lo ve pocos días a la semana aprende que ese señor es quien manda aunque no esté. Descubre que ese señor tiene acceso a todos los derechos en la casa sin habérselos ganado. Eso es educar en la desigualdad. Porque nos dicen desde pequeñas que tenemos que ganar nuestros derechos, y a los niños que los ganan desde la violencia, con la imposición del poder. Las dos formas son avasallantes. No enseñamos a los niños el derecho al erotismo, de la intimidad a la emotividad, de la expresión de sus emociones y tenemos cientos de hombres buscando sexo por paga porque son incapaces emocionales.

En toda violencia sexual contra la mujer hay una ruptura entre la intimidad y la apropiación  y colonización de los cuerpos.

Mientras persistamos en discutir el tema de la violencia contra las mujeres, incluyendo la sexual, solo desde el ámbito de la penal, desde la persecución jurídica de los malos no vamos a lograr absolutamente nada. Algunos malos en la cárcel, que eso es bueno, pero luego que pasa con todo lo demás. No son castigos ejemplares, porque hay que trabajar en el tema de la educación y tiene que ver con los medios y eso nos los sabemos de memoria. A la medida que los medios sigan cosificando a las mujeres de todas las formas posibles y no haya un contraste nadie lo va a entender.

Tú no puedes decirle a la sociedad que tiene que entender que hay otras formas de ser mujer si no se las muestras. Si las televisoras no muestran programas de televisión con mujeres que pueden ser hermosas pero que no están convertidas en objetos para el gozo del otro, la gente no va a normalizar esa otra imagen. ¿Por qué nos miran a unas como las heroicas? Eso es un absurdo. Como lo que yo hago, o lo que hacen aquí muchas feministas lo hacen millones todos los días pero no son visibles. Es mejor hacer una mujer excepcional, y las demás no lo son. Creo que todos los seres humanos tenemos la habilidad y la capacidad de ser excepcionales.

Eso de los medios incluye también el tema de lo musical. Por ejemplo, aquí tenemos una discusión desde hace años con el hip hop, ahora el dembow, el reguetton y con los que sus letras dicen sobre el tema de género y vemos a los niños bailando como adultos. ¿También es parte de la cosificación?
La trampa del patriarcado, del mundo machista al que pertenecemos, nos dice que cuando hablamos de cultura y hablamos de violencia en la cultura estamos hablando de censura y tenemos que tener mucho cuidado y enfrentarnos a eso. No es cierto que estés hablando de censura cuando estás hablando de la forma en que se reproducen ciertos valores de violencia y se incita a valores de violencia a partir de ciertas representaciones de la cultura. La literatura incluye. 

En México hubo una discusión brutal con este libro, que además es malísimo, “Memorias de mis putas tristes”, de Gabriel García Márquez, porque quiso hacer una muy mala imitación por cierto y lo que logró fue un esperpento. Hubo una discusión sobre esto y los medios avasallaron diciendo que lo que se estaba intentando hacer era una censura cuando era una crítica absolutamente válida de cómo se están representando a las mujeres en este contexto.

Lo mismo sucede con el tema de la música. Recientemente en premios en Estados Unidos se dijo que no se iba a premiar este tipo de canciones, que traen contenidos que incentivan el asesinato de las mujeres ¿Vamos a prohibir los discos? No. Lo que vamos a hacer es acompañar a los chicos y chicas a escuchar y entender lo que eso significa. Es decir, el desarrollo de herramientas intelectuales, emocionales y personales  para cuestionar lo que está ahí. No podemos seguir siendo como la manada de borregos. Tampoco vivir desde el patriarcado político que censura y dice esto no se escucha.

La plataforma de Artistas contrala Violencia está haciendo algo interesantísimo. Hace una charla con estudiantes para mostrar como a través del arte de perpetua el sexismo y la cosificación de las mujeres. Y la reacción de los jóvenes es monumental, les cambia la forma de ver el mundo. Hay que empezar a hacer ese análisis, no desde la demonización de la música. Vamos a analizarlo, vamos a escucharlo. En México lo hemos hecho con rancheras de  José Alfredo Jiménez.

Lydia Cacho: “Si podemos salvar a una persona, por qué no podemos salvar al mundo”

Lydia Cacho. Foto: Fundación Lydia Cacho/Facebook.
En esta parte le preguntó sobre su vida, sobre su trabajo, los riesgos que ha enfrentado.

