lunes, 7 de diciembre de 2015

Las portadas de Venezuela tras elecciones parlamentarias

Con poco tiempo para detenerme por mis blogs, en especial por este, pero no podía dejar de incluir un registro de lo que pasó ayer en Venezuela. La oposición ganó una batalla electoral al postchavismo, una que nos pone a pensar en muchos aspectos políticos en Venezuela.

Por ahora, comparto la portada de los principales diarios impresos de hoy en Venezuela.






miércoles, 25 de noviembre de 2015

Un sistema que no basta

Entrevistando a Fermina. Foto: Miguel Rojas.

El año pasado conocí a Fermina Molina. Vivía en un pequeño cuarto en el sector La Piña, de Cienfuegos, en Santiago. Se había separado de su pareja, quien durante años la golpeó y maltrató. En ese entonces le negaba la manutención a sus hijos, tres niños.

Escribí la historia de Fermina, la titule "Sobrevivir a la violencia". Después de denunciar, de buscar protección y ayuda, Fermina tenía pocos caminos y mucha esperanza.

La contacté luego. Supe de los fracasos con las audiencias de manutención. El decía que era empleado de un colmado y que ganaba menos de 7 mil pesos. Fermina sabía que era dueño de ese colmado, el que levantaron juntos. Me dijo que había traspasado la propiedad a su madre. Me aseguró que su ex pareja tenía lazos de influencia, protección.

Un día la llamé y ya su número estaba fuera de servicio. Llamé al de su tía y pasó lo mismo. Contacté al Núcleo de Apoyo a la Mujer (NAM), espacio donde Fermina encontró ayuda psicológica y legal. Me informaron que seguía con el proceso de reclamo de partición de bienes, pero que la situación de dificultad por la falta de empleo y sin obtener la manutención la llevó a entregarle a sus dos hijos mayores al padre. Se quedó con la pequeña, su hija de tres años.

Por tres ocasiones recibí información del NAM sobre Fermina, sin poder contactarla por vía telefónica. Paute una visita que no pude hacer.

Hace pocos días supe que Fermina ya no vivía en Cienfuegos. No pudo más. Sin empleo, sin nada que ofrecer a sus hijos, tuvo que acceder a entregar la niña a su padre. "Él se la quitó", me dijeron.

Fermina se fue al campo, no se a cuál. Retiró la demanda de partición. Me dieron otros números donde llamarla. Están fuera de servicio.

¿Cuántas Ferminas andan por ahí? ¿Cómo ayudarlas?

Cada noviembre las historias. Dicen algunos que las mismas historias, el mismo discurso. Ayer me dijo la periodista Belkis Genao, quien hace 15 años inició a sistematizar la cuenta de los feminicidios y que tuvo que contar también a su hija como una víctima, que "se habla mucho y se hace poco".

¿Qué hacer para hablar menos y hacer más?

lunes, 12 de octubre de 2015

El fotógrafo de la imagen de la valla y el campo de golf

Hace dos semanas estuve en el Festival de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) en Medellín, Colombia. Una experiencia muy interesante, aunque la agenda de la organización que me invitó no me permitió disfrutar del todo del Festival. Sin embargo, si pude conversar con periodistas de otros países, conocer las líneas de discusión de muchos temas, de innovación y enfoques.

Y pude saludar a Leila Guerreiro (la entrevista no se me dio), además de conocer y conversar con dos hermanos de Gabriel García Márquez.

En el corre corre de una actividad a otra y de un almuerzo a una cena, y viceversa, pude hacer dos entrevistas. La primera se publicó ayer. El protagonista es José Palazón, el fotógrafo que en el 2014 capturó una imagen que no solo dio la vuelta al mundo, sino que su inverosimilitud muestra la dimensión de una realidad, la de la inmigración que llega a la Unión Europea.



Fue una conversación corta, pero buena.

