lunes, 26 de septiembre de 2011

Día sesenta y nueve. El juicio de "Sobeida"

Hoy finalizó la primera etapa del proceso judicial de los implicados, ya culpables, en lavado de activos en los negocios de narcotráfico de José David Figueroa Agosto.

En primera instancia fueron hallados culpables por lavada de activo y condenados Sobeida Félix (5 años, tras negociación con los fiscales), Eddy Brito (12 años), Mary Pelaez (15 años), Sammy Dauhujre (15 años), Juan José Fernández Ibarra (15 años), Ivanovish Smester (15 años) yMadeline Bernard (esposa del asesinado coronel José Amado González, 5 años). La única descargada y declarada inocente fue Dolphy Pelaez.

Digo primera etapa, porque de seguro vendrá el proceso de apelaciones de parte de los abogados de algunos de los implicados. Así que, contrario a los que muchos piensan, este caso seguirá orbitando en la opinión pública por un tiempo más.

Fuera de pensar de sí están o no todos los involucrados en la red que mantuvo operando al narcotraficante Figueroa Agosto en el país en este grupo de condenados, es importante señalar que este caso nos mostró que tan incrustada está en nuestra sociedad el narcotráfico y sus operaciones, y lo difícil que parecer ser luchar contra esta realidad.

Otra cara de este caso ha sido, definitivamente, la cobertura mediática y la percepción de las personas sobre este juicio. Hoy me tocó constatar a través de las redes sociales de Facebook y Twitter, lo muy arraigada que está la percepción de que el juicio era a Sobeida Felix, o que ella era la cabecilla de "la banda".

Dentro del grupo, y recordando los detalles de juicio, Sobeida es la que parece estar menos involucrada en las transacciones de dinero y bienes relacionados con la red que manejaba Figueroa Agosto. Sobeida, mas que otra cosa, era una de las amantes, diría, la principal consorte de Figueroa Agosto. El morbo, aparentemente, y la centralidad mediática hacia ella -a partir de del hallazgo en un departamento de su propiedad de 4.2 millones- la convirtieron en el punto de referencia de este caso, a pesar de que a la luz de las pruebas presentadas resultó ser la menos involucrada.

Al final entre "show", hechos escabrosos y pruebas, el juicio de "Sobeida" nos muestra lo mal que andamos y la perspectiva funestas que el mundo del narcotráfico zanja en nuestro país.





Aquí las informaciones en los digitales de los diario impresos y algunas reacciones:








Reacciones









lunes, 18 de julio de 2011

Día sesenta y ocho. Sólo quieren un maestro

Mi amigo y colega Vianco Martínez me hace llegar esta denuncia. La lees y da rabia, da impotencia, da vergüenza. Hoy trate de cuestionar a la señora ministra de Educación, Josefina Pimentel, sobre esta situación...ni siquiera dejó que yo abriera la boca, que le explicará nada, que le preguntará nada.

"No, no puedo ahora, voy a la Juventud", al Ministerio de la Juventud, donde cinco jóvenes buscan alcanzar las 300 horas de lectura continua en voz alta. Salía de una actividad del Fondo de la Población de las Naciones Unidas. La seguí y luego que salió de su visita trate de volver a preguntarle y me dijo: "No, no. Ahora no, voy a Infotep". La deje ir. Ni siquiera sabía que le iba a preguntar.

Aquí el texto doloroso de Vianco.

Prendiendo velas por el nombramiento de un maestro

En la comunidad El Roblito, de Padre Las Casas, los niños han perdido dos años de clases por falta de un maestro y ya van para el tercero

Vianco Martínez

El 17 de agosto, cuando el país esté celebrando –si, celebrando porque una escuela que abre sus puertas es siempre una celebración- el inicio del año escolar, en un lugar de la cordillera Central llamado El Roblito, cerca de un cruce de caminos entre Constanza y Padre Las Casas, habrá 62 niños que perderán su tercer año escolar consecutivo por falta de un maestro. Esta es la historia de su lucha.

