viernes, 17 de abril de 2009

Día catorce. Constitución y aborto

El aborto es un tema delicado. Argénida Romero no abortaría, ¿pero tiene derecho Argénida Romero de imponer su manera de pensar a los demás?

En Brasil una niña de 9 años, violada desde los 6 por su padrasto, quedo embarazada de gemelos. El aborto era necesario. Ni los bebes ni ella sobrevivirían. La Iglesia excomulgo a su madre y a los médicos. Su padrasto sigue siendo católico, no fue excomulgado.

En este caso que cito estoy de acuerdo con la decisión de la Iglesia Católica. Tiene su derecho, según sus dogmas, de hacer lo que hicieron. Pero que veo aquí, una falta de misericordia absoluta hacía ese niña. Se quedan en la literalidad de sus letras, de sus dogmas.

Me parece que cada mujer tiene una realidad, y la ley debe garantizar la libertad de elegir que decidir en caso de que su vida peligre por un embarazo o que este sea producto de una violación. La ley no está para establecer dogmas religiosos, está para normalizar los límites sociales de comportamiento en una sociedad determinada.

Argénida podría tener un hijo producto de una violación? Eso es decisión de Argénida. Argénida podría tener un hijo a sabiendas de que morirá? Es decisión de Argénida. Argénida podría llevar a termino un embarazo cuyo feto no tiene masa encefálica o alguna otra condición que le haría imposible sobrevivir luego que salga del útero? Es decisión de Argénida.

Cuán grande el sufrimiento de una mujer que se ve obligada a terminar una gestación de un bebé que sabe que no vivirá. Y si ella no es católica, ni evangélica, ni anglicana? Si le da la gana, con todo su derecho, de ser atea. Debe regirse por preceptos ajenos a los suyos? Debemos imponerselos?

De aprobarse el artículo 30 tal y como está podría ser ilegal la planificación familiar. También podría ser ilegal la fertilización in vitro, ya que durante el proceso óvulos fecundados (en proceso de múltiplicación celular) no progresan. Tengo dos amigos muy católicos, una pareja hermosa. Tienen diez años de casados y no han podido tener hijos. Él canta y hara un concierto para recaudar fondos para un proceso de fertilización (han gastado mucho dinero antes en procesos parecidos). Pienso en ellos y me pregunto si el artículo 30 les impedirá la búsqueda del sueño de ser padres.

domingo, 5 de abril de 2009

Día Trece. Ser periodista


Hoy es Día del Periodista en República Dominicana. Puedo decir mucho o nada sobre este oficio, del cual soy una principiante (dos años y algo de ejercicio). Prefiero dejarlas una frase, que hoy será mi norte de reflexión, del periodista polaco Ryszard Kapuscinski:

"Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias"

martes, 17 de marzo de 2009

Día doce. Orlando Martínez


Orlando Martínez murió asesinado el 17 de marzo de 1975. Hoy, 34 años después, su memoria sigue gravitando. La página en blanco de Balaguer sigue sigue desierta. Cuatro culpables condenados. ¿Todos los culpables? Los periodistas enfrentamos ahora nuevos retos. La censura, aunque ya no causa asesinatos sigue vigente, en otras formas, con otros rostros, con otra realidad. Otras cosas imponen silencios culposos, silencios asesinos. Algunos son la excepción, todos deberiamos serlo. Gracias por gravitar en mi conciencia.



¿Por qué no Doctor Balaguer? (25 de febrero de 1975)

Señor Presidente de la República, ya que usted impide que un artista del prestigio y la calidad moral de Silvano Lora viva en su Patria, ya que dejar en el extranjero a dominicanos le produce placer o ganancias politiqueras, me voy a permitir hacerles algunas recomendaciones. Espero que sobre todo medite la última.