Se las comparto (hacer click en la imagen para leer la entrevista).




jueves, 3 de septiembre de 2015

Refugiados sirios: más que la indignación

Campo de Yarmouk, en Damasco, marzo del 2014, donde más de 18.000 personas siguen hoy atrapadas entre el fuego cruzado del régimen y de los grupos rebeldes. Foto Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos.

Hace algunos años, cuando la guerra civil se desató en Siria, los reporteros empezaron a reportar sobre ella. Desde diversos ángulos, periodistas y fotógrafos y camarografos, muchos de ellos freelancers, empezaron a mostrar los horrores de una guerra interna, alimentada desde afuera también, que diezmaba a Siria.

En ese momento, empezó la fuga, pequeña pero desesperada, de familias. Los primeros llegaron a fronteras cercanas, y se crearon campos de refugiados. Los voluntarios de siempre, las ONG's de siempre, fueron en su auxilio. A medida que la guerra se intensificaba, más gente empezó a huir de ella. Pero en ese entonces parece que no importaba mucho. Las fotos que se reportaban cada día de Damasco bajo fuego, los vídeos, los reportes, no indignaban en las redes. Los voluntarios, las ONG's, la ONU comenzaron a advertir sobre la crisis humanitaria, sobre la avalancha de personas que huían de la guerra. Europa parecía no estar preocupada.

Empezaron a secuestrar y a asesinar periodistas, fotógrafos y camarografos junto a los aterrados sirios que huían. Las advertencias sobre lo que pasaba seguían. Y desde antes, y durante ese momento, se reportaban niños muertos, mujeres muertas, hombres muertos. Por miles. Pero no parecía haber escándalo por ello.

El escándalo del horror sirio se conoció cuando creció la avalancha de refugiados, cuando superaron las fronteras cercanas. Ahora sí, se empezó a hablar de crisis, de crisis humanitaria.
Y ahora estamos viendo fotos de los niños muertos, de las mujeres muertas y de los hombres muertos...fotos precedidas por otras miles más que no vimos, que muchos pasaron por alto, que no nos importaron.

Estoy lejos de ese lugar, de Siria, de Europa. Tengo años viendo las fotos que han documentado el horror sirio. Ahora pienso en lo extraños que a veces somos, me detengo por minutos en los mensajes de superioridad moral que se hacen más frecuentes en las redes sociales, pienso en esos primeros periodistas, camarografos y fotógrafos que mostraban lo que pasaba desde el inicio de esa guerra. Pienso en otras guerras pasadas, otras guerras civiles, otros refugiados. A República Dominicana, este pedazo de isla tan lejano de esos lares, llegaron refugiados en el pasado siglo XX. Pienso que quizás, que es probable, que alguna familia siria llegue también ahora a este pedazo de isla...

Pero también pienso en las eternas crisis humanitarias, las que siempre están cerca de nosotros, las que obviamos y me pregunto si estas cercanas que tenemos no nos mueven a nada...¿nos mueven las lejanas? ¿No será mucho pose de nuestra parte?

A veces quisiera tener esa superioridad moral que algunos exhiben, y que hace que muchas veces sean capaces de señalar a otros que ni siquiera conocen, asumiendo que "yo soy más sensible que tú", "yo hago más que tú por indignarme en las redes", "yo..yo yo yo...". Entonces todo se convierte en la burbuja de nosotros mismos.

He visto y veo a diario a gente dar, entregarse, solidarizarse, acompañar a los demás. Que están a diario en las crisis humanitarias cercanas, las de siempre, y hacen eso pequeño, y buscan sumar otros esos pequeños sin subirse en altares de altruismo. Lo veo a diario y se que siempre están y vendrán otros y serán, como esos primeros reporteros, camarografos, fotógrafos, como los voluntarios de siempre, las ONG's de siempre, la gente de a pies de siempre.

Leo esta nota "No queremos ir a Europa, sólo paren la guerra en Siria". Leo lo que dice este niño. Y espero de verdad que un día pueda regresar a Siria sin guerra, a su hogar, aunque nada sea como antes, aunque nada vuelva a ser como era, aunque tenga que crear otro hogar en otra Siria.