Su escuela era una pequeña iglesia enclavada en un valle intramontano, y habilitada a la buena de Dios con unos pocos pupitres y una pizarra prestada para alojar a los alumnos de esa y otras comunidades, entre ellas los de una comunidad sin fortuna llamada La Fortuna.
La vida en ese centro era tan precaria que la maestra tenía que partir los lápices en tres pedazos para que aquellos parias tuvieran con qué escribir en sus cuadernos, así como organizar turnos para sentar a los muchachos en los pocos pupitres que había.

La maestra la pagaban las monjas de la Congregación del Cristo Crucificado, de Padre Las Casas, con retazos de unos recursos que les sobraban de alguno que otro proyecto.

Sus padres no pudieron estudiar porque no había escuelas en su tiempo ni había tampoco una realidad que lo facilitara. Pero ahora los hijos de la montaña quieren cambiar la historia y no encuentran una mejor manera de hacerlo que llevar sus hijos a la escuela.

El camino para conseguir el nombramiento de un maestro o una maestra en El Roblito ha sido largo y tortuoso. Han llevado cartas a los funcionarios correspondientes, han formado comisiones de campesinos harapientos para bajar su petición al despacho del encargado del Distrito Educativo de Padre Las Casas, han utilizado amigos en la capital para que susurren su necesidad en los altos despachos del Ministerio de Educación y han prendido velas a todos los santos.

Las monjas y sacerdotes de la zona, que andan como almas en pena peleando con los malos caminos para llevar un poco de consuelo a esas desconsoladas comunidades, han hecho hasta misas a ver si logran por vía divina lo que no han podido lograr por vía terrena. Pero lo único que han conseguido es perder su tiempo, es decir, el tiempo que tienen que dedicar cada día a sus plantíos, a sus cosechas y a sus familias.

Las primeras escuelas de la zona montañosa de Padre Las Casas fueron construidas por la iglesia, cuando los gobiernos, uno detrás de otro, no se habían enterado de que allí, en el macizo de la cordillera Central, en lugares bendecidos por la lluvia, donde los ríos prestan su galanura para que las tardes nunca dejen de ser grandiosas, hay 18 comunidades llenas de personas con derechos.

Los hijos de la montaña llevan consigo el signo de la desdicha. En su tierra llueve de mayo a noviembre; cuando eso sucede los ríos crecen y los caminos se niegan. Ver a un niño que va a la escuela haciendo equilibro sobre el lodazal, en medio de la soledad de los caminos, tiritando de frío al borde del precipicio, aferrado a sus cuadernos para que no se les caigan, sin zapatos, sin abrigo, sin nada, es un espectáculo que duele hasta en la mirada.

Un hombre llamado Cristian Ferreras, que se ha convertido en la voz de la montaña, me contó un día las vicisitudes que pasan los muchachos para ir a la escuela. “Vienen de La Fortuna, de El Roblito y de otros lugares muriéndose de frío. A veces no tienen ni zapatos para caminar dentro del lodo, y aun así quieren estudiar. Muchas veces no tenemos nada que darles para que vayan a las clases, y como quiera van a su escuela muertos de la risa”.

Un maestro, un simple maestro parado frente a una pizarra con una tiza en la mano, con el futuro sentado en su aula haciéndole preguntas y aprendiendo caminos para suceder, es una gesta, una metáfora de los nuevos tiempos. En una escuela hay demasiado futuro envuelto, demasiadas esperanzas de redención, demasiada urgencia de cambios para andar plagoseando por un maestro, cuyo nombramiento se resuelve en la capital con una firma, con una simple firma.

Los niños de la montaña no tienen nada. Su única riqueza son sus sueños. ¿Vamos a dejar que también a ellos, a los 62 niños de El Roblito y La Fortuna, los sueños se les enfermen de realidad?

miércoles, 29 de junio de 2011

Día sesenta y siete. Periodistas, el contrapoder y sus dificultades

Hoy traigo un vídeo que es un corto sobre lo que implica ser periodista en República Dominicana. La llamada la ética y la discusión de nuestros límites. Lo humano que somos, lo mal que andamos, los que hacen de esta carrera todo lo contrario a lo que debe ser.


Voz de los que no tienen from Voz de los que no tienen on Vimeo.

Del otro lado, les dejo las palabras el profesor Rafael Núñez Grassals, que por 30 años impartió clases en la Escuela de Periodismo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Palabra duras, pero ciertas.