Ha sido amenazada. Estuvo secuestrada. ¿No le parece demasiado riesgo?
Lo pienso continuamente. Digo, voy ahora a cuidar mis gallinas, mis hortalizas y mi burro. Yo creo que es la pasión por seguir viva. Le pueden poner precio a mi cabeza pero mi corazón no está en venta. Es como los corazones que laten juntos. Cada vez que voy a un país encuentro hombres y mujeres que piensan igual, que comparten la pasión, que buscan transformaciones, y que también están cansados, que también lloran  y que también se entristecen por la situación pero han decidido seguir adelante.

Pues yo siento que nos encontramos en el sufrimiento y en las lágrimas, pero también en las alegrías y en la felicidad y en el amor, y para mí es muy importante.

Desde niña he sabido que los derechos no lo deberíamos ganar a pulso, deberíamos tenerlos naturalmente y asumirlos con responsabilidad. Y uno de nuestros derechos es definitivamente al amor, a la felicidad, a la intimidad. Y eso yo lo resguardo muchísimo, para mí mi vida emocional es importantísima. La alimento todos los días.

Creo que haber resistido todo, el encarcelamiento, la tortura, la violación. Todo lo que he resistido, y ahora estas últimas agresiones y amenazas de muerte tiene mucho que ver con una preparación que he tenido. Tengo más de 20 años haciendo yoga, nutriendo mucho mi vida espiritual, que no religiosa, y por supuesto gozando los afectos. Vivir día a día, y decir ahora estoy aquí  y estoy viva. No se mañana, pero aquí mientras esté voy a disfrutar lo que hago. Voy a encontrarme con una situación más que una experiencia vital importantísima.

"Creo en los pequeños logros en las grandes batallas, definitivamente. Y es en lo que me enfoco".

¿Cuándo decidiste tomar este compromiso? Más allá de la vocación usual de los periodistas, la curiosidad, de dar voz a los que no tienen voz…
Yo creo que es una suma de experiencias y no una decisión de un día para el otro. Es una suma desde la adolescencia, definitivamente. Vivir en un contexto de desigualdad, da opciones. O te rindes ante la desigualdad y te conviertes en parte del sistema, o te resistes al sistema y descubres tus propias herramientas. Yo las descubrí en la adolescencia. Primero me rebelé con mucha violencia y tuve muy claro como es mi lado oscuro y que podría en vez de ser una defensora de los derechos humanos, ser muy buena sicaria. Es decir, podría irme a Suecia a comprarme las mejores AK47 y con eso acabar con los malos. Pero he decidido no hacerlo. Estoy convencida que la violencia es una elección que hacemos todos los días y la no violencia también y yo elegí la no violencia porque es lo sano para mí, es lo que a mí me da paz interior, es lo que creo que verdaderamente nos permite transformar la comunidad, el entorno.

La violencia no solo nos hace daño a nosotras, sino también a todo los que nos rodea y siempre viene de regreso, de una forma u otra. Y eso lo tengo muy claro.

Cuando yo comencé a hacer periodismo, mi madre era feminista y yo vengo de ese contexto. Mi manera de ver el mundo, mi perspectiva –que ahora la llamo perspectiva de género- la tenía desde niña y simplemente era una herramienta con la que crecí y la comencé a utilizar en el periodismo y curiosamente la vida también me ha llevado ahí. Yo empecé de reportera iba a cubrir asuntos, supuestamente de economía en la zona maya, en Quintana Ro. Las mujeres no me querían hablar de dinero, economía o trabajo, me querían hablar de la violencia que estaba viviendo. Pues también la vida me llevó por ahí. Son estas causalidades.

¿Cómo sobrevivió todo esto?
 Yo diría que a partir de mi encarcelamiento, que Cristina y la plataforma estuvieron muy cerca de mí en ese momento, y... (hace una pausa). Lo único que yo recuerdo con toda claridad, que se convirtió en una convicción de todo peso cuando estaba siendo torturada y pensé que me iban a matar, fue justamente que eso había valido la pena. Y tiene que ver con el profundo agradecimiento a seguir viva. Estoy profundamente agradecida de seguir viva. No con los malos, con los que me torturaron, no con los que me encarcelaron, sino con el resto del mundo que me salvó. Las agrupaciones de mujeres, mis colegas de los medios, toda la gente que se movilizó  para que saliera viva. Y es una muestra fehaciente de que las cosas pueden cambiar. Si podemos salvar a una persona, por qué no podemos salvar al mundo. Y creo que es una de las cosas que me mantienen siempre cuando me estoy dando por vencida, cuando me agoto.