Kinan Masalemehi, refugiado sirio. Fuente Al Jazeera/Huffington Post

lunes, 29 de junio de 2015

Junot Díaz y las cadenas de consecuencias

Foto: Tim Rogers/Fusion.net

La discusión sobre lo bueno y malo del Plan de Regularización de Extranjeros en República Dominicana ha avivado una especie de paredón público, en que las opiniones o análisis (más opiniones que análisis) son baleados o salvados dependiendo de que lado se esté. Y como paredón al fin, en la decisión de cuál ola seguir está dictada más por la emoción, los prejuicios y los fanatismos que por los hechos y los datos.

La pasada semana se produjo un paredón que bien podría ser un buen ejemplo de cómo, primero, opinar sobre la ola de moda mediática no siempre es una buena opción; de la facilidad como se hace presente el "donde dije Diego, digo..."; de un impulso sentimental casi fanático sobre defensas a posiciones y figuras; y de cómo con un poco de curadoría se puede lograr un hilo que nos acerque a un análisis de hechos y datos si así lo queremos, o alimentar de los que nos conviene de esos hechos o datos para hacer valer nuestra parcialidad.

El caso: Junot Díaz y su participación en un panel sobre la crisis migratoria entre República Dominicana y Haití.

El panel se realizó el miércoles pasado, 24 de junio, en Miami (EE.UU.). La primera noticia que llega al respecto espanta a todo vivo. Supuestamente el escritor dominicano residente en Estados Unidos había llamado a un boicot turístico contra República Dominicana, había alegadamente afirmado que había terror en las calles y campos de concentración...

La publicación sobre este panel, donde Junot fue acompañado por escritora haitiano-estadounidense Edwidges Danticat, y al Profesor Ediberto Román, de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), que aceleraron los pulsos con estas afirmaciones fue la del periodista Daniel Rivero, del portal Fusion. Aunque el periodista se retractó horas después, aun en el artículo se puede leer una cita que atribuye a Díaz.

"The last time something like this happened was Nazi Germany, and yet people are like, shrugging about it".

No sé si efectivamente la cita corresponde a Junot, aunque mi lógica me dice que si la mantiene allí es porque tiene una grabación que la sustenta, pero aprovecho aquí para llamar la atención con algo: En el panel hablaron de dos cosas: regularización de extranjeros y las deportaciones de haitianos que estas implican, y la desnacionalización aupada por la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional (que de manera retroctiva y violatoria a la propia Constitución retiró la nacionalidad a cientos de personas, hijos de inmigrantes haitianos). Y es hablar de ambos temas a la vez que crea, muchas veces, una confusión.

Y abundando en esto último, las deportaciones a raíz del fin del plazo de inscripción del Plan no son aun un hecho. Aunque si lo es el abandono del país de manera voluntaria de haitianos que no pudieron inscribirse en el Plan y temen ser maltratados durante el proceso de deportación. En cuanto a los desnacinalizados hace un mes, la Junta Central Electoral (JCE) que de manera arbitraria había quitado condición de nacional a decenas de personas, y que se pavoneó en esa práctica tras la sentencia, tuvo que tragarse su lengua y reconocer tras una auditoria del registro civil que más de 50 mil personas son lo que han sido siempre, dominicanos.

Ahora retomo a Junot Díaz... Hay una segunda nota, publicada el mismo día del panel en The Dominican Journal. La información sin firma tiene un título general que atribuye a los expositores de esa actividad (Díaz, Danticat y Román) haber afirmado la existencia de "campos de concentración de haitianos, racismo y estado de terror en República Dominicana".

La nota precisa, contrario a la de Rivero, que el tema de los supuestos campos de concentración los refirió Román, no Díaz. No obstante, hay una parte de la narración que me llama la atención.