“Para ser un buen periodista se debe ser buena persona y eso lo hace ser un buen ciudadano. Ser ético se aprende, por lo que no se justifica que el bajo salario o nivel económico sea el motivo para que un periodista actúe incorrectamente. La ética nos enseña lo bello de la vida, que es lo correcto y que es lo bueno. No se puede hacer de un perverso un buen periodista. El periodista debe saber que la información no es para conseguir prebendas personales sino colectivas. Eso significa que lo que decimos debe producir una reacción de las autoridades para el bien común de manera correcta”

Pueden ver la entrevista que le hicieron hoy al profesor Núñez Grassals y en la que hizo esta acertada puntualización. Fue en el programa el Despertador, del canal 7.

“Bajo salario no justifica las malas actuaciones de algunos periodistas”


lunes, 20 de junio de 2011

Día sesenta y seis. Corrupción y periodismo

Un proyecto turístico estatal ha sido el detonante de algo que se practica desde hace años y que en estos tiempos se ha agudizado. Periodistas cobradores de influencias mediáticas, hacen y deshacen perspectivas para ganar su pedazo.

Vergüenza de ejercer la profesión que muchos usan como pase de trueque.

Aquí les dejo las aclaraciones del periodista Marino Zapete sobre la adquisición nada legal de cabañas del proyecto turístico del Estado Ercilía Pepín, en Jarabacoa. Los "beneficiarios" incluyen al director del periódico de más antigüedad en el país, el Listín Diario. Cosas veredes.

miércoles, 1 de junio de 2011

Día sesenta y cinco. “Balaguer, recuerdo y derrotero”


Ocho y media de la noche. Los pasillos del área de eventos y convenciones del hotel Dominican Fiesta están llenos de personas que conversan, dan vueltas. De primera vista no parecía nada relacionado con el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), como de hecho lo era. El color rojo, identidad de este partido, estaba muy ausente.

“La Funda” me saluda. Es el apodo de un eterno personaje que siempre ronda cada actividad del PRSC, cercano a los funcionarios, o a los que fueron funcionarios. Me dijo una vez que Joaquín Balaguer, líder y fundador del PRSC, era más que un padre para él. Su casa, sus ingresos, su familia dependieron y dependen del partido rojo, del partido del gallo coloraó.

La monotonía de los pasillos se rompe. Camarógrafos y fotógrafos se apresuran a obtener la imagen del protagonista extranjero de la noche. El ex presidente colombiano Alvaro Uribe. Desconozco que relación tendrá con el social cristianismo, aunque sé que alcanzó la presidencia de su país bajo el aval del partido conservador colombiano. Le acompaña el presidente del PRSC, Carlos Morales Troncoso, también canciller de la República, y Marino Vinicio (Vincho) Castillo, presidente de la Fuerza Nacional Progresista (FNP).

El trío de políticos está para encabezar un acto de conmemoración de los 45 años del ascenso al poder por primera vez de Joaquín Balaguer. Fue presidente seis veces. Dicen, sus defensores, que siempre ganó de manera democrática. Yo recuerdo el apagón en la Junta Central Electoral, las urnas perdidas, los muertos de sus primeros doce años de gobierno, factura de sus “fuerzas incontrolables”. Y sí, sus obras de construcción.

Los periodistas damos vueltas. No sabemos ni nos han dicho cuándo ni cómo ingresaremos al salón. “Está repleto”, me dice un colega. El agente de seguridad nos cierra la puerta. Hablamos con una chica y preguntamos si vamos a cubrir la actividad en los pasillos. Nos dice que vamos a entrar. La gente en la fila, esperando pasar por el detector de metales para formar parte del público del salón, nos mira con recelo. Entramos a tropel.

Adentro el salón está iluminado como si de una premiación musical se tratara. “Decoración versión discoteca”, digo a mis colegas. En el lateral izquierdo tres telones blancos sirven de pantalla para proyectar imágenes con frases de Balaguer, intercaladas con una de sus famosas fotografías: con la banda presidencial, su mano derecha alzada y sus labios en un rito detenido en alguna palabra de algún famoso discurso. Al frente, otro espacio para proyección y un pódium. Al fondo, los periodistas miramos las espaldas de los invitados.