¿Qué sentimientos tienes de que las personas involucrada en tu caso sigan políticamente tan vigentes?
Creo en los pequeños logros en las grandes batallas, definitivamente. Y es en lo que me enfoco. Cuando yo escribo un reportaje, cuando escribí  “Esclavas del poder” nunca creí que por seguir a todas las mafias más importantes del mundo de trata de mujeres iba a lograr que las encarcelaran. No soy tan ingenua ni tan soberbia. Lo que creí que ese libro podría ser una herramienta útil para que comprendamos y desmitifiquemos el poder de los tratantes y entendamos que son parte de una cadena de redes sociales que van fomentando…redes sociales de la vida real (risas)…estas pequeñas cadenas de seres humanos que deciden vender y comprar a otros seres humanos. Era lo que quería lograr con ese libro. En ese contexto fue que hice mis libros anteriores, con todos, incluido “Demonios del Edén”, que fue que me llevó a la cárcel.

En toda esa historia, que tenemos ya comprobado que hay 22 servidores públicos implicados en mi tortura y encarcelamiento e intento de violación en la cárcel. Tenemos un logro fundamental frente a estos dos 22 casos de impunidad y es que el líder de este banda, Jason Carcuri, acaba de recibir hace unos meses la sentencia de 112 años de prisión. ¿Qué significa esto? Es una sentencia histórica en Latina América, la primera en México, por pornografía infantil y por explotación sexual comercial, por trata de niños y niñas para el turismo. Esa sentencia lo que hace es sentar un precedente para cualquier otro que pretende hacer eso. Eso es un logro monumental y me emociona muchísimo. 

Cuando el juez federal para anunciármelo, nadie lo sabía, fui a su oficina y me anunció la respuesta, yo iba con una de las abogadas de la coalición, y me pidió que llamara a las niñas y llamamos a las jovencitas que fueron niñas cuando fueron abusadas. Creo que fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Yo lloraba, el juez lloraba, todo el mundo lloraba. Claro, porque las niñas lo que dijeron fue “ya podemos seguir con nuestras vidas adelante”, con mucha alegría. No había sentido de venganza, que es lo que yo he aprendido de ellas. La mayoría de las niñas a quienes yo entreviste me dijeron “yo te voy a contar mi historia si me prometes que no le va a pasar a otro”.  Y eso a mí me hizo conectarme, como periodista, con esta sensación de que la justicia no es venganza sino reinvidicación de los derechos y protección de los otros y las otras.


No queremos que estén en la cárcel para vengarnos de ellos. Yo, no. A mí no me interesa la venganza. A mí lo que me interesa es que los demás van a estar protegidos de este tipo de agresiones, y que tenemos que encontrar los medios para que la sociedad este protegida. Entonces, sí, es uno contra veintidós, pero vale la pena. 

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Esta fue la única foto que guardo de aquella entrevista, tomada con el móvil.


martes, 25 de noviembre de 2014

"El agresor no quiere perder el poder"

Hoy es el Día Internacional de la No Violencia hacia la Mujer, en honor de las Hermanas Mirabal. Un día que nos recuerda no solo que la violencia de género no solo radica en matar, golpear e insultar, sino también en la falta de equidad, la falta de educación sobre esta equidad, la justificación de los prejuicios y estereotipos sociales que perpetúan el abuso y la agresión contra las mujeres.

El mes pasado conocí una historia, la de una mujer joven que sobrevive aun hoy a la violencia de su expareja, a pesar de que rompió el círculo de víctima a la que la había sometido. La historia de Fermina es la de muchas mujeres, y la quise contar desde su fuerza. Para ello, entrevisté a la psicóloga Evelin González, con el fin de que mucho del proceso de Fermina y de las mujeres que pasan por este, no sea adornado por el prejuicio y el desconocimiento.

Comparto las respuestas de la psicóloga González en su extensión, que me ayudó a mí y creo que puede ayudar a muchos a entender el contexto que rodea a una mujer violentada luego de su separación del agresor.

Entrevista Evelin González, psicóloga especialista en violencia de genero e intrafamiliar

Una de las situaciones que me contó Fermina es la de recibir maltrato físico durante el embarazo. Parece algo poco probable. ¿Es común? 
Primero se sabe que el embarazo no para a quien agrade. Socialmente, la gente asume que porque una mujer esté embarazada es un recurso de paralizar al hombre violento. El hombre que va a golpear lo hará esté embarazada, sea joven o no, lo que fuera.