Nuestra reportera (Yunis) Segura le preguntó al Profesor Edilberto Román de FIU lo siguiente:
¿Usted ha mencionado en varias ocasiones que la República Dominicana tiene campos de concentración de haitianos, podría usted indicar los lugares en dónde están localizados?
La respuesta del profesor Edilberto Román de FIU fue “busque la información en la revista The Nations Magazine”.
Preguntamos de nuevo: ¿ Ha estado usted en esos campos de concentración y nos puede señalar las condiciones de los mismos? ¿Ha estado usted alli?
La respuesta fue indicarnos salir del lugar de parte de los organizadores, dos de cuyos miembros se nos acercaron para intimidarnos y decirnos que la respuesta ya se había dado y no habría más debates sobre ese aspecto.  El dominicano Junot Díaz en forma burlona comentó que “tu puedes preguntar por Mongolia lo que sea y si quieres más búscalo en Google”.

¿Pero cómo confirmar esto? En especial cuando al final de esta nota se señalan unos "consejos" que ponen a dudar sobre la justeza de los hechos que describe, llevando a lector a parcializarse.

Pues la respuesta a esa pregunta llegó ayer, domingo, en forma de vídeo. Desde el sábado se puso a circular una grabación del panel donde sobre el minuto 42 se confirma lo que la nota del The Dominican Journal describe. Y la respuesta de Junot no tiene lugar a dudas, pues la expresa en español.

Escribí a la periodista Segura, quien me respondió hoy. Me confirmó su asistencia a ese panel, aunque me aclara que nunca quiso ser "la noticia".

El vídeo está en el canal de Ustream de Florida Immigrant Coalition. Como algunas personas me han dicho que no lo pueden ver en sus móviles, comparto el enlace del vídeo en Youtube, subido allí por Melvyn Pérez.



¿Pero que es lo que dice el artículo a que hace referencia el profesor Román como para asegurar que en República Dominicana existen "campos de concentración" para haitianos?

El artículo al que hace referencia no es un reportaje que planteará una investigación de este asunto. Se trata de un artículo de opinión que aborda el tema desde una pregunta, no una afirmación: Concentration Camps in Dominican Republic? Al leerlo uno se da cuenta que la pregunta se hace ante dos informaciones escritas por el mismo periodista del artículo (Greg Grandin) y un reporte de Rachel Nolan, que inicia asumiendo la cuestionada cifra de "los más de 200 mil afectados", cifra que sale de la Primera Encuesta de Inmigrantes en República Dominicana.

Pero la lectura del artículo de opinión no logra exponer ningún hecho que confirme la existencia de algo parecido a un "campo de concentración", tal y como tenemos la referencia de este termino, relacionado principalmente con la Alemania nazi. Lo que si reseña es la habilitación de centros de detención en Jimaní, en la frontera dominico-haitiana, donde se llevarían a los indocumentados para la tramitación de su deportación, y a los que las autoridades dominicanas han bautizado centros de acogida.



¿Se puede llamar a estos lugares campos de concentración? Me parece que no. Se parecen mucho a los centros de detención en Estados Unidos. ¿Son buenos los centros de detención? En Estados Unidos son constantes las denuncias de abusos y malos tratos allí. ¿Pasará eso en República Dominicana cuando empiecen a llevar indocumentados a esos lugares?

Desde el sábado se ha publicado en páginas webs y medios tradicionales las aclaraciones de Junot Díaz con respecto a su participación en el panel. No obstante, cuando se comparan sus aclaraciones con el vídeo del panel, no solo se evidencia su apoyo a lo dicho por Roman sobre los supuestos campos de concentración, sino que no aclara durante el panel ninguna de las afirmaciones que se hacen sin el apoyo de datos concretos.

La discusión seguirá y se agudizará cuando empiecen a llegar las primeras personas a ese centro de Jimaní, y también cuando después del primero de agosto sepamos quienes de los supuestos más de 300 mil extranjeros que lograron inscribirse en el plan de regularización logren completar el proceso con la documentación que le piden.

Y la discusión al respecto no es mala, sino necesaria. Lo que si es malo es que esta discusión sea llevada por ambos bandos desde el juego de obviar los datos y los hechos, o de exagerarlos y manipularlos.