Les tengo una noticia, querida clase media tradicional, la cultura no solo es el jazz, las bachatas de Juan Luis Guerra (antes de ser evangélico), el teatro, la sinfónica, los grupos de rock de dentro y fuera de República Dominicana, el MTV antes de los reality shows, la literatura de los nobeles...
La cultura también es Marino Pérez y Anthony Santos, al regueton, el dembow, la literatura de Juan Sánchez Lamouth y Norberto James, el merengue de calle... y sí, también la lucha libre de Jack Veneno.
Querida clase media tradicional, la cultura no se circunscribe a la burbuja de sus gustos, a su subjetivo "buen gusto", a su superioridad moral que le indica que Jack Veneno no significa nada relevante.
Querida clase media tradicional, ese pueblo que tanto ustedes dicen defender cuando se apuntan como candidatos a diputados, senadores, alcaldes o presidentes en partidos minoritarios, creció viendo la lucha libre de Jack Veneno, su brazo de poder, su enfrentamiento con Relámpago Hernández. Creció con el imaginario de que el hijo de doña Tatica era un gladiador, que sus heridas eran reales y que representaba de alguna manera su manera de ir por la vida, luchando ante todo para poder comer, para poder estudiar, para poder vivir.
Querida clase media tradicional, no tiene que gustarle Jack Veneno, pero tampoco pueden imponer sus gustos de burbujas desde su mirada sobre el hombro.
Querida clase media tradicional, ojalá nadie necesitara estatuas ni bustos (desde mi punto de vista no deberían existir las estatuas y los bustos), pero como vivimos en una sociedad de estatuas y bustos, literales y metafóricos, no se sienta ofendido por una estatua de Jack Veneno en el parque Eugenio María de Hostos, construido en principio por un dictador para honrar a su hijo y donde se quemaron los cadáveres del ciclón San Zenón. ¿Quiere honrar a Eugenio María de Hostos? Lea sobre sus pensamientos y criterios educativos e investigue como se le ha echado tierra a esas propuestas educativas. De paso, vaya al Panteón Nacional, ahí están sus restos.
Querida clase media tradicional, muchos de ustedes también viven de fondos públicos, a través de sus fundaciones, de sus enllaves, de sus puestos en el Estado, en donde tienen que convivir con muchos de los que crecimos viendo a Jack Veneno y cuya imagen y vida es un testimonio de nuestras luces y sombras.
Querida clase media tradicional, si no quieren la estatua de Jack Veneno, empiecen primero a destruir todas las demás estatuas.
Querida clase media tradicional, café.
domingo, 14 de abril de 2019
sábado, 6 de abril de 2019
Un premio y una reflexión
La intención del Tribunal Constitucional, según sus bases, era crear un espacio de reflexión sobre los limites de este derecho a partir de lo establecido en la Constitución, una reflexión que partiera de los periodistas.
Los que me siguen y leen saben que tengo especial preocupación sobre el aspecto ético del ejercicio periodístico, uno que nace desde la contradicción de ser un ejercicio social y necesario para la democracia, pero que está enlazado con el ámbito empresarial (los medios de comunicación son empresas), y que sigue con las distintas presiones que vienen del Estado o de otros espacios. Esta realidad no es algo que descubrí hace poco, he ejercido consciente de esta contradicción primaria.
No obstante creo en la honestidad intelectual y en la responsabilidad ética, no solo en el periodismo sino en cualquier otra carrera de cualquier otra área, y sé que a pesar de las contradicciones y dificultades es posible un ejercicio del periodismo digno, honesto y que aporte a la sociedad.
Por eso decidí participar y por ello enfoque mi ensayo en la niñez y la adolescencia, quienes son la parte más vulnerable de una cobertura y que suelen ser afectados cuando gana el amarillismo, el deseo de viralidad y los clickbaits.
Y como el periodista sólo se hace experto en buscar información y verificarla y presentarla de la mejor manera posible (no somos todologos como algunos creen, y algunos periodistas se creen), aprovecho para agradecer a los profesionales que ofrecieron me orientaron sobre distintos aspectos para este ensayo, que quisiera nombrar pero no se si puedo, porque el material es ahora propiedad intelectual del Tribunal Constitucional y son ellos quienes lo publicarán y difundirán a través de sus publicaciones (desde que lo hagan lo comparto con ustedes).
Por cierto, el concurso era bajo seudónimo y yo elegí los apellidos de dos escritoras que había leído a la par con las semanas en que redacte el ensayo: (Susan) Sontag Didion (Joan). De los diarios de Susan Sontag tomé una cita como prefacio para mi ensayo...
"El morbo es una defensa contra el sentido de la tragedia".
lunes, 18 de marzo de 2019
Mi columna en "Piénsalo, en serio"
Algo abandonado que tengo este blog.
Pero es que este año comenzó con asuntos que atender, trabajos freelancer que hacer para aumentar los ingresos y algunas expectativas que parecen se van abriendo camino.
Una de estas expectativas ya encaminadas es la de tener una columna fija en un medio, en este caso la oportunidad se me da en un medio alternativo "Piénsalo, en serio".
Capicúa.
Así se llama mi columna, y es en esencia un resumen de noticias semanales con un toco sarcástico si se quiere. Los que juegan dominó, un juego de mesa muy popular en República Dominicana y en el Caribe, entenderán el nombre y algunas referencias que hago en el texto.
Es un nuevo aire para mí, uno que necesito mucho en mi carrera como periodista.