¿Qué ocurre que la mujer se queda? Estamos hablando de una muchacha que a los 20 años entra a una relación formal, mientras más joven sea la mujer más posibilidades de quedarse por más tiempo y por supuesto entran los estereotipos sociales, que sea ella que le busque la vuelta aunque la golpeara y asumiendo, además, de que los golpes están normalizados en la relación de pareja en nuestro país. De hecho, es más fácil que las mujeres se muevan de una relación por infidelidad que por la violencia física, aun siendo la violencia física que es la que más se ve y deja las marcas visibles.

¿Por qué es más frecuente que dejen el esposo o pareja por una infidelidad y no por maltrato físico?
Porque pierden la sensación de exclusividad. La mujer ha entendido que ser exclusiva tiene más importancia que todo lo demás, aunque implique malos tratos. Ocurre que si la mujer no sabe nombrar el maltrato, no sabe tampoco que eso es violencia. La mayoría de mujeres que recibo como pacientes no se ven como víctimas, lo asumen como algo normal y que hay algo mal en ellas, que ellas son las que están mal, por eso se quedan. No entienden que está pasando.

Segundo,  hay un aspecto social del grupo donde vive que le va a decir que eso es normal. Inclusive va a influir el contexto familiar, que entienda que es normal o no. “Quédate con él que ha todas les pasa”, porque “a quien no le dan golpes”. Son muchas de las frases trasgeneracinales, que se pasan de generación en generación. Así, a las mujeres se les van cerrando las puertas para salir de la relación. Además, antes de que la mujer viva con ese hombre, que conformen un hogar, dicen los estudios que ya el primer episodio de violencia se ha producido en el noviazgo.

Antes de entrar a una relación formal, es muy probable que se haya instalado el proceso de violencia a través del circulo de la violencia, que se enoja o se pone bravo porque viste de tal manera, que habla de tal manera, que habla con otro hombre, que tiene amigas que no le gustan, luego explota. Pero que ocurre, se confunde la mujer, piensa que si le han dicho que amor es igual a celos, entonces me está amando mucho. Es algo muy difícil. Claro, entra en la luna de miel. Pero ya viviendo juntos la violencia física es mucho más extrema, que es un acto de contundencia. La violencia psicológica es la que inicia.

Antes de que a una mujer le golpeen, que le halen por el pelo, que le den en los costados, primero la acusan de andar con otros hombres, de engañar, se le prohíbe tener amigas, trabajar, estudiar y que cuenta con la alianza probablemente de algunos familiares y de amigos y ella no encuentra salida. Encima de eso, la idealización de la relación. Esto va a ser perfecto y yo tengo que hacer que ocurra perfecto. Además,  recuerda que el peso dela relación se le da a la mujer. Si la relación va bien ella es la que hace que funcione bien, es ella que tiene que buscar la vuelta.

Claro, aunque esté embarazada, ella va a quedarse, la violencia va instaurando un elemento paralizante que es el miedo, aunque ella haya buscado ayuda y apoyo si la familia o el entorno social no le dio el apoyo ella se devuelve, la atrapa el miedo. Te paralizas y te vas quedando. Además de la vergüenza. Que va a pasar, todo el mundo va a saber eso. Aunque todo el mundo lo vive es normal, pero me da vergüenza que estoy viviendo eso…y por supuesto la culpa. La culpa es una de las emociones más paralizantes porque no te deja que ella vea que el responsable de la conducta violenta es el no ella. Ella se pregunta qué he hecho.

Varias veces fue a la fiscalía barrial y la devolvían a su casa por una semana o quince días…¿Por que el sistema hace eso?
Por irresponsabilidad en sus funciones. El Ministerio Público sabe lo que tiene que hacer. No se debe conciliar y aun se hace. Ponen a la víctima a firmar papales  de mutuo acuerdo y no puede haber mutuo acuerdo cuando hay diferencias de poder, y el control lo tiene el agresor. Hay mucha negligencia. Porque la mujer se le puede ir de las manos del Ministerio Público. La denuncia es un factor de riesgo, la pone en riesgo hasta de asesinato. El Ministerio Público debe resguardar su vida. Eso sigue pasando porque, primero, nadie lo sabe, ocurre en el día a día. Soy enfática, es una irresponsabilidad.  Es muy importante es con quien ella contaba. El Ministerio Público debe perseguir el delito, no es responsabilidad del Ministerio Público buscarle un lugar donde quedarse, pero poder venir y actuar otras instituciones, porque se supone que a través de algunas de sus psicólogos pueda medir el riesgo, tiene que evaluar al agresor. A veces no se evalúa a quien agrede…la mujer tiene la sensación de que está sola. Puse la denuncia, me puse en riesgo y me toca ir nueva vez donde el agresor. Que la mujer sepa que eso no debe ocurrir bajo ninguna circunstancia.