Como Usted ha dicho que en este gobierno, y parece ser cierto, la corrupción sólo se detiene en la puerta de su oficina, ¿Porqué no saca de la República Dominicana a todos esos corruptos? Como aquí existe una galopante inflación de delincuentes sin uniformar y,según usted, también uniformados, ¿porqué no les ordena a los calieses del régimen que los apresen y los metan en un avión? ¿Porqué no les dice a los genízaros que prestan servicio en el aeropuerto que apresen no a los que traen cigarrillos de marihuana, sino a los pejes gordos del tráfico de drogas?
¿Porqué no manda al exilio a los que reciben comisiones para negociar contratos que entregan nuestras riquezas a las compañías multinacionales? ¿Porqué no instala en un barco a los latifundistas, a los que están negados a que este país salga del subdesarrollo y de la situación de miseria colectiva que lo acompaña? ¿Porqué no entra en ese mismo barco a quienes en la ciudad son el soporte ideológico de esos terratenientes? Y también a quienes son el sosten armado, los que dan palos, apresan y torturan campesinos que luchan por sus derechos.

Como Usted es enllave de los norteamericanos, ¿porqué no le solicita un portaaviones para enviar al lugar que fuese a los numerosos calieses que viven del trabajo del pueblo? En caso de que su amistad con los Estados Unidos sea más estrecha de lo que sospechamos, ¿Porqué no le pide al Pentágono un cohete último modelo con el objetivo científico de crear una colonia de calieses en la luna? ¿Porqué no desaparece de la vista de los dominicanos honrados, que son la mayoría, a todos los vagos que en este gobierno cobran sin trabajar? ¿Porqué, tómelo en cuenta, no deposita en un cómodo asiento de primera a los funcionarios irresponsables que se las dan de Fouché contemporaneos y a la hora de la responsabilidad no dan la cara?

Y mi recomendación final: Si es inevitable que esta situación continúe, si es imposible evitar actos indignantes y miserables como el que presencié el domingo en el aeropuerto, ¿porqué, doctor Balaguer, no se decide Usted a subirse en el avión o el barco y desaparece definitivamente de este país junto a todos los anteriormente mencionados?


**Nota: 21 días despúes de ser publicado este artículo en la columna Microscopio, su autor, Orlando Martínez, fue asesinado.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Mi graduación

Hace tres años, un día como hoy, me gradue de Periodismo. Un día importante por varias razones, sobre todo familiares. La sonrisa y satisfacción de mi madre no tuvo precio. Además de finalizar un camino de formación en una carrera que me apasiona, que me ha regalado grato momentos y también díficiles decepciones.

Esto lo escribí días después del acto de investidura. Hoy pienso en lo que significó y significa. Lo comparto con ustedes.


De todas las palabras que conozco, y que de vez en cuando deambulan por mis silencios, creo que no existe ninguna que pueda describir lo que sentí ese día. Pero a pesar de la ausencia nominal de las emociones que palpitaron en mi interior, si puedo decir, sin temor a equivocarme y aunque parezca trillado, que ese día será uno de esos “días inolvidables”.

Y digo esto no porque, investida con toga y birrete, haya escuchado mi nombre, ni porque me entregaran un diploma que me acredite como licenciada, ni porque jurará, junto a 587 compañeros más, servir al bien de este país, y ni siquiera porque sea hoy egresada de la universidad primada de América.

Este día fue, y es, inolvidable porque al escuchar mi nombre estaba sentada junto a mi madre, porque el diploma que me acredita como licenciada es un espejo donde puedo ver las flores que dejaron mis pasos, porque tengo la oportunidad de hacer hechos las palabras del juramento que pronuncie y porque, más que la primada de América, la UASD me enseñó la importancia de dar lo mejor de mí.

No sé lo que me depara el futuro, pero si sé que este día será, además de inolvidable, el recordatorio de que en mis manos están las herramientas para construirlo.

lunes, 23 de febrero de 2009

Día once. De un robo y burocracias (2)

Viejos males y justificaciones

“Quien sale mejor en la foto es el más sospechoso de los invitados y eso es irremediablemente cotidiano.” Irremediablemente cotidiano, Enrique Bunbury.

Lunes 16 de febrero. A ver que tal me va con la recuperación de mis documentos perdidos en un robo-cartereo, pensé mientras salía de casa. En las manos llevaba unos papeles relativos a mi juramentación como dominicana (fue le pasado 15 de enero, así que tengo doble ciudadanía). Quizás, me dije, el proceso no sea tan largo y pueda tener la cedula dominicana pronto y así no tener que sacar un duplicado de la extranjera, perdida en el robo.