Empieza la velada. Se proyectan imágenes de Balaguer y una voz en off habla de su obra de gobierno. Presas, reforma agraria, viviendas, fechas de ascenso al poder. Resumido de 22 años, contados desde 1966, interrumpidos por ocho años de otro partido, y sumados los siguientes hasta el 1996. No, no hay mención de sus represivos primeros doce años en el gobierno, no hay muertos, ni persecución, ni calieses, ni presos políticos, ni exiliados.

Morales Troncoso repite la misma fórmula. Nada fuera del esquema de obras, del ahorro estatal. Pero no recuerda la crisis económica de 1990. Las largas filas en las estaciones de gasolinas, los apagones eléctricos de 16 horas. Todo lo bueno, nunca lo malo. Llama a los reformistas defender el legado de su líder.

Llega el turno de Vincho. “Balaguer: recuerdo y derrotero”, así dice que se llama su discurso. Habla como si declamará un largo poema. No logró atajar una idea, no parece nunca enfocarse en nada. Dice es importante que los jóvenes conozcan la obra de este “coloso del trabajo”. “Frenesí contenido”, “ignota esperanza”. No sé a qué se refiere. Me aburro. De pronto algo de su larga alabanza llama mi atención. Habla de “tormentoso período de los doce años”, pero no apunta ningún detalle. Sin embargo, sus adjetivos toman cuerpo y alma cuando habla de los gobiernos del Partido Revolucionario Dominicano, a los que no menciona pero refiere. “Genocidio de abril de 1984”, “siniestros”…

Pero algo de su apología me deja casi en shock. Dice, sin rubor, que luego de finalizar el período de guerra fría y al retomar el poder en 1986, Balaguer tuvo la oportunidad de gobernar “con su tolerancia innata y valor a la vida”. Los doce años anteriores de su gobierno esa tolerancia innata estuvo oculta, al parecer, y su valor a la vida posiblemente no tenía un rango muy elevado para sus opositores. Sigo sentada.

Dice que la resta de dos años al último gobierno de Balaguer fue “una usurpación”. No, no menciona la crisis por el fraude electoral de ese año. Narciso González, aquel profesor universitario de verbo fuerte y opositor de Balaguer, desapareció en esa crisis. No hay tumba.

Llegan las alabanzas al pacto por la democracia, aquel de 1996. Recuerdo la foto de Leonel Fernández levantando las manos de los eternos antagonistas políticos: Balaguer y Juan Bosch. La política tiene caminos misteriosos. Vincho advierte sobre la obligación de reorganizarse para evitar que vuelvan “los siniestros”. Apunta que la reelección de Fernández valida la formula reeleccionista que siempre defendió y utilizó Balaguer. En fin, una particular historia política.

Sube Uribe, el orador principal que dice que “hará comentarios a título de observador externo”. Esperaba otra cosa. Va y viene en el mismo tono de alabanzas. “Uno de los faros de la democracia”. “Amigo de Betancourt (el presidente venezolano que casi murió en un atentado auspiciado por Rafael Leonidas Trujillo, ese dictador al que Balaguer sirvió durante todo su régimen)”. Varios colegas y yo, espantados con el comentario, nos reímos. “Quizás confundió a Balaguer con Bosch, que sí fue amigo de Betancourt”, dice uno de mis colegas. “Parece que no googleó bien la biografía”, señala otro colega.

Menciona lo de “Prócer de la democracia”, ese título de honor que le otorgó a Balaguer un congreso de mayoría perredeísta y cuyo nombre real es “Padre de la democracia económica”, según me aclaró mi jefe editor hace unos días.

Para el señor Uribe, dos veces presidente de Colombia, la transición de Balaguer de la dictadura a la democracia “tendrá que ser examinado por los historiadores”. Por fin alguien menciona el lazo de Balaguer con la dictadura trujillista, de alguna manera. A su juicio, el de Uribe, Balaguer y Bosch no fueron antagonistas políticos. No. Lo que desarrollaron por años y años fue una “emulación democrática fraterna”. Quizás el pacto de 1996, y que le allanó el paso al poder a Leonel Fernández, le da aval a Uribe para decir esto. Quizás.

Me tengo que ir. La hora de cierre del periódico me apura. Abandono a Uribe mientras sigue su alabanza a Balaguer. Afuera, “La Funda” me vuelve a saludar.