Decidió irse a una casa de acogida tras la denuncia, pero luego de quince días salió porque de acuerdo a lo que me narró no se sentía apoyada, sus hijos faltaban a la escuela y se la pasaba llorando, deprimida. 
(…) Independiente de todos estos procesos, es importante que la mujer tenga una intervención terapéutica, porque esos procesos no bastan. La mujer que ha pasado violencia tiene que comprender  como funciona ella y cómo funciona quien él ha agredido y como funcional el ciclo de la violencia. Puede tener abogados, puede tener dinero, puede ser gerente pero su no comprenden lo que le pasa lo único que va a pasar es desgastarse en el camino. Porque los procesos legales son muy desgastaste.

Aunque muchas veces hayan tenido apoyo terapéutico, por mi experiencia, cuando están en un proceso legal los síntomas vuelven otra vez. La denuncia trae consigo todo ese proceso porque es ella la protagonista, porque ella tiene que buscar abogados, tiene que ir al tribunal con la manutención, tiene que oír lo que va a decir, si la desmoraliza. Si no hay una intervención vamos a tener una mujer con secuelas como consecuencia de la violencia.

El proceso de petición de perdón, con lágrimas de rodillas, ella lo visitó periódicamente a la cárcel…entró a la iglesia, el pastor le decía que había cambiado….pero todo el mundo le decía que había cambiado. Firmó desistimiento de la acusación. La gente dirá “ella es la mala” porque volvió con él.
 Suele pasar en la generalidad de los casos. Después que el explota, al golpea, la amenaza, empieza la luna de miel y piden perdón y hacen acciones que en otro momento no lo hacen. Algunos se convierten al cristianismo, que van a la iglesia, que asumen una fe.  Hace lo que antes el criticaba en ella. Se convierte en el hombre que tanto pidió. Es luna de miel, ese agresor se convierte en el hombre que ella pidió. Pero viene otro elemento, ese hombre busca alianza en familiares de ella y de él. Se valora el arrepentimiento y lo ven en ese momento porque tiene una biblia, porque va a la universidad porque fue a terapia. Ellos van a terapia.

Ellos pueden ir dos o tres veces, pero es una señal de mi arrepentimiento. Parece una señal de cambio, pero el pensamiento del que agrede es muy rígido y ella en algún momento va a ver que no es así. Ya dentro de la casa, cuando ella lo acepta, lo ve “pianito”, habla bajito, le habla bien, la acompaña a la iglesia…volvemos a la presión social que sufre la mujer, no es el hombre que sufre la presión social. Eso es seguro, eso es señal…toda esa señal de arrepentimiento corroborada por familiares. Además, hay un tema de manipulación…ella también necesita encontrar en quien creer, con la necesidad de creer.

Para la mujer es muy difícil renunciar al sueño de familia. Es parte del estereotipo. Yo necesito tener mi familia…en mi experiencia terapéutica la mujer le cuesta renunciar a ese sueño. Es mi mirado, son mis hijos, es mi familia. Con ese supuesto arrepentimiento se vuelve a encausar ese sueño de familia, aunque ellas luego digan que algo les decía que no estaba bien. Pero ellas deciden dar el paso, por eso vuelven…también hay presión de familiares. “La mujer es que hace al hombre”, se convierten en manipulaciones sociales y fijadas y rígidas del estereotipo social.

Luego la saca de la casa, no hubo más golpes pero la saca de la casa con los niños y le niega cualquier ayuda económica, a pesar de que ella trabajaba en el colmado que le ayudó a establecer. 
La violencia económica es muy frecuente luego de la separación de una relación de abuso. Se sabe por estudios que cuando la violencia física baja, aumenta la psicológica y la económica. Si no tienes para darle para comer a sus hijos, imagínate como se siente. Es muy frecuente que sea la mujer que haya echado para delante el negocio y sea el hombre que en un momento desvíe el bien, puesto a nombre de un familiar, para que de alguna manera ella no pueda ni siquiera aspirar a eso.