Llego al departamento jurídico de la Junta Central Electoral. Tomó un ticket. El 53. Veo la pantalla. Faltan diez turnos para que me atiendan. Me siento y espero. Sólo dos personas prestan servicios al público que supera la docena, las demás casillas (son cuatro en total) estaban vacías. Para mi sorpresa unos hombres entraban y salían, atendidos con mayor prioridad. No eran abogados, eran “buscones”.

¿Quiénes son los buscones? Desde tiempos burocráticos inmemorables, estos personajes rodean todas las oficinas públicas para “hacerte las diligencias más pronto”. El precio por sus servicios siempre es más alto que el costo del proceso normal, pues el fin es tener ganancias. Dentro de las oficinas tienen sus “enllaves”, los que saltando los procesos establecidos y ganándose su parte con el buscón, realizan los trámites. En el primer gobierno de Leonel Fernández fueron prácticamente eliminados, como cumplimiento a promesas de campaña. Pero el efecto parece que ya se ha diluido.

Luego de acercarme a la ventanilla, ticket en mano y hacerme la media desesperada, una señora me atiende junto a otras personas que llevaban buen rato sentados. Entrego los documentos. La señora me dice que por qué me juramente si ese proceso lo podía hacer directamente en la JCE. Pongo cara de interrogante. Le digo que en Interior y Policía, donde uno lleva a cabo ese proceso no explican eso a los hijos de padres dominicanos. Me pasa un papel con los requisitos. Le digo que ya no vale la pena. Yo sigo preguntándome como dos instituciones del Estado compiten por un mismo proceso.

Voy a caja. Pago 500 pesos. Vuelvo a la ventanilla. Media hora después me atiende un chico. Me pregunta donde quiero que inscriban el acta de nacimiento. Pensaba que eso era algo que ellos decidían. Me dice que puede escoger la que quiera. Elegí la que entiendo es la menos problemática. Me entregan un papelito. Debo pasar el 23 de febrero a buscar el oficio para la inscripción del acta, que luego debo llevar a la oficialia elegida y esperar que ellos inscriban y me entregen una copia del acta, algo que puede tomarse quizás algunas semanas.

¡Anda para la porra! No podré contar con esto para el tema de la cedula, me digo. Decido preguntar para sacar mi duplicado. Mi residencia tiene dos meses vencida. No la renové a tiempo porque estaba en proceso de juramentación. No contaba con el “cartereo”. La residencia permanente se renueva cada dos años.

Justificaciones

Me atiende un señor con carácter afable, al menos eso sentí al principio. Le explicó algunas de mis dudas. Me dice lo que supuse: tenía que renovar mi residencia para sacar el duplicado de mí cedula y el costo por ese duplicado es de 1,200 pesos.

No pude evitar expresar mi queja. Renovar residencia permanente cada dos años y pagar 1,200 pesos por un duplicado. El chico en el escritorio adjunto al del “señor afable” asienta en acuerdo con mi queja. El “señor afable” cambia el rostro y se dispone a darme una lección con toda su verdad en las manos.

-¡Pero usted viene de un país con petróleo. Allá tienen recursos. ¿De donde cree que el gobierno de aquí saca recursos?!

-¿Pero no le parece un poco abusivo renovar una residencia cada dos años, una residencia permanente?

-¡Pues mire que cada país dispone sus cosas como quiere!

Los impuestos por renovar residencia los aumentan cada dos años. Un abogado me comento, días después, que antes era cada cuatro años. Aunque claro que con su respuesta, el señor afable me había aclarado una duda que ahora es una certeza.

Me voy de la JCE. Horas más tarde llamo al *462, un servicio de información gubernamental telefónica. Monto a pagar por la renovación de la residencia: 3 mil 250 pesos. Todos los caminos conducen a Migración.

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P.D. Una de las dos certificaciones que me entregaron en la Policía, y por la que pague 80 pesos, no me sirvio de nada. En las oficinas del seguro médico privado donde estoy inscrita no me pidieron la dichosa notificación para entregarme el carnet. Así que ya saben.