domingo, 7 de marzo de 2010

Día treinta y dos. Areíto y el libro de Angelita


Uno de los pocos suplementos culturales que sobreviven en la prensa nacional es Areíto, del periódico Hoy. Soy seguidora de él y disfruto su lectura. Aunque en algunas semanas carece de buenos trabajos, otras la compensa, sobre todo por los interesantes reportajes y entrevistas de la periodista Angela Peña.

En la edición de este sábado, Areíto trajo en sus páginas interesantes reseñas sobre el libro de Angelita Trujillo.

Lo primero que leí fue un reflexión sobre estas "memorias" (si, entre comillas, porque es casi seguro que Angelita tuviera poco que ver con su redacción) escrita por el ministro de Cultura, José Rafael Lantigua.

"...considero el libro de la hija del dictador -repito- como un libro fallido, en su estructura y en su contenido, falseador de la realidad, y destinado a crear dudas y animadversiones en el cuerpo nacional, no sabemos con cuáles fines."

Este es el artículo completo: Libro de Angelita es considerado fallido

También en esta edición la periodista Angela Peña entrevista a Emilio Cordero Michel, presidente de la Academia Dominicana de la Historia. El hermano de este catedrático e historiador formó parte de la expedición del 14 de Junio.

Comentó Cordero Michel que “Angelita tenía que saber lo que hacía su esposo”. Agregó que si la autora de las memorias, ahora casada con el ex coronel Luis José Dominguez con quien reside en Miami, “hubiera sido una mujer decente y con moral, hubiera hecho lo que hizo la esposa de otro coronel, tan criminal como Estévez, o más, Gilberto Sánchez Rubirosa (Pirulo), una muchacha de buena sociedad, apellido Parra, el día que su marido llegó con el uniforme ensangrentado de torturar: salió corriendo con su hija y lo abandonó”.

Este es el artículo completo:Autora sin calidad moral

Otro texto interesante es una reflexión sobre la memoria y el olvido, escrita por Fidel Munnigh.

"Soy incrédulo frente a la Historia, ese largo ejercicio de cinismo y crueldad. Por eso comparto el temor de Kundera: todo será olvidado y nada será reparado. No se repararán las injusticias que se cometieron, pero todas las injusticias serán olvidadas. Me sobran razones para temer al olvido y para desconfiar del ”buen juicio” de los pueblos. Me bastan los indicios del presente. Tal vez sea así y nada será recordado. Verdugos y víctimas, opresores y oprimidos, ofensores y ofendidos terminarán pesando iguales en la balanza de la “historia”.

El artículo completo aquí:Memoria y olvido en el colectivo...

Les confieso que me gustan estos ejercicios históricos. Sé que, como en todos los países, la verdad histórica es relativa. La historia siempre o casi siempre la escriben los vencedores no los vencidos, y la mayoría de las veces la verdad no está del lado de los vencedores. Pero los debates que de vez en cuando se suscitan permite arrojar uno que otro rayo de luz.

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