Espero me lean y me sugieran temas o me correcciones, ambas serán bienvenidas.
lunes, 31 de diciembre de 2018
Los artículos del 2018
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| Explosión de la fábrica Polyplas, en Villas Agrícolas. Ocho muertos y 103 heridos. 5 de diciembre 2018. Foto Martín Castro/Diario Libre |
A pesar de que ahora no salgo tanto a la calle a reportar, como me gustaría, me las arreglo siempre para cubrir historias.
Estas fueron las del 2018
* Marcha Verde exige en las inmediaciones del Palacio Nacional acabar con la impunidad
* Un año de la Marcha Verde: a pulso más pausado
* La Feria del Libro 2018 se centrará en libros y gastronomía
* Fin de era de los Castro: ¿Renovación o formalización del continuismo en Cuba?
* Feria del Libro 2018, “modelo de transformación” en Cultura
* El Premio Internacional Pedro Henríquez Ureña “resucitaría” en 2019
* Mario Bellatin: “No confío en lo digital”
* Asesino de mujer en robo de joyería en El Conde la conocía
* Procuraduría inicia la travesía judicial del caso Odebrecht con siete imputados
* Historia y “espíritus” en un paseo nocturno por antiguo Cementerio Municipal
* Fundación niega que retirara apoyo en EEUU a niña dominicana mutilada
* Romper el ciclo de violencia: educar y acompañar
* Festival Internacional de Poesía: por la persistencia de lo humano
* Dominicanos que renuncian al bautismo en la iglesia católica: un signo de protesta
Y mis deseos para el periodismo el próximo año...
Mi deseo para el periodismo dominicano en el 2019 es que:— Argénida Romero (@ArgenidaRomero) 31 de diciembre de 2018
- Los medios presten menos valor e importancia a "virales"
- Los periodistas recordemos que no somos los protagonistas
- La verificación no es una novedad, es la esencia de este ejercicio
- Contemos desde las historias
miércoles, 31 de octubre de 2018
Monstruosidad
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| Marlon Martínez. Foto: |
Suelo siempre enfocarme en las aristas perifericas de los casos muy mediáticos, en lo que la mayoría no ve, no quiere ver o no quiere reflexionar ni comentar. En este caso, sobre el asesinato de la adolescente Emely Peguero, que tenía cinco meses de embarazo.
No eran extraños. Tanto la familia de Emely como la de Marlon se conocían desde hace años. Ambos se conocían desde niños. Así que imagine la herida profunda, intensa, desconsolada... de saber que ese muchacho que viste niño, que probablemente comió en tu casa, jugó con otros niños de tu familia, recibió algún consejo tuyo... asesinó a tu hija, a tu hija embarazada. Hay algo más, hay traición, hay un sentimiento de culpa, quizás. "¿Pude evitarlo si la hubiese alejado de él, si hubiera obligado a terminar esos amores cuando me enteré, si la hubiera mandado lejos, a otro lugar?".
Marlín Martínez, quien buscó a toda costa deshacerse del cuerpo y buscar impunidad, para "salvar" a su hijo... Nadie sabe con certeza como ese monstruo se gestó. Y sí, lo correcto hubiese sido que ella, al supuestamente recibir la llamada de su hijo para decirle que había matado a esa chica en la circunstancia que fuera, lo hubiera entregado a la justicia. Así como se lo reclamó hoy la madre de la Emely: “Mírenme a la cara, porque merezco que me miren a la cara, después que me le arrancaron la vida a mi hija... Me le tiraron la dignidad a mi hija por el suelo, no me la dejaron besar y abrazar”.
Pero Marlín no lo hizo. Le ganó su propio monstruo, su costumbre quizás de manejar poder, de tener siempre la posibilidad de gestionar su vida por el favor del poder. Y lo creyó, aun en la peor circunstancia, que ese poder lograría librarla y librar a su hijo. ¿Influyó ella en su hijo para que matará a esa muchacha? No lo sé. Lo que si es cierto es que sí influyó para que creyera que podía salirse con la suya.
Recuerdo la protesta a la semana siguiente de la desaparición de Emely, la protesta de la gente de su pueblo. Salieron a la carretera y pedían que se investigara, que las cosas no estaban claras. Sin eso, posiblemente Marlin y Marlon hubiesen estado fuera de la atención y hubiesen logrado irse, evadir todo.
Durante el juicio de este caso se dijo y se expuso de todo. Me extraña que a Marlon no le hubiesen practicado una evaluación psiquiátrica. Sus expresiones eran frías durante todo el proceso. Su "llanto", forzado, como una mala actuación, prefería esconder el rostro entre las piernas, nunca dirigió la mirada directamente a los padres de Emely, en cuya casa seguro recibió cariño, atención, afecto, compañía... De escalofríos, para mí.
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| Marlon y Marlin Martínez. Foto: Diario Libre. |
Marlín... creo que durante el juicio se quebró, se dio cuenta del daño que provocó, de que ella también fue un monstruo, que simuló en una rueda de prensa no saber nada de la adolescente a los pocos días de su desaparición, y fue capaz de pedir a Emely que volviera a casa... cuando ella sabía que su cuerpo estaba metido en una nevera o camino a llevarse a una maleta para ser arrojada a la orilla de un camino rural, donde finalmente fue encontrado su cuerpo.
El llanto de Marlín, creo, no fue por nadie más que por ella, porque ahora sabe que más allá de su frialdad también tiene otro título: es la madre del monstruo.
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