La denuncia intensifica la violencia, pero igual pasa aunque no lo denuncie porque lo único que le queda para dominarla es la violencia económica. Que siempre estuvo, pero lo siente más. Ella entra en shock, después que volví y creí en tu cambio, entonces me bota de la casa y me da lo mínimo para vivir…Esto es para seguir dominándola y seguir controlándola, no para que vuelva con él, porque ella es una cosa. En la cabeza de ese hombre la mujer es una cosa que el mueve a su antojo…es el proceso de dominio y control excesivo que tiene poder para hacerlo.

Hay una distorsión social. La gente del entorno te dice que el cumple con sus hijos, pero lo hace desde el control, desde lo mínimo. La señal de un dominio atroz. Y que ella sienta no va a salir sola de este proceso sola.

Cuando lo entrevisté, la expareja de Fermina se puso a la defensiva. “Yo mantengo a mis hijos”, me dijo. 
Él se convierte en el papá bueno, el que agrede busca eso. Aquí entra una distorsión. Ella no tiene para la merienda. El niño no entiende la cadena de que ella no tiene dinero, que es papi quien trabaja, que tiene el colmado. Entiende que es mami que no me quiere dar la merienda. Y más ella se encarga mucho más de la disciplina y se convierte en la mala, y él es el bueno.

La idea es distorsionar la realidad. Todo el que ayude o el entienda que sea una defensa para ella.
Lo que pasa una mujer después que denuncia y se separa es inarrable. Desde buscar trabajo constante, el sistema que no le responda.

El hombre que agrade le puede poner una manutención de cincuenta cheles, lo dará cuando le de la gana. La denuncia no implica que el cumpla. La idea es ponerla en una situación de desgastes. El agresor no quiere perder el poder.

No para porque vayan a juicio. No te sorprendas que ponga denuncia por maltratos a los niños, o que supuestamente lo persigan. La siguen desmoralizando en el barrio. Y la hacen sentir que con ella era no funcionaba pero con otra sí y alimentan la culpa. Quizás fui yo que actúe mal.

…Los vecinos no quisieron hablar con excepción de una señora, que ni siquiera me quiso dar su nombre. Fermina quiere llevar adelante un juicio de repartición de bienes, pero nadie parece dispuesto a hablar en juicio.  La apoyan de manera discreta, pero no quieren hablar públicamente
El apoyo muchas veces no es real. Si hubo violenta física. En apoyo real es te doy mi teléfono…no suele ser tan real. Es cuestionable…cuando el miedo, la vergüenza y la culpa bajan y eso se quita del miedo no hay quien pare a la mujer. La mujer se va en ese día cuando no siente miedo. SI el miedo que le dice cuídate, pero el que paraliza no. Es el que se va. Es ese día que la mujer dice que está bueno, que ya se va. Porque ya comprendió al situación, está por encima de su control. Es ahí que se rompe el círculo y deja de ser víctima. No está esperando que actué el para actuar.

Que aconsejarías a una mujer que ha salido del círculo pero que tiene este contexto social. ¿Qué necesita? ¿Qué debe ofrecer la sociedad?
Lo primero es que la sociedad entienda que es un delito, y que por tanto no debe ser permitido. Y que todos tenemos responsabilidad de denunciar y que denunciar solamente no es ir a una fiscalía barrial, que es decirlo en la familia, amigos, redes sociales. Y la sociedad, el entorno, deje asumir que el hombre que agrede le pasa algo, está enfermo. Se sabe que el 80 por ciento de los agresores no tiene problemas mentales ni de personalidad. Su mayor problema tiene que ver con el machismo, con la necesidad de dominar, controlar y someter.

Y que aunque la mujer tiene derecho a salir, tener amigos, trabajar, conocer cuáles son sus derechos para que los pueda defender y que también la sociedad se los reconozca. Los derechos son humanos y son de todos. Que sepa que con la denuncia no es la solución del problema, que aumenta los riesgos, pero es la forma de crear un precedente legal, y que tiene que buscar ayuda y maneras de protegerse, que el Ministerio Público es para perseguir el delito.

Es importante que haya una intervención terapéutica, que comparta con otras mujeres que han vivido la misma experiencia. Y que sobre todo, es creerles a las víctimas, más que estar viendo si ellas lo provocaron. Que dejemos de justificar a quienes agreden. Que el poder hay que compartirlo y que el hombre tiene que caminar hacia trabajar su pensamiento rígido de ver la mujer como objeto. La mujer no es un objeto, sino un sujeto de derecho. Las mujeres hemos ido cambiando de pensamiento pero los hombres no. Que busque toda la ayuda necesaria. Que cuente con la gente que la entienda, que le crea, porque siempre habrá gente que la cuestionará.